Get the fuck off me!, dijo la chica.
A pesar de lo agresivo de sus palabras, la vendedora no estaba enojada. Cuando alguien trataba de tocarla, automáticamente decía esas palabras; incluso delante de sus jefes o supervisores no se amilanaba al defenderse a su manera.
El tipo que trató de propasarse se fue tranquilamente; algo risueño y meneando la colita bajaba las 5 gradas. Entonces la chica se acercó y nos dijo:
-Anything you want?
Axel y yo dábamos una vuelta por Sunset Strip un martes por la tarde. Las letras grandes y en rozado de SEX nos atrajeron a la galería. En realidad Axel sabía bien que vendían allí y me dijo "ese es Hustler, una mega tienda de porno acá, en los Ángeles, ¿qué dices si entramos?". No había peligro de encontrarme con alguien de Perú; total, era un turista más que disfrutaba dando una vuelta por Sunset Boulevard y quería verlo todo. Axel muy persuasivo dijo "compramos una peli antigua y salimos. Vas a ver a las vendedoras mas lindas de la tierra".
Mientras veía a la chica que nos atendía, supe que mi primo tenía razón.
- "Do you have the oldest ones?", preguntó Axel.
- "Like Ginger?", dijo la chica
- "Exactely", asintió mi amigo
- "Let me search"
Y comenzó a buscar en su PC. Dijo que sí, que sí tenía. La tal Ginger había hecho cientos de películas adultas; comenzó a mencionar títulos y fechas y actores de reparto y lugares y duración de las escenas, etc., etc., etc., donde trabajó esa actriz. Ordenamos una al azar y la chica pidió por el anexo que le trajeran lo que habíamos pedido.
Mientras esperábamos, Chloe, así se llamaba la shop assistent, nos preguntó si éramos del lugar, entonces decidí hablar.
- "No, actually were are from Peru. He lives here, but I am on vacations. I thought it would be a good idea to come over", dije
- "So, are you both having fun?" preguntó
- "Yeah, that is why we are here", respondí
- "If you want, you can get a membership of Hustler. There is a party this friday night on Whisky a go go, but this is only for the club" dijo con ese acento picaro de las chicas americanas; estaba bien entrenada en esto de las ventas.
- "You mean that we can be members of Hustler and go to same parties that rich people go to?"
- “Yeah, I did mean that” terminó
Sonaba increíble!!!; ser miembros de Hustler en Sunset Boulevard y disfrutar de las cosillas lindas que eso traía.
La chica nos había adelantado lo de la fiesta y estaba deseoso de ir, así que continué.
-"How much is that?"
- "500 bucks each one, ...for every moth"
Quinientos dólares al mes!. Tan pronto escuché la cifra descarté la idea de continuar. Axel, en cambio, estaba súper animado, me dijo en su ya tocado español:
- "Oie, ¿si pagamos solo por un mes?, vamos a la fiesta y al diablo con todo"
- "Nooo", respondí tratando de imponerme.
- "No seas huevón, además ya termina tus vacas, para que mierda quieres el dinero que te sobra. Solo una vez. Yo pago la mía y tú la tuya y el viernes somos.
Axel siempre tiene razón, gracias a él he hecho cosas que otros envidian al saberlo; esta vez no sería la excepción. Saqué la tarjeta y le di.
La chica nos dijo que fuéramos a Check In a pagar la membresía y la película, y que para entonces ya estaría lista nuestra orden.
Al volver Chloe nos recibió con una sonrisa.
- "Are you in?", quiso saber.
- "Yeah, we are baby, we are", respondió Axel muy contento.
- "Awesome!!. I'll see you there, then” acotó
- “I have the video of Ginger here. Pleeeease, if you have a problem with it, do not be in two minds, just come right here and ask for a change, or a refund", terminó muy formal.
- "We'll see, well see" asintió Axel.
- "Do not forget the party...., and enjoy the movie" nos despidió muy alegre.
Salimos muy contentos. Teníamos la tarjeta de miembros del popular y respetado club adulto. No podíamos creerlo. Axel y yo gritábamos 'Yes, Yes, Yes' sin importar que algunos nos miraran en suspenso. No importaba la película, no importaba que le diría a mi padre cuando me preguntara en qué gasté de porrazo 500 dólares, ni qué le diría a la abuelita al salir para a la fiesta. Solo importaba Hustler
Así de contentos llegamos a casa. La abuela podaba las plantas como cada 15 días. Mi prima en el pool con sus amigas,… el gato tendido en su pillow. Nada fuera de lo común. Ajenos a todo ello llegamos nosotros con un aire distinto, una alegría infinita, alegría de los jóvenes despertando al exterior.
Las siguientes noches fueron interminables; es que estábamos demasiado emocionados como para conciliar el sueño. Hablábamos del Whisky a go go y los famosos que iban y las clases de fiestas que se hacían y hasta qué hora duraban. Entonces íbamos más allá; Axel decía que por lo menos conseguiría cinco teléfonos esa noche, que podría hacerlo en el baño, que bailaría en la barra, que compraría una caja de condones y que los usaría dos veces cada uno. Sí, había ocurrencias que hasta nosotros reíamos al hablarlas, pero que no estaban exentas de esa hormona de los 22 años.
El viernes por la tarde mi corazón estaba entre nervioso y excitado; creo que tenía sabor a menta o a eucaliptos. Si no hubiera sido por lo elegante que estábamos, la abuela nunca habría preguntado a dónde iríamos. “Al mall abue, con unas amigas. Es que queremos impresionarlas” respondió Axel y no hubo más preguntas de la abuela, solo un ‘cuídense mucho y regresen temprano’. Después de revisar que todo estuviera bien y en su lugar salimos.
Whisky a go go es realmente lindo; me impactó la bienvenida y que no nos revisaran en la entrada como lo hacen en las discotecas de Lima, creo que era por el pase que habíamos conseguido y que empezaba a hacernos conocidos.
He de admitir que me sentía incomodo al principio; no conocía a nadie, hacía tiempo que no iba a las fiestas gringas, mi ingles ya no era el mismo y si acaso entendía bien las jergas y señales de las chicas, a pesar de ello mis ganas de disfrutar la noche era la misma.
Después de diez minutos de estar observando y moviéndonos al ritmo de la música, Axel se animó y me dijo: “Voy por unos tragos, de paso por unas chicas ehh, quizás no vuelva” y se dirigió al bar. No éramos los únicos que habíamos venido sin pareja; junto al bar habían tres chicas solas tomándose unos tragos. Creo que Axel de dio cuenta de ello y se paró junto a ellas para ordenar las bebidas. Esa era su técnica de seguro, al poco rato ya estaban conversando muy animados mientras yo esperaba que me trajera mi bebida.
“Ya’ll, Ya’ll“, dijo alguien por el micrófono.
“Welcome to this wild party. This is for you, new bros and gilrs...”. Era un moreno alto que estaba haciendo de frontman esa noche. Luego de sus palabras la música comenzó a sonar más fuerte y las luces perdieron intensidad.
‘Get down, baby get down, get down, baby get down...’ sonaba la musica y Axel de pronto habia encontrado compañera. Se movían como si bailaran perreo y yo de pronto le envidié ese momento. Pero, mientras miraba la segunda planta, por los escalones bajaba Chloe con un vestido entero que le llagaba por encima de las rodillas. La vi y cuando estuvo cerca le dije:
- “Vip access eh?”
- “Hell, noo, i am doing as a host for the vip class, no more” me contestó sonriendo
- “So... are you taking a break?” pregunté
- “Kinda, I mean there are other girls up there. I was getting bored”
Mientras Axel seguía con las tres chicas que había conocido, yo estaba contento con Chloe.
Nuestras ropas habían cambiado; parecían salpicadas por pinceladas de colores centellantes, la noche comenzó a tomar otro rumbo y la pantalla gigante proyectaba la imagen de Madonna y su Nobody Knows Me, entonces la invité a bailar.
‘...I've had so many lives since I was a child
And I realize how many times I've died...’
Bailábamos y se contornea a unos milímetros de mi cuerpo
‘...Nobody knows me
Like you know me
Nobody knows me
Nobody knows me...’
Se dio la vuelta y podía oler sus cabellos y besar sus hombros desnudos mientras nos movíamos
‘...I sleep much better at night
I feel closer to the light...’
Ella seguía de espaldas moviéndose a unos milímetros. La tomé de la cintura con las dos manos y la acerqué incluso hasta perder todo el espacio que nos separaba y la sentí en plenitud, moviéndonos de aquí para allá....
‘...No ones telling you how to live your life
But it's a set up, until you're fed up...’
A la distancia hice contacto con Axel. Me mostró su mano derecha con dos dedos arqueados; el índice y el pulgar haciendo contacto, formando un círculo de esos que se utiliza para representar el acto sexual, agitándolos de aquí para allá, y entendí lo que quería decir.
‘ ...Dun dun dun...’
Terminó la canción. Todavía con mis manos en su cintura la llevé por unos tragos, mientras un techno de los 90s comenzó a sonar.
- “Did you bring your car?” Me preguntó al oído.
- “Nop, here i don’t have one”. Contesté muy modesto.
- “Would you like to go for a ride on mine?” me ofreció.
- “Yeah, that would be great”, acordé.
Salimos y entramos a su auto. Me dijo que me mostraría la ciudad mientras tomábamos aire para volver a bailar.
Aproveché para conocerla mejor, ya no habría quizás otra oportunidad. Le pregunté cuantos años ya hacía trabajando en Hustler y a qué otras cosas se dedicaba, pero me moría de ganas por saber si alguna vez trabajó para alguna peli de la tienda, así que cuando más disfrutábamos la conversación le pregunté en seco.
- “Have you ever done a porn movie”, le dije de frente.
- “No, but maybe in future. Who knows” me dijo
- “Look, there are plenty of girls that do porn, but Hustler is not whatever. To get in Hustler you need more that beauty and butt. But once you are in, you get everything you want. To be honest i am waiting for my chance, a big one, when it comes i’ll rock it.” Confesó
- “For sure” le dije, ya que con la belleza que tenía creo que lograría algún día trabajar allí.
Al pasear por las calles de Sunset Boulevard, me enseñó lugares y casas de los famosos; tal persona trabaja allí, que éste es el restaurante de fulano, que éste dressing shop es de tal actriz, que esa mansión es de tal actor, que si patatín que si patatán.
Llegamos a alejarnos un poco en el paseo hasta Robin Drive, una avenida que según Chloe tiene las mejores residencias. Decía que habían casas de más de cuatro millones, que la gente peleaba por comprarlas y que ya estaban reservadas en caso alguien se mudara. Antes de terminar la avenida, Chloe pidió al chofer se detuviera en una residencia que me quería mostrar en nuestro paseo.
- “Here we are. This is a mansion of Hustler, here in L.A. Here is where mostly porn movies are made”
Una mansión de Hustler y yo frente a ella!!!
Parecía una casa normal. No había placa o indicio que dijera propiedad de Hustler, pero el solo hecho de estar allí, en frente, me emocionaba.
- “Wanna take a look?”
¿Qué si quiero echar una miradita? ¿Qué pregunta era esa?... claro que sí.
- “Definitely” respondí emocionado
Me pidió que la esperara un momento. Salió del auto y fue a hablar con alguien que creo era el conserje. Después de un rato regresó y me dijo “Come on”.
Lo primero que pude ver al entrar a la mansión fueron los posters adornando las paredes; fotos de hermosas chicas como dando la bienvenida al que ingresara por el hall. Al final, salimos a un patio con una piscina increíblemente hermosa. A un lado de ella, esculturas conocidas adornaban la alberca; Eros y Psique de Canova, una replica de Venus de Milo y un Eros con su cabello enredadizo en tamaño natural. Al otro lado, la escultura de una mano grande donde uno se podía sentar, una flor de loto donde cada pétalo era una banca y luego, al final, las letras L y S, enredando la última a la primera, que luego supe significaba Love and Sex.
- “Let’s go to the rooms” me dijo y nos dirigimos a los cuartos.
Las puertas estaban sin llave, así que abrimos la primera; parecía un sótano o almacén de cosas que usaban a diario; ropas de colores, faldas y chaquetas de cuero, tacos y sandalias negras, esposas y cadenas, barras y correas o látigos, artefactos de gimnasio y cajas rosadas.
Me dijo que esas cosas las usaban en las películas y que cada cierto tiempo las renovaban, que nadie, ni las actrices ni actores podían llevarlas.
La segunda puerta, me acuerdo bien de ella, fue algo más escabrosa; tan pronto la abrimos un olor a oxido de esperma se escapó hacia nosotros como ráfaga de aire, creo que llegó hasta mis pulmones, así que la cerramos de inmediato, mientras nos mirábamos sonriendo.
Pasamos al tercer cuarto, que no había sido usado ese día, y entramos a mirar que había; espejos, espejos por doquier, todos los costados y el techo recubierto de espejos. Al medio de la sala un sillón, uno oscuro, tan grande como una cama de dos plazas, parecía nuevo y aun por estrenar. De pronto el silencio..., nuestras miradas se encontraron, Chloe se acercó, me puso las manos en la nuca, me rodeó, me abrazo mientras su boca susurraba a mi boca
- “What’s your favourite fantasy?”
Wow, ¿mi fantasía favorita?. Me demoré unos segundos y respondí:
- “ I think it’s about to start”
Y sí, estaba comenzado a realizarse. La besé, esparcí sus cabellos para saborear su oreja, su nuca, sus hombros. De rato en rato, mientras comenzaba a quitarle su vestido, me miraba en los espejos y me gustaba, me veía arrasando sus vestidos, quitándole el sostén, despidiéndome de mi camisa, de mi pantalón, llevándole a mi cintura, suspirando entre sus pechos, recorriendo sus caderas. Nunca me había visto en los espejos mientras amaba. Era, creo, doble sensación, yo multiplicado por dos, ella por mil, miles de ojos para nosotros. Yo el dominante, desde atrás sujetando sus cabellos, ella bailando encima mío, mi cadera en sus muslos, sus muslos en mi sexo y no había final.
No, cuando se ama no hay final, algo lo interrumpe de momento; un placer mayor. Termínanos recostados en el sillón, respiramos por un rato mientras veíamos nuestros cuerpos desnudos reflejados en la bóveda de cristal.
Era como las tres de la mañana al momento de salir. Fuimos directo a Whisky a go go para continuar con la diversión.
Axel no conservaba su camisa morada, se la había quitado, su bibirí blanco absorbía el sudor de su cuerpo, y, creo no había bebido mucho, porque aun ejecutaba bien esas piruetas que necesitaban equilibrio. Nos unimos a ellos. A esa hora todo era música disco, grupos de tres o cuatro hacían círculos cerrados y algún osado quedaba atrapado para mostrar su mejor baile en medio de ellos. Entonces, no sé si por la noche, por los tragos o por alguna regla general, la gente comenzó a ser más libre; los bailes comenzaron a ser sensuales, botellas de cervezas bañaban a las parejas..., desinhibidas mujeres besándose entre ellas, enseñando las bubbies de rato en rato, cerezas viajando de boca en boca, globos que no eran globos adornando el ambiente, espumas y plumillas serpenteando la bacanal.
Qué decir de la mañana!!!. No podíamos levantarnos. Lo peor fueron los gritos de la abuela que a cada momento quería sacarnos de la cama, al final a regañadientes aceptó traernos el lunch al dormitorio. Yo llevé la mejor parte porque le insistía que viajaría mañana y que me dejara descansar. Nos levantamos a las 8 de la noche, con cara de no haber dormido por semanas.
Cierto que Axel había conseguido más de cinco teléfonos de las chicas que conoció ese día. Estaba feliz, y, según él, no podía esperar a que fuera jueves para llamar a una de ellas, el viernes a otra y así. Yo me llevaba, en cambio, un recuerdo satisfactorio y válido de 500 dólares, de cual alardearía en Perú cuando me vieran llegar.
Ya en Lima, las cosas tomaron su rumbo normal con mi papá; nunca me pidió cuentas de las gastos en L.A. Cierto que mis amigos cercanos me miraban y pedían detalles del encuentro con mi Chloe. Yo añadí algunos detalles más, otros los exageraba y algunos más los inventaba, pero no estaba de más, ya que sin duda hubieran sucedido si me hubiera quedado allá.
Al cabo de nueve mes, tanto como se tarda un bebe en nacer, recibí una llamada de mi primo.
- “Oie huevón, te jodieron ¿no?”, dijo muy apurado
- “¿De qué hablas? Por lo menos saluda ¿no?” respondí confundido
- “Ya ya, la chica, Chloe te acuerdas, te jodió ¿no?” insistió
- “¿Qué?, explícate oe” dije ya casi asustado.
- “La huevona esa, te grabó ¿no?. Te filmó mientras lo hacían, ja ja en tú cara man. Seguro que tras de sus espejos había cámaras, huevón”
Me quedé helado. Con el tono que Axel lo decía no se trataba de una broma, además, después de tantos meses por qué recordar lo que pasó, a no ser por algo así.
- “El video, la peli, se llama Bosted Girls, allí estas, en la escena 4 man, si quieres te la paso por el msn cuando te conectes hoy.”
Efectivamente, allí estaba yo, escena 4, 23 minutos de duración, y ese cuarto tan conocido y recordado.
Al principió sentí algo de pudor, luego me comencé a reír. Lo veía una y otra vez; si hasta, creo, me dio melancolía los momentos que pasé con ella; después de todo no lo hice nada mal.
Aun conservo con aprecio mi primer video. No, no hablé con Chloe, no me quejé a la compañía. ¿Qué podía hacer? Era la fiesta de Hustler, la chica de Hustler, el cuarto de Hustler, los espejos de Hustler, aunque, creo, debieron mencionar mi nombre.
A Chloe
Blindman
Todos los Derechos Reservados
Lima, Perú
Junio 2007
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