“What on earth am I meant to do
In this crowded place there is only you
Was gonna leave now I have to stay
You have taken my breath away
Is the world still spinning around
I don't feel like I'm coming down”
IN YOUR EYES- KYLIE MINOGUE
Estaba allí, sentada en aquel bar de sillones rojos y cortinas azules,
Había un toque de vodca en las paredes,
yo sólo era una bailarina buscando sus zapatillas…
Entonces me levanté y esa música empezó a sonar,
el suelo empezó a vibrar, el escenario de pronto cambió
y tú estabas ahí a mi lado, agarrando mi mano
y mirándome de aquella forma.
Hacías contraste con el sofá, yo hacía juego con las paredes
y todo aquello de algún modo, comenzó a pertenecernos.
No hacia falta hablar, todo se podía leer en tus ojos,
no había nada que decir, no había culpables ni explicaciones,
todo pasó en un segundo de nuestras mentes, no nos hacía falta más, nunca hizo falta nada más.
Tú eras tú, todo lo que podía ver delante de mí,
y esto comenzaba a ser interesante…
Yo empecé a girar por dentro
y tú explotabas en la sonrisa más hermosa,
mi boca se perdía en los sillones,
tus ojos se enredaban en las cortinas,
te toqué como sólo yo sé hacerlo y tu cuerpo me empezó a llamar,
sí, llegó la hora de la diversión, todo podía condensarse en ese aullido.
Notaste las mil mariposas que tenía comiendo en mi mano
y un universo imposible empezó a escaparse de tus pupilas…
No, no podía decírtelo antes, tenías que sentirlo, tenías que sentirlo…
Eso era todo lo que queríamos, eso era cuanto queríamos ser…
No importaba que cosa fuéramos a hacer después,
tú quizá te fueras con alguna chica bonita,
yo quizá me fumara algún cigarrillo.
Todo lo externo era una implosión en nuestros cuerpos,
los demás sólo podían ser ausentes,
era una realidad hecha a nuestra medida, nadie podía saberlo,
absolutamente nadie podía sentir eso, justo eso,
porque eso era ahora algo nuestro.
Entonces supe que no era verdad, nada de lo que me habían contado,
sobre la vida o sobre el dolor,
todo era mucho más simple, sólo tenía que mirarme en tus ojos.
Un júbilo extraño me golpeó el estómago, mi cuerpo se volvió liviano, era mentira que no se podía volar,
nadie me había hablado de esto, todo lo pasado cobraba sentido, todo se reducía a ese instante.
Pero el tiempo se escapaba de mi aliento,
y había tanto que experimentar contigo…
No, no podía decírtelo antes, tenías que sentirlo, tenías que sentirlo…
Te puse en medio de la tormenta
Mis manos se convirtieron en lluvia
¿Pudiste ver aquel rayo en mis ojos?
Éramos un precipicio sin grito
Nadie era consciente de la caída
Pero no nos importaba
No era necesario abrir las alas
Ambos sabíamos ya que no había suelo
Sólo había que parpadear
Y todo volvería a su sitio
Yo estaba allí, sentada en aquel bar de sillones rojos y cortinas azules,
sólo era una bailarina buscando sus zapatillas
en medio de un precipicio etílico.
No, no podía decírtelo antes…
|