Tengo miedo, madre mía,
tengo miedo de las sombras
y de las luces,
de las luces de la guerra
y del estruendo de las bombas,
y del odio de los hombres
que pelean.
Tengo miedo, madre mía,
ya estoy yendo
a vivir en ese mundo
y me teme ser el blanco,
perseguida mi inocencia
y ser objeto de las armas
que destruyen vidas ajenas.
Y me siento, desde ahora,
en tu vientre protegido
y casi preso del destino,
si las luchas innecesarias
se prolongan
y entorpecen los caminos
y la cruda realidad
de no ser, por el mundo, bienvenido.
Madre mía, como un ángel,
como nube yo quisiera transportarme,
irme al cielo y ser estrella
esperando que haya paz,
volver, y cerca tuyo transcurrir
los minutos de mi vida.
Es un sueño
porque sueño desde antes,
desde siempre,
madre mía. |