Alguien anda y desaparece en mis figuraciones,
alguien a quién ignoro
me exhibe su silueta que parece mendaz, espuria.
Ahí esta ella,
la lengua lírica y húmeda que me recorre
los pies que lavo,
finas hilachas de sensualidad,
melancolía parabolizada en una tenue voz.
Ahí estás tú, y yo, y la diéresis,
nuestra desunión,
tu endeble presencia que se desdibuja.
Sucesión neurótica obsesiva descoyuntada
de versos tejidos sin un claro propósito
en fases de recogimiento.
La diéresis entre mi ser y ella,
mácula grabada en mi mente.
¡Qué me abandone
el temor cenital a caer!
Cócete en tu fuego,
olvida que estoy henchido de misteriosos efluvios,
amada y voluptuosa en potencia. |