Elijo la sinfonía de cuerpos arqueados,
el coro que brama
en los que se aparean.
Elijo de sábana
los jirones de tu piel,
revolcarme en las sucias orillas.
Elijo la avara desnudez del cíclope,
aullar como chacal
en tus brazos continentes.
Elijo los placeres,
esos...
que se nos parecen demasiado.- |