La Página de los Cuentos - www.loscuentos.net - hammill - '¿Que fue primero, el bien o el mal?'


¿Que fue primero, el bien o el mal?

Así como la pregunta sobre cual fue primero, si el huevo o la gallina, la pregunta por el bien y el mal ha inquietado a un sinnúmero de pensadores a lo largo de la historia, y si además a esto le agregamos el vasto séquito de seudo eruditos que le siguen, la lista se repleta de teólogos, moralistas y otros tantos pedantes generalmente relativos a las religiones.
Pero vamos a lo medular. Como todo en la filosofía sobre el bien no existe consenso. Ya en la antigua Grecia el problema se trataba con una fervorosa inquietud, pues algunos creían que el bien poseía un alto valor moral y que luego podría ser utilizado como instrumento para condicionar a las personas.
Ya Platón decía que el bien “estaba más allá del ser”, lo cual es lo mismo que afirmar que el bien es algo metafísico y que de allí proviene.
Para Aristóteles el bien es algo que se halla en todas las cosas, afirma, por ejemplo: “Recobrar la salud es mejor que ser amputado, pues lo primero es completamente bueno mientras que lo segundo puede serlo si es que se lo necesita”.
Esta cosmovisión la radicalizan los escolásticos y en particular San Agustín cuando afirma: “Lo que es, es bueno”; o sea, que el “ser es bueno”. Pero esto poco posee de responsable, pues se desprende de manera causal que el mal no procedería de nosotros sino que de otro, sea Satán u otra figura mefistofélica.
En total oposición se encuentra Spinoza, que afirma: “No nos movemos, queremos, apetecemos o deseamos algo porque juzgamos que es bueno, sino que juzgamos que es bueno porque nos vemos hacia ello, lo queremos, apetecemos y deseamos”. La posición de Spinoza es la de la subjetividad, y dice básicamente que el juicio sobre algo procede de una mera intuición y casi un capricho, es decir, que deseamos algo antes de elaborar un juicio; y que no sabemos porqué lo deseamos.
Como es posible apreciar, existe un sinfín de ideas deambulando. Ahora, llegó el momento de exponer mis ideas.
En primer lugar creo que el bien es totalmente subjetivo – así como todo – y que es la propiedad de un ente que transcurre y varía en un espacio y tiempo; o sea, que lo que es bueno hoy, no necesariamente será bueno mañana.
De esto puedo afirmar que el bien no existe en las personas de manera inherente, sino que existe la posibilidad de poseerla, y que solo se poseerá en el caso en que nuestros actos coincidan con el juicio dictado por la moral implícita y temporal que rige en una sociedad.
Aristóteles se equivoca a mi gusto, es demasiado utilitarista cuando afirma que todo tiene su bien, pues lo relaciona con una necesidad y no con el beneficio moral del resto, además, se encierra en individualidades y no en la colectividad.
La moral parece ser entonces el problema. Si asumimos la moral materialista clásica, entonces el bien subyace en el grado de importancia de los objetos inteligibles que superan la mente “protoplasmática”, a decir de Russell.
El bien es algo subjetivo, cierto, pero también es cierto que la interpretación depende de la moral presente en el momento del acto. El juicio a un ladrón en Chile nunca será el mismo que el juicio al mismo en Arabia Saudita. Mientras que en el primer caso lo más probable es que salga en libertad; en cambio, en Arabia Saudita le cortarán ambas manos para que luego siente la aversión por parte de sus conciudadanos.
En consecuencia, la moral (o ley, en este caso) chilena no es la misma que la que impera en Arabia Saudita. Entonces, ¿Es el acto de robar algo bueno o algo malo? Es bueno para el que delinque, pues adquiere una posesión (si es inescrupuloso, claro); en cambio, es malo para el que pierde algo. Por lo tanto, el acto de robar no es bueno en esencia, pero tampoco es malo; sin embargo, si afirmo: “el acto que consiste en que uno pierde una posesión por medio de un delito”, podré luego advertir que es algo malo, pues la segunda persona se desconoce, en cambio, el hablar de robar se especifican explícitamente dos participantes: ladrón y víctima.
Así también existen problemas de expresiones, si alguien afirma “es bueno comer”, tendré que desaprobar su comentario, pues comer no es bueno, sino necesario; pues si no se come se fallece.
A pesar de que lo bueno y lo malo no existan en soledad y en esencia, sino que como abstracciones aguardando una interpretación fundada en una moral o ficción, estas son necesarias para elaborar el juicio y ordenar a la sociedad. Sin bien ni mal, no hay justicia. El juicio cotidiano, sea en un tribunal o en un hogar, posibilita a ordenar y controlar a otro, pero siempre en la medida en que posea de fondo algún sustento. La ley posee un código civil y nuestros padres normas igualmente dogmáticas. La ley se esfuerza por “condenar y reformar al desadaptado” y nuestros padres para evitar que nos transformemos en aquellos que detestan.
Esto me lleva a Berkeley – de cierta furtiva manera – pues el afirma “los objetos materiales solo existen al ser percibidos”, lo mismo puedo decir del bien y del mal; es decir, que el hombre hace posible la existencia del bien y del mal, lo cual no nos conduce necesariamente a afirmar que el bien sea algo metafísico, pero si que se manifiesta en el ser, pero procedente de nosotros mismos. O sea, que el bien y el mal no se hacen ni proceden de alguna entelequia imperecedera, sino que de la subjetividad a la cual se someten nuestros actos luego de ser contemplados y más tarde juzgados.
Volviendo a la pregunta, ¿Qué fue primer, el bien o el mal? Fue primero el hombre.


Texto de hammill agregado el 12-11-2007.
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