Mi alma se aferra al invisible,
Mi corazón se rebosa de su amor,
Mi vida depende solo de El,
El dice:
Escuchen mi palabra y obedezcan mi voz.
Pero los malvados se tapan los oídos,
Y no hacen su voluntad,
El creador bendice a quienes les obedecen,
Mientras que los malvados se destruyen entre sí,
El Todo Poderoso permitirá que se demuelan,
Y que su polvo se esparza por doquier,
Hasta que llegue al universo de la confusión eterna.
|