Madre
Corazón de luna
que consagró soles
al dueño estéril,
ajeno a los jardines
que reniega en su caverna.
Los dulces de tu rostro,
Abriles en mejilla,
se agrietaron con tu guerra
en ángulos de ruina;
y a cada tajo
una sonrisa,
una esperanza pura,
para ser asesinada,
hasta que acumulaste
cúmulos de infierno
y partiste errante
desnuda de abrazos,
limpia de lágrimas
y tibia en recuerdos,
sola con tus miedos
y la muerte.
Y será el mañana,
la caricia de tu olvido
quien alumbre los portales
que nunca traspasamos.
Churruka, 19.10.2007 |