Desde que hace varios años se dio a conocer – con foto y datos generales -que el hombre tras el pasamontañas no se llamaba Marcos, sino Rafael Guillén, se sospecha que varios personajes más han ocupado su lugar tras el mismo pasamontañas.
Primero se dijo que el que fungía como subcomandante del ejército zapatista, en lugar de Guillén, era Manuel “el Flaco” Guzmán. Al parecer se la pasaba albureando a los indígenas y metiendo mano a la enaguas de las mujeres (cosa a la que, por lo demás, ya estaban acostumbradas por el original). Cuando acaeció la muerte del Flaco, el lugar fue ocupado por Cuahutémoc Cárdenas, el cual sólo duró unas semanas en su papel revolucionario ya que se tuvo que preparar para ser candidato de las elecciones en turno. Después el personaje fue asumido por Carlos Monsivais, pero éste tampoco duró pues, según dijo, extrañaba mucho a sus gatos, además de que eran muy evidentes sus lentes bajo el pasamontañas. Enrique Rocha vino al relevo, pero Ofelia Medina se quejó con el comandante Tacho, pues reclamó que aunque Rocha hablaba muy bonito, el cargo debería ser asumido por alguien que tuviera verdadero interés en la lucha. Así pues, Ofelia ocupó el cargo durante casi un año, tiempo que aprovechó para formar un grupo teatral lacandón que se avocó a la puesta en escena de obras de Brecht, Sartre y Camus. En los últimos informes que han circulado, se dice que Alfonso Arau estuvo ejerciendo también de Marcos, pero que cuando les proyectó su película de Zapata a los indígenas, éstos le dieron un ultimátum de 24 horas para desalojar el lugar.
¿Y Guillén?, bueno, hasta ahora no se ha confirmado, pero después de haber sido visto turisteando por Italia, España y Francia, al parecer Rafael retomó su cátedra en la UNAM, esta vez en la carreras de Mercadotecnia y Medios Masivos. La rectoría ha negado tales imputaciones, pero al preguntar sus nombres a los paradójicamente globalifóbicos estudiantes que así lo afirman, ellos contestaron: “Todos somos Marcos”.
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