La Página de los Cuentos
Tu comunidad de cuentos en Internet
[ Ingresa
|
Regístrate ]
Menu
Home
Noticias
Foro
Mesa Redonda
Eventos
Enlaces
Búsqueda

Cuenteros
Locales
Invitados


Inicio / Cuenteros Locales / Demyang / DEMYANG Capítulo I: La muete del poeta

 Versión para imprimir  Enviar a un amigo [C:317351]

"La silueta de tu desnudez me ha atormentado todos estos días. Si pudiese hacerla desaparecer sería más tranquilizante… pero no por siempre. Y es que la vida me ha acabado y la muerte me está resucitando en su seno.

Mírame, el alcohol y el cigarro me están consumiendo. La piel de mi cuerpo cada vez está más pegada a mis huesos, mis pómulos están cada vez más hundidos. Mis ojos se han debilitado, mi mirada dejó de ser la vida de muchas personas, pues no hay consuelo en ella… sólo decadencia.

Si vieras mi habitación; después de ser aquel parnaso donde mis musas y yo hacíamos el amor para dar un poco más de vida a mi existencia, ahora es un cementerio de inspiración que cargo con cada lápida, con el epitafio: aquí yace una musa; después de ser aquel edén donde mi soledad y yo creábamos vida cada día, ahora es un pandemónium que quema mis esperanzas e incinera mi propio fuego.

No te mentiré, mis alas de ángel están deshechas y mis alas de demonio están carbonizadas, mi Campo de Absoluto Terror está neutralizado y mi herejía está en su ateísmo total. Querer no siempre es poder, poder no es siempre triunfar y triunfar no siempre es en mi beneficio, tu lo sabes.

Siempre he dicho que es mejor vivir que soñar, pues la vida es más hermosa que un sueño y más horrible que una pesadilla, pero ahora no distingo la diferencia… ¿Cuándo sueño? ¿Cuándo vivo?

Mi voz que podría susurrarte tanto se ha debilitado; mis manos que te tocarían toda se están desvaneciendo; mis dedos que se podrían adentrar en tu templo se cansan… mis fuerzas caen con cada pensamiento.

Las únicas calorías que me mantienen cálido son las que ingiero en cada lengua de gato que como. El dolor, a veces, es tanto que me duerme la herida y no siento más… y no es reconfortante, quiero sentir.

Mis veladas ya no son las mismas, tengo que ver tantos comerciales de objetos que te prometen cosas imposibles en un tiempo imposible. ¿Para qué quiero algo para bajar de peso? sólo mírame, ¿Crees que necesito unas gafas para mirar como las águilas? mi vista está tan extinguida que ni el sol me molesta; no tengo várices, no necesito conocer a mujeres que cobran $20.00 más IVA.

Tengo más botellas de alcohol en mi repisa que esperanzas. ¿Qué haré con esos envases? Mandarlos por el mar con el mensaje SOS, o talvez, en el mejor de los casos, un día tome la decisión de romperlos y recostarme en ellos hasta desangrarme, talvez, si tengo sangre suficiente, me ahogue con ella antes de agotarla. De igual manera, los buitres que rondan mi ser dirían: Tomad y bebed todos de él, porque ésta es la sangre del poeta.

Mi intuición femenina es la única que me ha seguido y, para variar en mi deceso, hacer el amor con ella cada vez es más reconfortante y, aunque no me da predicciones esperanzadas, me dice que un día todo estará bien, pero… ¿Qué es todo?: ¿Mi vida? ¿Mi muerte? ¿Yo? ¿Tú? ¿El mundo? ¿Mi mundo? O simplemente mi amor. El mismo que dije que no se creaba ni se destruía… sólo se transformaba. Sin embargo, ni yo sé en qué mierda se está transformando, qué mutación está sufriendo.

No te pido que ignores mi fatalismo como muchos lo hacen para provocar más lástima, estoy mal. No te pido que me ayudes si puedes o quieres apiadarte, ayúdame por lo que más ames. No, espera, no lo hagas, no tiene caso. Ya estoy muerto, en otro plano, lejos de tu alcance. Aquí ya no hay señales de supervivencia, ni siquiera mi celular tiene vida, pues no ha recibido ni un solo mensaje en días.

En el momento en el que llegues, todo estará perdido, sólo habrá ruinas. El momento en el que debiste estar aquí pasó. Ahórrate la odisea para estar conmigo, no servirá más que para dejar crisantemos en mi tumba rodeada de otras más. Aunque no niego, me serviría tu compañía para no sentirme tan solo en mi ataúd… más no para resucitarme".

Diciendo esto, el poeta cerró los ojos.
Una voz parecía resonar en el viento de putrefacción, un cofrade, un hermano.
-TU DECADENCIA ES EL MOTOR KE HA MOVIDO A MUCHAS PERSONAS. CREES KE VALE LA PENA PASAR POR TODO ESTO??
ERES UN POETA UNICO...
EL DIA EN KE DECIDAS DESANGRARTE CON TUS ENVASES... ESE DIA ESTARÉ YO CONTIGO...
SI NO ES PARA LEVANTARTE Y LIMPIAR TUS HERIDAS Y LLAGAS PRODUCIDAS POR LOS ENVASES Y AUTOINFLINGIDAS..
SERÁ PARA PEDIRTE KE ME HAGAS UN LUGAR JUNTO A TI..
HERMANO.. AUN NO HAS MUERTO.. SIGUES SIENDO UN GRAN POETA..
-Omar Gomez Corona-
Gracias por estar ahí, hermano

Texto agregado el 21-10-2007, y leído por 18 visitantes. (2 votos)


Lectores Opinan
2007-10-22 09:33:58 jajaja bromaa nomass pasajero
2007-10-22 09:33:34 que lastima no habia cero pasajero
 
Para escribir comentarios debes ingresar a la Comunidad: Login


[ Privacidad | Términos y Condiciones | Reglamento | Contacto | Equipo | Preguntas Frecuentes | Haz tu aporte!]