Ejercitando tu abandono
de abrazos, de manos,
de gestos por parir,
me quedo igual.
En los desiertos con camellos sin arenas,
en oasis que no existen para vos,
me quedo igual
entre cortinas de lluvia que resguardan
la absurda foto de un reloj.
Ahogándome en los ríos y los mares
en la sal que protege la razón,
me quedo igual que
el alfiler clavado en ese mapa
que apunta directamente a vos.
Me quedo igual,
pero no estamos,
pero no estás,
pero no estoy.
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