La Página de los Cuentos - www.loscuentos.net - panchin - 'Un testimonio personal.'
Un testimonio personal.
-Hay compa! compita! Que descarnado es tu consuelo! Mis lagrimas estallan al son de tus palabras. Y yo que pensaba calibrar mi grado de conviccion. El dolor destila sobre nuestras vidas su espinosa mano.
- Quiza no lo vivamos.
La noche estaba completa. Los quiebraplatas oprimian la obscuridad y las altas frondas se movian como sombras fantasmales. Y en la penumbra el arco macizo parlaba con su musica, mientras los ojos obscuros de las fieras saltaban con sus luces entre las obscuras matas. Mi amigo dijo quedamente con temor de ser escuchado por el enemigo:
-Recuerdas las palabras de Ernst Hemingway. La que nos repetia Silvio, el hijo del padre y padre de todos los padres:
"En la muerte de un hombre cualquiera quedo yo disminuido,
porque yo estoy incluido en la humanidad. No envies,
pues, a preguntar por quien dobla la campana: dobla por ti."
Cerre mis ojos para detener mis lagrimas y un fatigado sollozo, forjado de piedras, mudo y eterno iba al ritmo de mi propio corazon. Sentia tan mia la vida, tan mio el gustoso frio de la montana que la cruel esperanza se desvanecia entre el guijarro de bejucos y lianas.
-Por que callo? -me dije a mi mismo. Cuando llegan las tempestades me siento a la orilla de la vida. Una voz interior hablo para mi "esperemos que sea breve. Y que el monstruo con su lengua de fuego, alla arriba de nuestras vidas nos descubra su siniestra figura. Comparto con la tropa el combate y el descanso porque se que manana chocaremos con el enemigo"
El cargaba su fusil en la mano y 300 tiros que estaban en sus magazines colgando de su pecho. En su cintura llevaba tres granadas. Ademas, sobre su espalda cargaba una hamaca hecha de lona. Ese era todo el equipo de guerra. Con el 17 hombres estaban cansados y uno a uno se acomodaron en el mullido suelo.
_Ah! -me dije para mi mismo- que no diera yo por la cesta donde reposara sus huesos la fragil Marianela. Pero una voz me dijo "conformate con lo que tienes". Por eso deje que la tropa descansara mientras una sombra y yo vigilabamos el sueno de todos... un par de horas despiertos. Desde la cima de la montana los miraba a todos.
Baje porque una espesa niebla nos escondia en la espesura haciendo mas grande nuestra suerte. Por eso mi sombra me dijo que solo esperaba que la niebla fuera eterna. Luego muy dentro de mi escuche otra voz que me decia "Te acuerdas de los versos de Ossian. Aquellos versos que recitabamos cuando estabamos a la orilla del mar?. Ah, mi novia, como aplaudia y vibraba cuando yo le decia:
"Estrella de noche a media luz, ya centelleas en occidente, y levantas de las nubes tu cabeza radiante, caminando solemnemente sobre la colina. Por que me miras en el llano? Los vientos tempestuosos han cesado; desde la lejania llega el murmullo del arroyo; las ondas agitadas juegan alla en los penazcos; el zumbido de los mosquitos en el anochecer te envuelve como un enjambre en el campo. Adonde miras, hermosa luz?. Pero sonries y marchas, y te rodean gozosamente las ondas y banan tu esplendida cabellera. Adios, fulgor tranquilo. Aparece, luz esplendida del alma de Ossian!.
Dedicado a mi hijo F. Bolivar, quien esta en la Mesopotamia.
Texto de panchin agregado el 03-11-2007. La Página de los Cuentos - www.loscuentos.net
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