Los habitantes de Bhután - vertiente Sur de los Himalayas - tienen una curiosa creencia: afirman que si en el momento de la cópula, al llegar al clímax de la unión, el hombre suelta una sucesión considerablemente larga de gases estomacales (léase: se pedorrea), el niño producto de la unión tendrá los mejores augurios para su vida futura. Si es varón, será excelente cazador, magnifico guerrero y un gran artesano. Si es niña, será una espléndida cocinera, una sensual bailarina y una magnífica compañera.
Para lograrlo, los bhutaneses preparan un caldo de raíces y bayas silvestres, el cual beben caliente y espeso un minuto antes de tener relaciones.
El truco está en expulsar los gases en el momento preciso del orgasmo, cosa que muy pocos logran, puesto que el esfínter y el recto se encuentran en tales momentos en completa contracción. Por eso, la mayoría de sus habitantes son bajitos, debiluchos y no muy agraciados. Si la que suelta los gases es la mujer, entonces el marido se levanta y la muele a golpes.
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