La Página de los Cuentos - www.loscuentos.net - Grauer_Wolf - 'También el infierno tiene sus héroes (I)'
También el infierno tiene sus héroes (I)
También el infierno tiene sus héroes
El bosque vomita su niebla deshecha en jirones sobre los terrones de tierra que rodean la población de Malmedy y las copas de los abetos arrojan destellos con las primeras luces, que a Kurt, Rottenführer de la novena SS Panzerdivision “Hohenstaufen”, se le antojan más bien guadañas de brillo siniestro.
Las sombras se despegan del bosque y se multiplican a campo abierto. Los granaderos avanzan en abanico, y al silencio se le une el crujido de las botas sobre la nieve y el tintineo metálico de las armas mientras los alemanes se deslizan hacia el pueblo.
Apenas se hallan a unos doscientos metros de las primeras casas cuando una sucesión de sonidos apagados rasga el aire y desemboca en un mar de explosiones que cae sobre la brigada. La tierra parece hervir; surtidores de nieve con sangre salpican a los atacantes que cuerpo a tierra y bajo una lluvia de metralla y miembros despedazados continúan avanzando entre alaridos y las voces de mando.
Las ametralladoras pesadas de los defensores barren las primeras filas de los granaderos y algún que otro cañón autopropulsado de campaña escupe su fuego y se suma a la carnicería, pero la cortina defensiva de los alemanes comienza a responder y arroja una tormenta de acero que enmudece las principales defensas de los americanos.
El ataque se retrasa, se quiebra; y sin embargo, a pesar de las numerosas bajas sufridas, los "Panzergranadiere" alcanzan las primeras casas; saben que es su última ofensiva y si ésta fracasa, la guerra está perdida.
Kurt y otros dos, supervivientes de un caótico cuerpo a cuerpo, han ocupado una de las casas después de haber aniquilado a bayonetazos y a golpes de pala a la patrulla yanqui que la defendía. Los tres resbalan por el suelo pegajoso de sangre, orín y masa encefálica; se atrincheran esperando la llegada de los “Panther´s y los “Tiger´s”. De repente, Kurt dispara como un autómata a un americano que acaba de asomarse por una de las ventanas de las ruinas de enfrente y la cabeza del yanqui estalla como un pepino ante tus ojos.
Los alemanes apenas han ocupado la mitad del pueblo cuando los americanos contraatacan.
Continuará
Rolf
Texto de Grauer_Wolf agregado el 02-12-2007. La Página de los Cuentos - www.loscuentos.net
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