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Inicio / Cuenteros Locales / Meysahras / Windusty (capítulo 4)

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Capítulo 4. Encuentro de mundos diferentes (Parte II)

Luis y Liza no lo podían creer. Frente a ellos estaban dos chicos, vestidos como pueblerinos de la edad media, que tenían en sus manos unas varitas, una escoba y un báculo.
Wen y Wondy no parecían darse cuenta de lo que pasaba. Empezaron a observar a su alrededor, sin notar que eran observados.
Hasta que Liza los interrumpió diciendoles:
- Eh... disculpen... ¿Quienes son ustedes?
Wondy se asustó, retrocedió un poco y echó un jarrón de porcelana. Wen se acercó a su amigo, tratando de calmarlo.
Luis (que creía que Wondy era una mujer) dijo:
- Chicas, tranquilas. Debo confesar que soy yo el que está más asustado que ustedes.
Pero los dos brujitos lo ignoraron, porque la nariz de Wondy empezó a sangrar de vuelta y Wen, con su varita, trató de curarlo.
- ¡Aquí no! nos están viendo- dijo Wondy.
- Pero debemos parar la hemorragia- dijo Wen.
Luego, observó a los dos sorprendidos hermanos, como si fuese la primera vez que los veía. Trató de mostrar su mejor cara y dijo:
- Disculpen por la intromisión. Es que estábamos huyendo de un mago y...
- ¿Mago? ¿A qué te refieres?- dijo Liza, sin comprender.
- Yo que tú no lo diría- le dijo Wondy a Wen, que tenía la nariz tapada con una mano.
- Pero no hay otra opción. De seguro no nos creerán, pero necesitamos ayuda- dijo Wen.
Luis se acercó a Wondy, con un trapo limpio, y trató de que se sacara la mano de la cara, pero Wondy no lo permitía.
- Debiste de caerte mal- le dijo Luis- usa al menos el pañuelo para evitar la hemorragia.
- ¿Cómo se llaman?- preguntó Liza, un poco harta de que no respondieran a sus preguntas.
- Me llamo Wen y mi amigo es Wondy.
- ¡Ay, perdón! Creí que tu amigo era una chica- dijo Luis, un poco avergonzado.
Por suerte, Wondy estaba tan ocupado con su sangrado que no se dio cuenta de nada.
- ¡Ahora lo comprendo!- dijo de repente Liza- ustedes querían robarnos, pero cayeron del techo. ¡Los he atrapado, ladrones!
- ¿Y cómo explicas lo del remolino?
- No lo sé. ¡Ya no sé en qué pensar!
Wondy carraspeó la garganta, haciendo que Luis y Liza le prestaran atención. Observó a Wen, que asumió con la cabeza, y dijo con la voz más clara posible a pesar de su sangrado, estas palabras:
- Aunque no lo crean, venimos de una ciudad en donde viven los brujos, magos y hechiceros, cuyos antepasados huyeron de los no mágicos durante la edad media. Si creían que hemos acabado en las hogueras, estuvieron muy equivocados. Bueno, estábamos huyendo de un mago que, en realidad, quiere poseer el poder de Wen y, como no teníamos otra opción, entramos a un portal que nos condujo aquí, al lugar de los no mágicos. ¿Entienden?
Hubo un largo silencio, en que los dos hermanos no sabían qué decir. Entonces, Wen perdió la paciencia y dijo:
- ¡Somos brujos y nos persigue un mago! ¿Podemos vivir aquí con ustedes?
Ahí recien los hermanos empezaron a reaccionar. Luis, que se fijó en la belleza de Wen (una mezcla de ternura con picardía y rebeldía), dijo que podían usar una pieza vacía para ocultarse. Liza, que era más escéptica, dijo que eran unos mentirosos, que no existía la magia y que, para que ella lo creyera, demostrasen qué tipo de magia podían utilizar.
- Bueno, les mostraremos nuestra magia- dijo Wen.
- Está prohibido...- empezó a decir Wondy, pero Wen lo interrumpió diciendole:
- Ya es tiempo de que tengamos una relación amistosa con los no mágicos. ¿No era que estabas de acuerdo conmigo en eso?
- Sí, pero...
- Además, si trabajamos juntos, podemos derrotar a ese mago. No permitiré que me toque un viejo verde como él.
Al final, Wondy accedió. Se tocó la nariz, cerró los ojos y, con su don de la curación, dejó de sangrarle. Luis quedó sorprendido, pero Liza argumentó que coincidió que la nariz dejase de sangrar. Wen, entonces, hizo aparecer de sus manos un ramo de flores, pero Liza seguía diciendo que eso lo hacían muchos magos, pero con trucos sencillos y baratos. Wondy, entonces, se acercó al jarrón que rompió y, con un movimiento de su varita, lo dejó como nuevo.
- ve y compruebalo tú misma- dijo Wen a Liza.
Liza se acercó al jarrón, lo palpó y no encontró ninguna fisura ni nada que indicase que había estado roto hacia algunos segundos.
- Y si no te es suficiente, entonces prueba con esto- dijo Wen a Liza, dandole su escoba.
Liza lo tomó y cuando lo estaba examinando, la escoba se elevó con velocidad hasta el techo, dejandole a la joven colgada de ella.
- ¿Cómo bajo de aquí?- dijo Liza, asustada.
- Solo sueltate y ya- le dijo Wen. Luis empezó a matarse de la risa.
- Wen, por favor...- dijo Wondy.
- Era solo una broma, jejejeje- dijo Wen- Vuelve, escoba.
La escoba bajó, dejó en el suelo a Liza y volvió con su dueña.
- ¡Increíble! Por fín viene gente que hace callar a mi hermana. Pueden vivir con nosotros- dijo Luis.
- ¡Idiota! ¿Qué le diremos a nuestros padres?- le dijo Liza, luego de recuperar el aliento.
- Liza, estás hablando con los auténticos. Ellos sabrán cómo no ser vistos por ellos.
- Sí, seguro que sí- dijo Wen, aunque en el fondo no sabía cómo eludir a los padres de Liza y Luis.
Pero los hermanos no parecieron darse cuenta de eso.
Al final, Liza tuvo que acceder y guió a los dos brujos a una pieza vacía, en la que solo había un pequeño estante y sin ningun espejo.
- Espero que no les incomode- dijo Liza.
- ¡NO te preocupes! sabremos cómo arreglarnos- dijo Wen, con una fingida sonrisa.
- Gracias por ayudarnos- dijo Wondy, que sí estaba agradecido de que los no mágicos los ayudara.
Ya estando solos, Wen utilizó su magia para que apareciesen camas, espejos, roperos... y habilitó el estante para poner sus varitas, la escoba y el báculo. Wondy puso en las paredes y en la puerta unos símbolos que, cuando entraran personas que no fuesen Luis y Liza, enseguida se activaran y hacían "desaparecer" todo lo que había en la pieza.
- Recuerda Wen: si entran personas que no sean Liza y Luis, tendremos que ordenarlo todo. Solo hacen invisibles, no oculta la materialidad.
- Sí, ya entendí. De todas formas, si no fuera por tí seguiría en manos de ese malvado mago.
Pero, en el fondo, Wen sentía que, la razón por la que Wondy también se metió en ese problema, era que amaba a Liam y también quería a Wen. Recordó el momento en que fue golpeado por Dronco y no evitó sentirse un poco culpable por haberlo metido en algo que a él, no le convenía.

Texto agregado el 20-11-2007, y leído por 11 visitantes. (0 votos)


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