Frágil gacela de marfil
parte de la naturaleza,
en tus arroyos de sangre
corren los sonidos grises.
Asustada por el viento
que te trae hojas manchadas
que te lastima implacable
corriendo sin tregua, ni paz.
El sol, está por salir para aliviarte
dejándote descansar antes de morir,
herida, con el vientre saturado de pólvora
caes sin mas esperanza que el degüello,
así primorosa te deshacen los perros.
MARÍA DEL ROSARIO ALESSANDRINI
|