Extasiado y compungido, mis sombras acarician un atardecer.
En el recodo que forman tus pies, al caminar, y zisear por el pasillo, beso el aire de vinos ciegos de magia.
Crean espacios, curvas, formas y genera en mi un olor de tristeza.
Son tus ausencias que piden a gritos, una tregua a tanto andar.
Si supiera como retenerte, jamás hubiera atado tus piernas a mi corazón.
Ni hubiera pedido para amar, un motivo...
|