Durmiente, perfecta obra de ingenuidad allí..
Que no supo que al irnos nos persiguió el pensamiento.
de tenerla cerca, de cuidarla...
de justificar la vida y endulzarla en medio de la viviente hostilidad...
De los besos del silencio, que, a veces, son la peor pesadilla... viviente.
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