Nunca había creído en ángeles. Nunca
Pero ahora veo que te desvaneces tranquila y serena, como si no hubiese existido la muerte, extendiendo feliz tus alas, sin tocar el suelo con tus hermosos pies
Era una radiante mañana. Yo estaba acostado en la alfombra, bebiendo mi segunda cerveza, disfrutando como el humo ya se colaba en mi sangre, anestesiando mi alma, calmando mi ansiedad.
Es una linda mañana meditaba aletargado pero aun así, no tengo ganas de nada
Me levanté pesadamente, como un anciano enfermo de los huesos, apoyándome en mi cama deshecha, para poder ponerme de pie.
Que patético pensé Aun no es mediodía y ya estoy un tanto drogado y ebrio
Creo que nunca cambiaré, siempre pensaré en mí, siempre seré un egoísta que gusta de hacerse el incomprendido y la victima.
Creo que ella tenía razón
Creo que
creo
creo que necesito otra cerveza murmuré mientras subía el volumen de la música, creyendo inocentemente que así podría acallar los recuerdos que agujereaban mi corazón, mi tranquilidad y mi pequeña porción de... ¿felicidad?
Destapé otra botella y comencé a caminar lentamente hacia mi jardín, abrí el ventanal, el sol lastimaba mis ojos. Pero ahí estaba. Mi hermoso jardín, con mis hermosas y delicadas flores. Ellas eran lo único bello que quedaba en mi vida, lo último hermoso que había podido hacer desde hace años.
Un frío estremeció mi pecho, me obligó a sentarme en el suelo, me obligó a cerrar mis ojos y a llorar, mientras las imágenes se volvían a repetir en mi cabeza una y otra vez.
Un golpe seco cerca de mí, me había sacado de mi estado tristemente deplorable.
¿Qué pasa? ¿No creo que esté soñando? exclamé con miedo y asombro - ¿ Pero
de donde salio esto?
Justo al medio del jardín, se encontraba en el suelo una persona, era una mujer, solo estaba tapada con una vestimenta de plumas, o algo parecido. No aguantando la curiosidad, comencé a acercarme nervioso y con miedo hacia donde estaba ella. ¿Estará muerta? me pregunté aun aturdido ante tal situación. Que bella era, su pelo era largo y hermoso, sus rasgos eran finos y elegantes.
¿Pero que demonios? Solté un grito de miedo y sorpresa, mientras daba un salto hacia tras ¡¿Tiene alas?!
Efectivamente, al verla con detención no era un vestido que la cubría, sino, eran alas, si!, alas de verdad, como en las películas... como en las malditas películas...
Me armé de valor, tragué saliva y volví a acercarme a ella. Me agaché, su piel era blanca y se notaba suave. Era realmente hermosa, y se me hacia demasiado familiar, pero no sabía el por que.
Le toqué suavemente el hombro se sentía tibio y agradable pero no reaccionó. Comencé a acercar mi oído a su pecho lentamente tum tum... tum tum sonaba dentro de ella, lento y despacio, como si estuviera apagándose. No se movía, apenas si respiraba.
Comencé a mirar su cara, me hipnotizaba, me atraía cada parte de su rostro...
Un escalofrío pasó por mi espalda. Había abierto sus ojos, sus grandes y profundos ojos. Me miraba con intensidad, tranquila, pero con un dejo de tristeza.
Hola... Me hablo con una voz que jamás olvidaré ¿Sabes quien soy?
Un millón de imágenes pasadas me envolvieron por completo, miles de sueños, miles de sentimientos que ya creía olvidados No...O sea si!... Rayos!...no lo sé Balbuceé confuso, al momento que me daba cuenta que era ella, la que miles de veces aparecía en mis sueños. Aquellos sueños que tantas veces odié por ser tan reales...
Si me contestó con una leve sonrisa Ya sabes quien soy, o por lo menos ya sabes donde me has visto antes.
¿Tu...tu eres un ángel? Pregunté aturdido Por tus alas...digo yo...
A lo que respondió con una carcajada Si quieres llamarme así, pues hazlo Continuó Podría decirse que si, soy un ángel, y ¿quieres que te diga otra cosa?, yo sería algo así como tu ángel de la guarda mirándome de forma irónica y triste.
Hubo un silencio completo en ese momento. Solo veía como el viento jugaba son su hermoso cabello, como el brillo del sol le daba reflejos hermosos en sus ojos, como su piel suave hacía juego con sus grandes alas blancas. Mientras el olor de las flores rotas les daba un sello hermoso...inolvidable.
¿Cómo? Articulando un par de palabras Siempre me he burlado de eso, para mi el ángel de la guarda es solo una estupidez, cuentos de niños y personas que desean creer que hay algo bello en esta vida.
Si. En parte si, en parte no Me contestaba lejana, mientras iba sacando unos pétalos a una flor que extrañamente se había marchitado en sus manos Pero eso ahora no es lo importante, no lo es...
Me miró con ojos serios, su tranquila felicidad había desaparecido por completo de su rostro y prosiguió Cada vez que a ti te pasaba algo malo, yo siempre recibía por ti el dolor y el daño verdadero Paró por un momento, me mostró sus brazos con cicatrices y continuó Muchas veces mis brazos sangraron por tu culpa. Mis lagrimas se hacían eternas para que tu pudieras volver a levantarte. Mi estomago se retorcía por todas las veces que casi morías intoxicado...Y muchas cosas más, muchas.
-Pero yo...
Calla! me interrumpió de inmediato Pero nada mi pequeño niño, nada.... Tu lo hacías, no lo sabías. Pero ahora ya es muy tarde. Tú corazón murió, tu dolor, tus penas y frustraciones, a veces imbécilmente innecesarias, fueron tan fuertes, con tanta convicción que terminaste acabando con tu alma... Y acabaste con mi corazón, con mi vida.
Pero...¿Cómo? Replique casi llorando. No puede ser!! Ahora no me importaba nada, le creía completamente lo que me decía. Eran tantas imágenes, tantos recuerdos, tantas veces que me advertía en mis sueños...Y yo nunca supe entender...nunca!
Si, lo es... Mientras bajaba su mirada tristemente Yo estaba ahí tras tuyo, siempre, salvándote miles de veces. Cada vez que llorabas en tu fría cama, te abrazaba tratando de dar un poco de calor a tu pobre alma. Cada vez que querías jalar del gatillo, de lanzarte al vacío yo estaba ahí afirmándote con todo mi cuerpo. Pero lamentablemente fue demasiado, mis fuerzas me dejaron. Discúlpame. Ahora ya no me tendrás más a tu lado, no tendrás otra oportunidad, por que yo... Ya estoy muriendo...
Diciendo esto, sus ojos comenzaron a perder su hermoso brillo, su cabello comenzó a opacarse, su piel...Sus alas...
No, no, por favor no clamé con una pena desgarradora, mientras miraba con mis ojos deshechos en lagrimas como un ángel desaparecía frente a mi, sin poder hacer nada. Como la persona de mis sueños, la que protegía mi alma, había muerto por mi culpa, por mi insana debilidad No, yo no lo sabía, yo...lo siento...
Solo quedaban bellas plumas blancas flotando en el aire, el sol era radiante, y aun el viento tenía el olor a las flores que fueron rotas, al momento en que caíste en mi pequeño jardín...
Y yo... sentado en el suelo, con mi vista nublada, mi alma en silencio y entumecida. Viendo fijo, con mi mente vacía, las flores que dejaste rotas y marchitas...dándome cuenta de todo lo que había desperdiciado...todo lo que no había valorado...Todo lo que había perdido...
...Pero ahora veo que te desvaneces tranquila y serena, como si no hubiese existido la muerte, extendiendo feliz tus alas, sin tocar el suelo con tus hermosos pies
...Nunca había creído en ángeles. Nunca. Hasta hoy.
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