Entre sueños y sombras una silueta
anónima y coqueta vuelvo mía
hasta cuando el alba anuncia otro día
y la veo alejarse con un giro de veleta...
Luego el sol que secretos no respeta
retarda sus nocturnas tareas de espía
para a destellos impedir con ironía
ese amor lunar que por envidia veta...
Pero no sabe que la luna es amiga
de ella, la bella, la eterna, la irreal
que rauda, aliada en la noche aparece...
Mi piel la siente, la reconoce, la abriga
y pronto reeditamos ese cariño espectral
ajenos a la luz que día a día lo desvanece.
|