Tú sabes, que aunque no conozcas el mar las olas vienen y van.
Que no corra el viento muy fuerte este verano, algunas veces ví integridades inestables de sur a norte.
Nuestras virtudes constituyen las raíz de nuestro existir.
Y en el próximo invierno, por igual, debes continuar
inmune a males que atrofian la vida.
De verdad, de otoño a otoño se dan las posibilidades de vivir felices y no hay justificaciones para no luchar por serlo.
El único clima que requieren los valores humanos
está en el corazón y en la capacidad del alma que no ignora que cuando fallas a tus virtudes tu mundo se desmorona.
Ese árbol que plantaste cerca de la arena,
mi querido hijo,te lo dije mientras lo ubicabas, seguirá firme pese al embate de las tempestades de la vida...., porque fuiste prevenido.
Ven y mira, las raíces llegan a tierra fértil, donde cultivar un buen huerto, tú lo sabes.
Gracias, aunque no seas hortelano eres un gran hombre dueño de su cosecha.
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