Esta vez aprendí a escuchar. Dejé a un lado las palabras, acciones y otros que me acercaban al caos, escuchar simplemente, comerme el mundo en la mente y no poner barreras simplemente.
Conocí otra parte de mi persona, aquella que toma el control de la situación y no deja que las tripas me hagan el favor. Sentí libertad, pero después de haberme sentido como bomba antes de explotar.
Realmente no importa sentirme un momento como bomba para después sentirme tranquila, es un sentimiento como el que tengo a la hora de dormir: me preocupan las tareas del día siguiente, pero no hay nada que hacer al respecto, ya será otro día y creo que es mucho mejor.
Pude corregir muchos errores, mi almohada dejo la humedad para otros momentos. Momentos que realmente valgan una lágrima, no tonterías cotidianas que fastidiaban mis historias. Conciente estoy que es un proceso, pero feliz de estar en camino a ello.
Ahora es un instante, un pasaje, un solo momento. Y quien podría imaginarse que este cambio, fue solamente un consejo.
“Hagamos caso de aquellos consejos que sabemos nos harán un bien enorme y que muchas veces ponemos paredes personales para hacerlo.”
MAYCOTTE. |