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Remordimientos Y como hiena hambrienta se arrojo sobre su aporreado cuerpo. Luego ella dio media vuelta e intento explicarse pero solo risas e insultos recibió; en este preciso instante comprendió que de este castigo no se libraría pues a la conciencia no se le puede engañar La Página de los Cuentos - www.loscuentos.net |