Estás poniendo a prueba mi paciencia? O tal vez sin querer jugaste a ilusionarme sin pensar que creería textualmente en tus palabras. En la primera opción quedaría como un niño, esperando despertar el día de navidad. En la segunda como un idiota que se olvidó de su promesa y sin querer volvió a creer amar. Podría alguien acaso evitar el sentir, evitar soñar, evitar la ilusión y con eso el dolor, evitar reír y evitar el temor. Podría alguien negar la verdad y creer controlar las cosas que nos hacen lo que somos, negar su propia escencia... Tal vez sí, y hasta puede que sea conveniente, pero no es la conveniencia lo que me mueve, sino algo que va más allá. Algo que lo abarca todo, desde la cordillera al mar, del cielo a la tierra, del azúcar a la sal. No me engañaré, esto es lo que soy: un hombre de barro al que le dieron un alma en un soplo de vida, con sentidos que captan una mínima parte de la realidad, con una mente limitada para tantas cosas por explicar, con un don que llamamos razón, que separa nuestra parte humana de nuestra parte animal... pero, por sobre todo, con una infinita capacidad de entregar. No negaré mi verdad, no esconderé lo que soy, no dejaré que una limitada razón predomine ante el infinito corazón. No soy más que un suspiro en el tiempo, pero me perdería a mí mismo matando mi ilusión. |