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Inicio / Cuenteros Locales / hammill / Respuesta a Meck

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Sobre Berkeley y Dios:

Mi texto:

“Sobre Berkeley: ¿Qué sucedería si dejásemos de pensar en Dios, fallecería?
Nueva pregunta: ¿Nos es imposible dejar de pensar en Dios?”


Su respuesta:

“Hoy hasta la ciencia ha comenzado a aceptar la posibilidad de la existencia de un ser superior. La ciencia se base solo en hechos comprobables. Aunque no olvides que también existe la fe”

Mi respuesta:

Es verdad. Hoy hasta científicos de gran connotación se han visto envueltos en dilemas físicos que no son capaces de dilucidar, tal como la simple división sucesiva del átomo, que nos lleva a una zona tan abstrusa como la mente humana. Pero esa posibilidad que Meck habla en realidad siempre ha existido. Ya con Aristóteles y su argumento de la causalidad, proposición que toma Leibniz dándole nombre de “Argumento de la Contingencia”, que no es más que pensar en la sucesión monótona hacia un pasado hipotético, o sea, mis padres, mis abuelos, etc. Supuestamente tendríamos que derivar en esta figura divina e imperecedera, pero entonces surge la duda: ¿Quién creó a Dios? Los creyentes responden con un dogma que es el de la “causa sui” o “causa de si mismo”, que significa que Dios se concibió así mismo o sencillamente que siempre estuvo. Incluso San Anselmo dio ápices sobre una supuesta prueba final en el Monologión. Lamentablemente lo único cierto es que todavía no se halla esa prueba final, siempre nos mantenemos en la incertidumbre, pues mientras los no creyentes no pueden probar la inexistencia de Dios, los creyentes, como hemos apreciado, tampoco.

Ahora, habría que reflexionar sobre la historia de la creencia en Dios. Creo que el que mejor ofrece un análisis no lejos de la burla es Bertrand Russell y su tetera voladora:

“Si yo sugiriera que entre la Tierra y Marte hay una tetera de porcelana que gira alrededor del Sol en una órbita elíptica, nadie podría refutar mi aseveración, siempre que me cuidara de añadir que la tetera es demasiado pequeña como para ser vista aún por los telescopios más potentes. Pero si yo dijera que, puesto que mi aseveración no puede ser refutada, dudar de ella es de una presuntuosidad intolerable por parte de la razón humana, se pensaría con toda razón que estoy diciendo tonterías. Sin embargo, si la existencia de tal tetera se afirmara en libros antiguos, si se la enseñara cada domingo como verdad sagrada, si se la instalara en la mente de los niños en la escuela, la vacilación para creer en su existencia sería un signo de excentricidad, y quien dudara ameritaría la atención de un psiquiatra en un tiempo iluminado, o la del inquisidor en tiempos anteriores.”

Fuera de toda contundente burla (metáfora de las asociaciones primitivas) creo que es importante preguntarse por la importancia de un Dios en nuestras vidas, a esto Nieztsche se refiere como una señal constante de “empequeñecimiento de los humanos”, pues claro, ¿Cuál es la necesidad de un Dios en nuestras vidas? ¿Acaso somos incapaces de sobrellevar las dificultades?

Hegel era de los que pensaban en un único movimiento de Dios, es casi como un gran botón “on” que da lugar a una infinita cadena de consecuencias, no sé si piense aquello, pero sin duda la ciencia no puede ni podrá nunca dilucidar el origen del universo y el cosmos, y quizás exista un Dios, pero nunca lo he visto, ni lo he sentido tampoco. Como se aprecia: no lo necesito. Ahora, esto no significa caer en faltas de respetos. Yo nunca me alejaría de un ser humano solo por el hecho de que éste sea creyente, su intimidad espiritual no debe interferir en las relaciones sociales. Por consiguiente, hay que ser tolerantes y no caer en represiones como las que se sucedieron en tiempos en que la Fe tenía poder, ni tampoco como todo éste último tiempo, que no ha sido más que una actitud sostenida de inquina.

Por favor nótese que cuando yo digo que el Sumo Pontífice se masturba no trato de persuadir a la gente a desligarse de su creencia, sino de ayudar a los que se encuentran sumidos en una nebulosa.

Sobre la fe. ¡Cuánto podría decir de la fe! Hace un tiempo me regalaron un documental muy exitoso en USA, llamado “El Secreto”, que perfectamente se podría llamar “La Fe”. La Fe es creer que las cosas que se nos presentan como adversas, o que toda nuestra existencia, nos va a ser favorables. Eso se vende en el documental, al cual aborrecí por el llamado a generar grandes fortunas.

Lo que dice Meck puedo tornarlo a la inversa y usarlo en contra de Dios, teniendo fe en que este no existe, pero no gano nada. La fe es buena mientras el hombre no se desprenda de su responsabilidad en las consecuencias que sus actos suscitan. Esta es la llamada “tesis de Feurbach” (que luego Marx transforma en una alienación social), y significa básicamente que el hombre se aliena de si mismo cuando decide dejar en manos de Dios su futuro, es decir, a la hora de estar frente a un problema y realizar plegarias desesperadas, se abandona metafóricamente el cuerpo. Para Feurbach esto es perjudicial, pues el no cree en Dios, por consiguiente, ¿Qué resultados espera obtener un hombre si se mantiene en la quietud? Esta es una alternativa.

Pero también existe el factor psicológico: está claro que cuando uno vive con una mirada positiva, sin caer en una estúpida incredulidad, las cosas suelen salirle mejor. No se trata de rendir un examen sin haber estudiado, pero si de conciliar las responsabilidades con un mínimo de esperanzas en uno mismo, y esto es realmente bello, pero siempre hay que mantenerse en equilibrio.

En consecuencia, lo dicho por Meck en este contexto no le juega a favor pues es subjetivo, pero se extraen bonitas conclusiones.

Benedicto XVI y la Masturbación

Mi texto:

Dice Édouard Claparède, respetable psicólogo y pedagogo suizo, que “toda necesidad es siempre la manifestación de un desequilibrio: existe necesidad cuando algo, fuera de nosotros o en nosotros (en nuestro organismo físico o mental) ha cambiado”. Por ejemplo, cuando un hombre tiene hambre es porqué ha habido un cambio en su organismo físico, en consecuencia, necesita el alimento. Esto me conduce a afirmar que el equilibrio del hombre incluye inexorablemente el alimento, pues sino se satisface dicha necesidad se perece. Pero claro, no todas las necesidades no satisfechas nos conducen a la muerte, es el caso de las necesidades que se relacionan con el organismo mental.
¿Es parte de nuestro equilibrio el acto sexual? Cualquier cristiano verdadero que leyese ésta pregunta exclamaría que no, que es posible negarse al cuerpo, como acto de sublevación a una figura supuestamente imperecedera. Pero lo importante no es pensar si es posible, pues claro, así como es posible morir por no beber agua durante varias semanas es posible sucumbir ante la falta de coito; afortunadamente esto no sucede pues la masturbación logra suplir la ausencia de esa necesidad arcaica.
Así como no es sano vivir a base de dietas demasiado mezquinas tampoco es sano vivir en base de autosatisfacciones, pues entonces nuestra mente queda como un estómago tratado esporádicamente. Todo esto se relaciona con el discurso del sumo pontífice al acusar durante la fiesta de la Inmaculada Concepción una supuesta “corrupción del amor” y “falsos modelos de felicidad”. Cito a continuación un breve acápite:

“¡Qué tristeza cuando los jóvenes dejan de sorprenderse de los encantos de los sentimientos más bellos, del valor del respeto al cuerpo, manifestación de la persona y de su insondable misterio!”

Se podría responder a través de un libro entero, pero sería demasiada pérdida de tiempo. Muchos hombres se han pasado su vida luchando infatigablemente contra las armas desvanecidas del Vaticano sin ningún retorno.
Este pequeño extracto no es más que una fraseología un tanto intermitente y temerosa que busca desesperadamente conducir a la gente a una moral que niegue el cuerpo. Ya Nietzsche en el siglo XIX acusaba a Platón de haber corrompido a la humanidad al proscribir a Dionisio de la vida sana de los antiguos griegos. Como bien todos saben el Cristianismo no es más que la difusión ilustrada de la filosofía platónica, esto significó que en la época en que la Fe dominó, es decir, en la época medieval de manera explícita y en el Renacimiento ya con sus fuerzas un tanto decaídas, la moral impuesta por los hombres cristianos de alto cargo incluyó entre sus tantas reglas el alejamiento soterrado del cuerpo bajo señales de respeto. A este tipo de vida Nietzsche lo califica como “la mitad de una vida”, porqué acaba con el equilibrio natural y sano de todo hombre, y lo obliga a sobrevivir de su masturbación. Esto significa en realidad el “respeto al cuerpo humano”.
Es un error del sumo pontífice el decir que se acaba con la sorpresa en el momento en que el cuerpo se transforma para otro en una materia tangible. Yo no llamo a la promiscuidad ni a la prostitución masiva, llamo a las libertades individuales que, eventualmente podrían conducir una de las dos anteriores posibilidades, pero siempre por deliberaciones suscitadas por dilemas sociales. Es solo de analizar el caso “Pokemón” en Santiago de Chile. Evidentemente se acaba la gran sorpresa pero lamentablemente, un hombre de celibato, desconoce que no hay edades para desnudar la sorpresa; sino que momentos para volver a sentir el fulgor de ese misterio en menor grado. El gran error del sumo pontífice es creer que la causa de esta aparente corrupción en la juventud es por una mera deliberación caprichosa. No, todo esto nace de un asunto estrictamente social.
La única gran verdad de todo esto es que el sumo pontífice esta viviendo la mitad de su vida, pues niega al cuerpo. Bueno, ¿y quien sabe como suple su divorcio ontológico?:

Un hombre es un equilibrio
Nadie altera ese equilibrio
Piensa y tiene sexo

El sumo pontífice es un hombre
Alguien altera su equilibrio
El Papa se masturba y quien sabe que más


Su respuesta:

“Tu comentario sobre el sumo pontífice y la doctrina cristiana es real desde el punto de vista de la ciencia o razonamiento humano que usted y los filósofos que le agradan leer explican. La vida espiritual esta un eslabón por encima del pensamiento humano. La evolución se logra con la apertura de la mente y no con pequeñas libertades obtenidas a través de la justificación de la necesidad. El pecado es todo lo que quiera la ley de Dios sea justificada o no por nuestras necesidades humanas. Aunque el sumo pontífice se masturbe (cosa que dudo en gran medida) no otorga la razón...”

Mi respuesta:

Como primera observación desearía manifestar que no soy un filósofo, sólo soy un estudiante que acaba de graduarse del colegio, nada más (Tengo 18 años)

“La vida espiritual está un eslabón por encima del pensamiento humano”, lamentablemente creo que no existen suficientes pruebas fundadas para poder afirmar algo así sin caer en dogmas, ni siquiera pruebas empíricas. En la Antigua Grecia existía un equilibrio denominado de Dionisio y Apolíneo, que no es más que razón y sentimiento (conocimiento y amor), como dije en el texto dicho equilibrio es quebrantado por Platón al proscribir a Dionisio, por “inmoral” o sencillamente por “sucio y desagradable”; y como bien todos saben el cristianismo no es más que la prolongación de la filosofía platónica. ¿Pero está realmente la vida espiritual (Dionisio) por sobre el pensamiento humano (Apolíneo)? Estas dos partes coexisten pero sin interferir una sobre la otra, por lo tanto, están en equilibrio, ninguna es más que la otra. Bertrand Russell, en un libro tremendamente desagradable para los cristianos denominado “Porqué no soy Cristiano”, ejemplifica que sucede cuando se piensa sin conciliar ambas fuerzas, es decir, cuando se decide por separado:

“En la Edad Media, cuando había peste en algún país, los santos aconsejaban a la población que se congregase en las iglesias y rezase a Dios pidiendo que los librase de la peste, el resultado era que la infección se extendía con extraordinaria rapidez entre las masas de suplicantes (por el encierro de la gente). Este era un ejemplo de amor sin conocimiento. La última guerra nos dio un ejemplo de conocimiento sin amor (armas de destrucción masiva). En ambos casos, el resultado fue la muerte a gran escala”

Cuando Meck dice: “La evolución se logra con la apertura de la mente y no con pequeñas libertades obtenidas a través de la justificación de la necesidad” creo que no ha revisado la larga historia del Cristianismo a lo largo de la historia de la humanidad. Allí no existen ni dogmas ni subjetividades, solo hechos inobjetables. Si hay algo que el Cristianismo sólo recién está aprendiendo a tolerar es la diversidad de creencias. Es cosa de revisar la historia de la Inquisición (la GESTAPO de la época), la casería de brujas a causa de la intolerancia. Este tema es interesante, pues en el año 1487 se publicó un libro titulado “Malleus maleficarum”, que no es más que un manual para cazar supuestas brujas o herejes que alcanzó su máxima expresión en los siglos XVI y XVII. Ahora, si se prefiere ir más cerca es cosa de revisar la lista de libros prohibidos de la Iglesia (Index Librorum Prohibitorum), aquí autores proscritos enteramente:
1. Anatole France (1922)
2. André Gide (1952)
3. Denis Diderot
4. Emile Zola
5. Honoré de Balzac
6. Jean-Paul Sartre (en 1959)
7. Maurice Maeterlinck
8. François Rabelais
9. Henri Bergson (en 1914)
10. René Descartes (en 1633)
11. David Hume (1761)
12. Erasmo de Rótterdam

Pero si usted desea también puede revisar la lista publicada en 1948:
http://www.cvm.qc.ca/gconti/905/BABEL/Index%20Librorum%20Prohibitorum-1948.htm

Como es apreciable, la Iglesia no es la más indicada para poder hablar de tolerancia, pues su discurso histórico esta severamente manchado con la palabra “prohibición”, y honestamente el discurso contemporáneo no es más que un extenso eufemismo que busca apaciguar la intolerancia sostenida.
Meck afirma también: “El pecado es todo lo que quiera la ley de Dios sea justificada o no por nuestras necesidades humanas”. Como primera observación, desconozco sea por desconocimiento o simple inexistencia, la llamada “ley de Dios”. Lamentablemente fuera de esa apreciación no comprendo el resto de la frase, pues creo que existe un desorden gramatical y algunas palabras en exceso como “humanas” luego de un “nuestras”. ¿Qué otro animal somos?

No sé si el Sumo Pontífice se masturbe, no me interesa en realidad en su aspecto particular, pero dentro del seudo silogismo paralelo que escribí si le da el sentido. No creo que haya que otorgar pruebas racionales para explicar el fenómeno de la masturbación como reemplazo a la ausencia de una mujer con quien satisfacer nuestras necesidades. No estoy de acuerdo con el celibato, pero no lo proscribiría, pues es una elección voluntaria; si existen personas que lo desee pueden hacerlo. Pero lo que si es innegable es que el hombre, como todo animal, es un salvaje que no ha logrado aún desprenderse de sus conductas arcaicas absorbidas por la irracionalidad. El sexo, el placer, etc., no es más que un conjunto de irracionalidades que en ningún caso debemos desdeñar, pues la experiencia nos dice que un hombre falto de sexo o de placer no es como un hombre que vive de las dos vidas, del conocimiento y del amor, no, es un hombre tenso que desesperadamente reemplaza ese vacío con la masturbación. Yo no dudo que el Sumo Pontífice se masturbe y prefiero no entrar en discusiones similares por su alto contenido polémico, ya que en el último tiempo se han sucedido innumerables casos de sacerdotes pedófilos, violadores de monjas y un sinnúmero de abusos que provocan nauseas. Dime ahora si es una vida sana. De esto extraigo otro argumento a mi favor sobre la intolerancia de la Iglesia. ¿No es la ausencia de la mujer en altos cargos una señal de intolerancia? ¿O Acaso la figura de mujer que la Iglesia profesaba no era más que aversión hacia un vasto resto?

Conclusión final:

Espero que esto contribuya a la conciliación entre la tolerancia y una seguridad en si mismo demasiado inexorable y apegada a nosotros. Todo esto con un ánimo positivo. Gracias por los comentarios, saludos.

Texto agregado el 10-12-2007, y leído por 142 visitantes. (2 votos)


Lectores Opinan
2008-01-19 19:42:30 Charada! Increible queun tema tan viejo aun cause controversia... Rauzan
2007-12-15 03:14:50 Te sigo dando una estrella por el simple hecho de que no puedes hablar de Dios basándote en teorías del pensamiento humano. El hecho es que mezclas las cosas. Si lees filosofía o psicología trasladalas en función de tu comportamiento y tu relación con las personas y la sociedad en la que vives o visitas. Existe un nivel de existencia material y otro espiritual. Estoy de acuerdo que te vases solo en uno de ellos para encontrar las respuestas que necesitas. Yo prefiero ambos. MecK
2007-12-14 07:23:25 Si a DIOS lo queremos descubrimir como un ente material; entonces no existe. Dios existe en cada pensamiento, sentimiento y presentimiento, por cada sueño y el 6to. sentido. Creer o no creer, actuar bien o no, las decisiones; es la libertad que tenemos ante DIOS. Dios marca un destino, pero dio libertad de actuar en base a la 'inteligencia'. El sexo y la masturbación es enteramente un acto de placer. Y no es necesario el sexo o masturbación para eliminar el semen de nuestro interior, ya que este sale cuando es necesario en momentos de sueños (y no son sueños eróticos o similares). Interesante la forma como explayas esa investigación descriptiva. Profundizarla puede ser bueno. *5 Fast
2007-12-11 02:34:46 No sabemos si Dios existe, pero si podemos decir que "es". Está instaurado en la cultura bajo diversas formas y si la gente acude a él pues... ¿para eso lo ha creado no? No siempre se puede soportar la consciencia de lo terrible o lo asombroso, entonces salimos de nuestro pensamiento y lo hacemos curiosamente con el pensamiento mismo. Descartes se horrorizó de ésto y también llamó a Dios. Saludos y te sigo leyendo. miriamdiaz
2007-12-10 19:13:47 Tío. Tu Flipas en colores. Mira mucho conocimiento pero pocass luces veo en ti... ¿sabes el último pensamiento de todos esos pensadores a la hora de su muerte? ... "Dios..." Así que... Cágate lorito, que tanta palabrería no te vale de mucho; a no ser que te quieras convencer a ti mismo. NEVO_JG
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