Que más quiero sino la vida,
Enfundada en la mirada tuya.
Todo de mí permite la presencia
Tuya contundente en mí, corazonada,
¡Sí...! eso es, una vulgar corazonada del mundo,
Un palpito infundado, silencio contraído.
El mundo hiere y se viste al revés,
Para no tener problemas de volverte a ver
Sí yo quisiera el mundo
Como te quiero a tí, el mundo
Pondría en el, un corazón ardiente
De mi último suspiro
¿Pero qué hacer?
Cuando la mirada esquiva
su preciosa personalidad
Cuando la voluntad disfraza
La intención sincera,
Y el mundo viviría en tranquila paz, bajo el dulce
Consuelo del amor misericordioso.
Cuando todo de tí
Me hace falta. ¿Que hacer?
Cuando se perturba el sabor
Amargo de la conciencia del frenesí.
¡Qué...! sí, no quiero verte... tan lejos,
Y decirte que más es el encierro
Que el paraíso que he vivido al lado tuyo
Es más tu paciencia la que ha colmado
Mi temor por la existencia, es la patente
De tu ausencia, ahora hecha polvo,
Sangre y diferencia.
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