Hoy más que nunca es una moda. Se sabe que cada 25 años se celebran las bodas de plata de no importa qué. Lo que no se sabe es cuánta carga de sinceridad hay en la celebración. Se celebran los 25 años de televisión, de radio, de democracia, de constitución, de matrimonio. Y es que las modas imponen criterios, aquí el criterio de la celebración, pero jamás podrán imponer el sentir de dicha celebración.
Al hilo de esto, este año ha sido el 25 aniversario de mi boda. Llevo casada 25 años con el mismo hombre. Mi hombre… Y qué hombre. Él ha sido mi guía, mi consejero y mi paño de lágrimas, en un largo camino de bienestar, de risas, de viajes, de llanto y de enfermedad. Él ha sido y es, un ejemplo de integridad, de honradez, de relajación, de excitación, de silencio… de paz y de amor.
Hoy somos 25 años más adultos (yo no mucho, según él), 25 años más responsables, más padres, mas independientes... Y sin embargo seguimos juntos por voluntad propia, nada de imposiciones, nada de apariencias, somos lo que se ve para el que quiera ver. Pero se nos olvidó la celebración, la conmemoración y pasamos el día junto con nuestro hijo, como un día más. Un día de trabajo, de charla, de risas, de voces, de miradas, de abrazos espontáneos y de besos de buenas noches.
¿Cómo ha podido pasar esto? Pues sencillo, otros años, el día 5 de septiembre no celebramos nada. Lo vivimos como un día más, como cualquier día del año. Pero lo que sí celebramos, día a día, es el estar juntos, el disfrutar de nuestra presencia y de nuestras ausencias. Nosotros celebramos que nuestro hijo quiera vivir con nosotros el resto de su vida, que quiera compartir sus pensamientos, sus logros, sus frustraciones, su pareja. Celebramos que el día a día tenga la luz suficiente para no necesitar de remembranzas absurdas, para no necesitar volver a los recuerdos que nos dejan tristes por recordarlos, para que la luz sea la suficiente y nos podamos seguir viendo los unos a los otros porque queremos ser vistos.
Bodas de plata. Palabras muy significativas y sin embargo muy insípidamente utilizadas. Yo quiero resaltar el mérito de la frase y gritar al universo cuán importante es utilizarlas por su significado. Bodas de plata y Luna de miel es el estado ideal para todo aquél que se atreva a vivir la vida… y no a pasar, simplemente, por ella.
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