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Inicio / Cuenteros Locales / vaerjuma / Doma (a Andrula)

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DOMA

“No me va a ganar”, piensa, “no puede ganarme”... El hombre se arregla el sombrero, un sombrero negro, de ala corta y barbijo, se agacha y se ajusta el espolón parecido al de un gallo de riña, una sola chuza larga, cónica, como un colmillo de yaguareté puesto atrás del talón, escupe por un costado de la boca un escupitajo espeso y marrón y hediondo de tabaco mascado, se levanta, se sube el pantalón color tierra tirando del cinto ancho de cuero crudo, se ajusta la hebilla de los guardamontes de cuero sobre el cinto de cuero crudo, mira por sobre el lomo del animal a la gente que está al otro lado del los alambrados, mira de costado la cabeza del bagual atado al palenque con los ojos vendados, al lado de él, los ijares temblando, se agarra de las tusas del potro con una mano, la mano izquierda, agarra las riendas con la otra mano, la que le falta el dedo meñique desde un duelo, otro duelo como éste, toma impulso y se monta de un solo envión sobre el caballo.
“Ya es mío”, piensa, “ya está”… El hombre se ajusta bien fuerte a la mano izquierda las riendas de tiento, da una, dos vueltas, tira, aprieta más, se tira hacia atrás, hamacándose sobre el lomo del cuadrúpedo, se hamaca también de izquierda a derecha, probando si están bien ajustados los bastos con la cincha y la encimera con el cinchón, se calza ahora mejor el sombrero, lo entierra en la cabeza hasta las orejas, escupe otra vez, esta vez escupe el naco, el bodoque de tabaco mascado hasta casi ser líquido, mira a los palenqueros que esperan que el hombre dé la orden, levanta el brazo derecho y revolea la guacha de cabo de algarrobo en señal de estar listo.
“Ya viene el baile, ya”, piensa, “pero no puede ganarme esta mierda, carajo, no puede”… El hombre escucha la campana que marca su tiempo, cierra los ojos y los aprieta fuerte, los abre, mira a los palenqueros, les hace una seña con la cabeza, como una afirmación, uno de los hombres saca la venda de los ojos de la cabalgadura mientras otro, casi al mismo tiempo, suelta las guascas que atan al potrillo al palenque de ñandubay, el bagual se arquea, se vuelca hacia atrás, hincha el lomo, salta, las espuelas se cierran sobre las paletas delanteras, las espuelas buscan los ijares, una y otra vez, el animal se para sobre las patas traseras, se pone vertical, esconde la cabeza entre las patas de adelante, agacha el morro hasta casi tocar el suelo, levanta de golpe las patas trasera, patea al aire, se frena, gira a la derecha, se sienta, casi se cae, tambalea el hombre, salta otra vez el palafrén, el rebenque del hombre baja y sube sobre el lomo, la cabeza, las costillas, tira de las riendas, la boca del bagual se abre hasta lo imposible, se pega contra el pecho, babea, el hombre y el caballo babean.
“Ya es mío”, piensa, “ya te tengo hijo de una gran puta”… El hombre se sacude, los huesos le crujen, la mano que sostiene las rienda le está sangrando de tanto que las aprieta y le raspan, las piernas no le dan más, la bestia se queda quieta por un segundo, toma impulso, salta, las cuatro patas en el aire y en el aire se arquea, cuando cae amaga irse hacia un lado y se sienta, se hamaca, se va para el otro lado… El hombre, pierde el equilibrio, sorprendido por la maniobra que no esperaba, vuela, lejos, cae, se revuelca en el pasto, pega la cara de lleno en la tierra dura, le sangra la nariz, se levanta como puede, se tapa la herida como puede, trastabilla, los ojos le lloran llenos de tierra y de impotencia, pierde el sombrero de ala corta. Pierde.
“¿Vas a aprender que el agua no se masca, hombrecito?”, piensa el matungo y parece que se ríe mostrando todos los dientes, “¿vas a entender quién es el que manda, carajo?”, piensa el caballo y resopla, “yo sabía que eras mío, gauchito flojo, yo lo sabía”, piensa el bagual, y se deja llevar, mansamente, cansado, hasta la tranquerita que da al potrero más chico.
La caballada que espera su turno en la doma relincha, nerviosa.
La gente aplaude al hombre.

Texto agregado el 16-11-2007, y leído por 197 visitantes. (11 votos)


Lectores Opinan
2007-12-04 20:33:07 "La gente aplaude al hombre", dices... y uno piensa, ¿y al pobre caballo?, ¿y su reconocimiento público por el ejercicio de valentía por otra parte no previsto? Me encantó. Un abrazo y estrellas... neus_de_juan< /a>
2007-11-30 17:12:28 Muy buenas las descripciones, el tema es genial, me encantó. Te dejo mis estrellas. ***** fabiangs
2007-11-24 03:28:16 *hombre taxi
2007-11-24 03:27:48 "la gente aplaude al hpmbre", IMPECABLE. Las descripciones son TAN buenas, que (esto te lo digo con voz de confesión) lo leí como si lo estuviera relatando...no sé nada de doma, pero he visto una que otra burreada, y "por una cabeza". Grande, Pablo, como siempre. Te estaba esperando. taxi
2007-11-22 14:07:06 Impecable texto de un conocedor del paño. ergo (5*) ergozsoft
2007-11-22 12:06:32 Bellísima descripción. Gran enseñanza del caballo. Deja claro que los seres humanos podemos ser los más estúpidos del reino animal. * estrellotas. Un abrazo entrerriano. Máximo islero
2007-11-20 12:45:42 La descripción es una de las tareas más arduas que debe encarar un buen escritor. Describir a una persona no es tarea sencilla sin caer en lo trillado, pero hacerlo con una situación de puja, de intento de dominación entre dos colosos mamíferos, hombre y caballo, como es el caso de este texto, es una tarea compleja. Muy bien llevada por la pluma de mi amigo Pablo. También debo trazar un paralelo (es mi punto de vista) entre la situación de tira y afloje, que se da en el texto, con otro tira y afloje de dos pueblos hermanos, injustamente separados por intereses foráneos y que intentan demostrar el dominio de uno sobre otro; columna vertebral del texto y que no puede verse en la superficie del cuerpo. Ante los ojos de públicos ávidos de perversas diversiones, y parecidos en satisfacer necesidades mediáticas de sadomasoquismo, dos potencias se entregan al juego de la dominación. El imperialismo europeo que intenta revalorizar su autoridad por estos lares y el domador, contra partícipes obligados como contra figuras, con su deber de dejar en claro quién es el que sucumbe ante el poder. Hablo de los gobiernos de Argentina y Uruguay, enfrentados por una pastera finlandesa, en un escenario natural propio (a punto de escapar a nuestros cuidados), como lo es el lugar en dónde se realiza una doma. Como bien deja entrever el autor, al finalizar el escrito: El único que pierde es el hombre. No soy objetivo al analizar los textos de Pablo, ya que la admiración que manifiesto por su estilo supera mi imparcialidad literaria, pero puedo recomendarles la lectura de este texto. No tiene desperdicio. Otro momento de esplendor de este gran cuentero del mundo. juanromero
2007-11-18 01:08:50 Impecable descripción de esa acción incierta (de ese desafío a vencer una naturaleza superior) que es la doma... El hombre buscando aumentar su autoestima y su orgullo se habla con la muerte en estas partidas (y aveces le sale bien otras más o menos)... A vos te salió perfecta, un gustazo leerte. Abrazos desde la Patagonia. CalideJaco bacci
2007-11-17 00:27:31 Me tiene tan bien acostumbrada tu pluma que me vuelve exigente, y quiero más. Sinceramente encuentro en el inicio del relato alguna reiteración, repetitiva, que si sobra, sé de sobra que, salvo que sea intencionada, no obedece a carencias de vocabulario o maestría, porque eres diestro con la pluma. El final ¿Quieres que te comente el final de esa "Doma"? ¡¡¡SOBERBIO!!! Creo que has aprendido a domar algo más que caballos. maravillas
2007-11-16 23:43:30 comparto la pregunta con lesu, no dejás de maravillarme! 5*.(es envidia cruda jajaja).Increíble descripción, que casi tapa una exelente histoia.Solo un detalle que te cuento en el LDV. MAGAROSA
2007-11-16 22:45:50 Decime la verdad ¿alguna vez domaste?.Tu increible texto es como si vos estuvieras arriba del caballo. Estaba extrañando tus historias. Todas las * lesu
2007-11-16 12:21:32 ¡¡¡Qué emocionanteeee!!! Ese caballo no se llevará los laurles ni tendrá los aplausos, pero tiene mi más completa devoción. ¡¡Qué dominio de la palabra!! Dominar es semejante a domar, y lo bueno que tienen las palabras es que, por más que alguien las domine, hay algo en su espíritu indómito y libre que puede generar reacciones inesperadas, nadie sabe hasta dónde pueden llegar. ¡¡Mil gracias y mil estrellas por este texto!! Pensaré en él cuando me falten fuerzas para cualquier cosa. andrula
2007-11-16 01:54:19 Un hombre recio pero sin reposo, un tipo de pupila dura que ignora la gracia de contemplar porque otea y no mira, penetra y no acaricia. El lenguaje que adoptás, buscando encontrar la verdad dura de la palabra. Me asombra y no, la variedad de términos camperos que usás en el relato, la sobriedad angustiosa de palabras, el pensamiento desnudo del hombre, la “caja de resonancia” de su pensamiento. Escenas que se revelan, fijando las figuras del hombre y el caballo. El drama del hombre de nuestro tiempo, como consecuencia: el final de puta madre! "La gente aplaude al hombre"..... y yo, te aplaudo a vos! Abrazos y muchos! **************** montevideana< /a>
 
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