Martes.
Nariz congelada. Mi cuerpo tiembla y el único calor que siento es el de los gentiles palos que encienden la estufa. Martes, día que amerita la rica cazuela servida en la mesa, cada sorbo, cada suspiro. Mi estomago lleno y calido, mi alma triste y fría, pienso y creo tener un iglú en vez de corazón. Duermo despierta cuando no estas aquí.
|