El no supo nunca como hacer, para que ella fuera feliz, siempre vio una imagen abstracta, desconocida, que a ratos parecía viva pero solo languidecía, ella, sabia que estaba como una sombra, como un especie única, invalorable pero ausente, la noche lamía las ultimas ráfagas de tul oscuro, el amanecer se presentaría en un abrir y cerrar de ojos, una sensación de incomprensión le llego tardía, y supo que si se anteponía a sus pensamientos seria vencida una vez mas, recorrió el lugar inquieta, trastabillo en las ausentes escaleras, no supo como, pero se siento aferrada sin existir nada, ni nadie que la sostuviera , miro su perfil en la vidriera y confirmo su estado, ya no solo fue, ahora era un confín insondable de bravura.
MARÍA DEL ROSARIO ALESSANDRINI |