Lucía mas hermosa que nunca, más radiente que yo misma.
El vestido implicaba seducción, mis ojos brillaban al paso.
La luna era un aviso del destino en busca de un amor .
Llegó tan vivo, tan gentil, tan sentido de palabras conmigo.
Que causó estragos en mi vida, en mi seguido olvido .
Veloz como el viento, como las horas de un reloj estropeado.
Así ,resultó el caballero que en la noche de luna llena.
Me dejó encantada ,despúes vacia, el alma rota y en pena.
Una noche de verano, lucía nuevamente luna llena, distinta.
La soledad se hizo un hueco en mis dias, en mi sin razón.
El frío me dió fuerzas y abrí puertas ,a un excelente amigo.
Lucía más hermosa que nunca, más radiante que yo misma.
Desde entoces, siempre hablo con ella, pregunto que me espera.
La luna me trajó amor, soledad, esperanzas y dudas que siempre quedan. |