Y será mi ternura
la que besará tus ojos
para mirar el mundo
a un solo pestañeo,
y serán mis manos
acariciando tu vida
mientras tú, me sientes
una orquídea
purísima y perfecta.
Con la suavidad del cisne
que interpreta ritmos
danzaremos al compás
de la luz movediza
de una estrella,
mientras un coro
de luciérnagas
encantará el entorno
de dos formas humanas
convertidas en plegaria.
Y transcurrirán las primaveras
y los veranos florecidos,
como pétalos de nardos
serán tus besos.
Y al llegar los inviernos
alistaré el pan caliente
sobre el mantel de hilo
bordado por mis manos,
y no faltará el trozo de queso
que te gusta tanto...,
y no faltará el café humeante
que te hace retornar mil veces
a ambicionar mi corazón
pleno de recuerdos.
Y los niños...,
y un hogar inundado
de romance y de canciones
recordando tiempos idos
o esperando otros nuevos,
y esperanzas...,
en cada recodo del camino.
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