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Inicio / Cuenteros Locales / Sofiama / INOCENCIA, NUESTRA AMIGA DEL BARRIO

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Cuando Inocencia tenía quince años, la embargó una soledad, tan insoportable, que sus amigos del barrio le recomendamos que se carteara con unas personas que buscaban amigos por correspondencia y le proporcionamos las revistas para que buscara las direcciones.


Siguiendo nuestro consejo, empezó a escribirle a un montón de personas. A medida que le fueron llegando las respuestas, nosotros empezamos a tener algo “más real” que compartir con Inocencia. Nos unimos tanto a ella, que cada vez que llegaba una de esas cartas, era la tarde de reunión; y entre todos, leíamos las misivas.


De las personas que le escribieron, recuerdo a un español tuberculoso que estaba en un sanatorio; a un francés, que le mandó una foto que decía “sans retouche”. Cuando buscamos en el diccionario de francés el significado, supimos que quería decir “sin retoque”. Todas las amigas de Inocencia pensamos que aquel hombre no necesitaba que lo retocaran, pero eso decía su foto.


A pesar del hombre que no necesitaba retoques, el amigo que más nos encantó a todos, incluyendo a los varones, fue un chileno - siete años mayor que Inocencia - quien escribía de una forma cautivante y estremecedora para nuestros poquitos años de experiencia.


Luego de la correspondencia del chileno, nosotros no queríamos saber ya nada ni del tuberculoso que estaba en el sanatorio, ni del francés que no necesitaba retoques; estábamos todo el tiempo pendiente del chileno que a nosotros nos pareció culto, varonil, experimentado y el esposo ideal para Inocencia. Así, el mundo de Inocencia se transformó para nosotros en el mundo envidiado, soñado, deseado, amado; y nos unimos mucho más a ella y seguimos cada uno los detalles de esa vida que nuestra amiga empezó a compartir con el chileno desconocido. Casi nunca lo llamábamos por su nombre, sino que le decíamos el chileno.


El chileno le enviaba flores a Inocencia a través de un servicio internacional de floristería, le mandaba libros que Inocencia leía y luego nos obligaba a leerlos para que estuviéramos a la altura del chileno cuando algún día lo conociéramos. Le mandó una ruana tan fina y tan hermosa que ya hubiéramos querido nosotros tener a alguien que nos obsequiara con algo tan elegante y de tan de buen gusto. Varias veces, le envió cassettes grabados con su voz y con la de su familia y la de sus amigos. La familia y los amigos del chileno empezaron a compartir con Inocencia y con nosotros, ya que el chileno sabía de nuestra existencia, e Inocencia nos ponía a todos a enviarles mensajes grabados como agradecimiento por la cantidad de detalles que él tenía con ella; y que según Inocencia, al tenerlos con ella, los tenía con nosotros. Estábamos tan embobados con esa amistad que no nos importaba hacerlo. Lo que Inocencia nos pedía, en relación con ese idilio, era palabra sagrada para nosotros.


Al año de estarse escribiendo con el chileno, el papá de Inocencia - tratando de protegerla - le exigió que antes de leer todas las cartas que ella recibía, él tenía que verlas primero. Cuando Inocencia nos contó eso, nos pusimos furiosos con aquel hombre, ya que considerábamos que era un abuso de autoridad por parte de ese señor. Lo empezamos a odiar desde ese mismo momento y comenzamos a pensar la forma de burlar la censura de ese “abusador” a quien nosotros empezamos a llamar “el alguacil”.


Lo primero que hicimos fue hablar con el cartero de quien nunca supimos su nombre: lo llamábamos Sr. Cartero. Le contamos lo que el papá de Inocencia quería hacer, por supuesto, tuvimos que compartir con él nuestro secreto del novio de Inocencia, ya que para nosotros, él era su novio.


El cartero nos miraba con los ojos desorbitados porque todos hablábamos a la vez y lo teníamos confundido. Cuando al final “aterrizó” y le pedimos que NO le llevara las cartas de Inocencia a su casa porque el papá de ella las leería primero que nosotros, él no sabía qué decirnos. El padre de Inocencia tenía fama de hombre honorable, y el cartero temía meterse en problemas por culpa nuestra. Luego, ante nuestras suplicas y convencido de que se iba a adherir a una buena causa, sugirió llevarlas a una de nuestras casas. Nosotros no aceptamos por dos razones: primero, ¿y si se moría el cartero o lo cambiaban, cómo íbamos a hacer con las cartas? Segundo, porque sabíamos, de antemano, que el papá de Inocencia hablaría con nuestros padres y les diría que “por si acaso llegaba una carta a nombre de su hija se la entregaran a él”.


Se nos ocurrió, entonces, la idea de involucrar a la vecina de Inocencia, una señora como de unos treinta y cinco años y de quien todos decían que era una mujer de la vida alegre. No sé si era de la vida alegre o no, pero si sé que era una mujer muy culta, no sólo porque cuando estaba en su casa siempre estaba leyendo, sino porque hablaba muy diferente a todas las personas que vivían cerca de nosotros, y tenía una majestad tan encantadora que a todas las muchachas adolescente que la conocimos, nos hubiera gustado ser como ella.


Cuando le explicamos a Griselda, así se llamaba, lo que el papá de Inocencia quería hacer con las cartas, ella reaccionó como nosotros esperábamos que lo hiciera. Llena de ira dijo:
- Viejo estúpido e ignorante, por eso es que yo lo odio.


Nosotros sabíamos que el papá de Inocencia no era estúpido y mucho menos ignorante, pero hicimos silencio sepulcral porque la necesitábamos de nuestro lado y nos encantó que lo odiara porque así, nunca nos traicionaría.


Griselda sugirió que le dijéramos al novio de Inocencia – ella también asumió que el chileno era su novio oficial – que enviara las cartas dirigidas a Inocencia, pero con la dirección de Griselda. Le dijimos que no había problema porque ya el cartero sabía lo del abuso del “alguacil”.
Ella preguntó:
- ¿Qué alguacil?
Cuando le contamos lo del apodo, rió con complicidad. Hablamos con el cartero, le dijimos lo de nuestra aliada. Además, le sugerimos a Inocencia que les pidiera a sus corresponsales que no enviaran más nada a su casa, sino a la casa de Griselda. Así, el “alguacil” no se enteraría de nada.


Todos terminamos siendo amigos del cartero porque de una forma tan generosa había comprendido nuestra situación, porque no era la situación de Inocencia, era nuestra causa común. El cartero llevaba la correspondencia a casa de Griselda y cuando el papá de Inocencia no estaba, ella se las entregaba a Inocencia o a cualquiera de nosotros para que se la lleváramos.


El cartero pasó a ser una parte muy importante en nuestras vidas. El señor emitía un sonido que para nosotros se convirtió en algo vital y emocionante cuando anunciaba su llegada. Con una voz potente y pegajosa decía:
- ¡Cooooooooorreeeeeeeeeeoo!
Todos salíamos corriendo al portón de nuestras casas para ver adónde se dirigía. Cuando llegaba a la puerta de la casa de Griselda, ya sabíamos que lo más probable era que hubiera noticias del chileno. Más tarde, y sin ponernos de acuerdo cuando el cartero llevaba correspondencia a la casa de Griselda para Inocencia, él asentía sin emitir palabras, y ya sabíamos que ése era el día más feliz para Inocencia y para nosotros.


Así pasaron muchos años, nos graduamos en el liceo y cada quien emprendió una carrera universitaria diferente y vidas diferentes. Inocencia se fue a vivir a Nueva York por casi dos años. Ella se llevó al chileno en su corazón, pero nos dejó una parte de él a nosotros. Las cartas del chileno nos mantuvieron unidos por un largo tiempo, ya que Inocencia se siguió escribiendo con él por espacio de siete años. Mientras Inocencia vivió en Nueva York, nos escribíamos con ella pendiente de lo que pasaba con el chileno. Nos hablábamos vía telefónica con algunas llamadas que pagábamos nosotros; y otras, que robábamos a algún vecino.


Inocencia regresó a nuestro país, y cada vez que la veíamos le preguntábamos por el chileno. Él nos escribía a varios de nosotros, pero las cartas que nos interesaban eran las que le enviaba a ella.


Un día, ya cuando nosotros teníamos más edad, Inocencia nos contó, muy triste, que el chileno, quien ya estaba en España, y no en Chile, no le había vuelto a escribir. No podíamos creer que un caballero de tanta nobleza le fuera a hacer daño a nuestra amiga. Le preguntamos si sabía algo de la familia y nos dijo que la mamá de él le había escrito una carta, pero que no había sido muy explícita. Le preguntamos si tenía un número telefónico donde llamarla, y nos contestó que sí, pero que el teléfono era así como algo comunitario y había que avisarle con tiempo para que estuviera en el lugar. Decidimos, entonces, enviarle un telegrama requiriendo su presencia a tal día y a tal hora.


El día llegó, e Inocencia habló con la mamá del chileno. Nos hubiera encantado tener esos altavoces que existen hoy día para escuchar lo que hablaban. Nos pegábamos al teléfono, pero era poco lo que podíamos oír. Ella, realmente, no dijo mucho, sin embargo, sabíamos que algo malo pasaba.


Viendo la tristeza de Inocencia, le sugerimos que se fuera a España un fin de semana, ya que ella estaba estudiando y no podía perder muchas clases, y así saldríamos de una vez por todas de la angustia de no saber qué pasaba. Entre todos le compramos el pasaje, ya que algunos de nosotros trabajamos. Le dijimos a Inocencia que hablara con su mamá y le explicara sin mucho detalle la razón de su viaje. Su papá ya no era problema porque no vivía con ellas. Embarcamos a Inocencia en un avión y esperamos hasta el lunes de la semana siguiente su regreso. ¡Ese fue el fin de semana más largo y angustioso que vivimos los amigos de Inocencia!

Cuando llegó el lunes, fuimos a buscarla al aeropuerto y nos la llevamos a una fuente de soda, como se llamaban los cafés en esa época. Inocencia nos contó cada detalle de lo que había pasado y nosotros no abrimos la boca mientras ella habló. Era imposible preguntar nada porque no queríamos romper el ambiente mágico y hechizante que se formaba con cada palabra que brotaba de sus labios.


Inocencia relató que cuando llegó a la casa donde él vivía, una especie de pensión, fue recibida por una española, dueña del recinto. Inocencia preguntó por él y la dama, a su vez, preguntó que quién era ella. Cuando Inocencia fue a responder, la misma señora dijo:
- Ah, ¿usted es su hermana?
A Inocencia le pareció sabio decir que sí lo era. La señora le indicó que esperara al señor en la habitación de él, pero que no fuera a hacer bulla porque había personas durmiendo, ya que trabajaban en la noche. Agregó, que él regresaría al mediodía.


Inocencia entró a la recamara del chileno y se alegró mucho cuando vio que en la habitación había fotos de ella por todas partes. Se dijo aliviada:
- ¡La razón no es una mujer!


Contó cómo revisó cada cosa que había en la habitación del chileno buscando algo que le respondiera la causa del silencio inexplicable de ese hombre tan amado por ella, pero no consiguió nada. Relató cómo había acariciado, abrazado y olido su ropa y dijo:
- ¡Todo indicaba que era tan varonil!
En ese momento, pensé que Inocencia estaba influenciada por tantos libros que leía porque ella no sabía nada de hombres.


Buscó en las gavetas de la cómoda para ver si había otra persona a quien le escribiera como a ella, pero no, no había nada más que las cartas que ella, nosotros y la familia de él le enviábamos. Así pasó toda la mañana. Se sentó a esperar a que el chileno llegara porque ella estaba tan asustada que no podía ni siquiera dormir. Al mediodía, oyó la voz de la mujer que la había recibido diciéndole a alguien que llegaba:
- ¡En su recamara está su hermana!
El recién llegado dijo:
-¿Mi hermana?
Inocencia reconoció, de inmediato, la voz del chileno y su corazón se aceleró tanto que pensó que se asfixiaba. Se quedó sentada en la cama esperando que él entrara y cuando por fin lo hizo, él con cara de franca sorpresa dijo:
- ¡Inocencia, no puedo creer que seas tú!


Ella quiso levantarse, pero no pudo porque sus piernas temblaban tanto que pensó que se iba a caer. Él se acercó a ella, la ayudó a ponerse de pie y la abrazó con un abrazo largo lleno de una gran ternura, amor y protección. Él la miró y le preguntó:
- ¿Qué haces aquí?
Inocencia sólo atinó a decir:
- Vine a ver qué pasaba.
El chileno abrazaba, fuertemente, a Inocencia como para que no se le escapara de sus brazos; la retiraba para mirarla a los ojos, le besó la frente y los ojos y luego le dio un beso dulce en los labios como temiendo hacerle daño.


Nosotros escuchábamos, extasiados, a Inocencia y queríamos que nos contara cada detalle. Ella se detenía a volver a contar lo del abrazo porque según ella, en ese abrazo tan largo, él le demostró que realmente la amaba.
Después, la llevó a casa de una pareja para que se quedara con ellos y la presentó como su novia. La pareja también sabía de la existencia de Inocencia y de la nuestra porque le preguntaron por cada uno de nosotros.


Al día siguiente, él la fue a buscar y la trató sólo como un caballero como él podía tratar a una dama como Inocencia. Cuando ella le preguntó la razón de su silencio, él dijo que tenía la vida muy enredada y no quería que ella sufriera. Inocencia le preguntó si estaba involucrado en cosas ilícitas y le aseguró que no, que ésa no era la razón. No le dio ninguna explicación, pero Inocencia sospechó que había una mujer de por medio porque cada vez que pasaban por cierta calle, él se quedaba mirando al balcón de un apartamento. Le preguntó que si amaba a otra mujer, pero lo negó.


Cuando Inocencia contaba eso, quise intervenir para saber por qué no le había preguntado no qué si amaba a otra mujer, sino qué si había otra mujer en su vida, pero no quise romper el encanto de su relato.


El día que Inocencia regresó a nuestro país, supusimos que ésa era la última vez que vería al chileno; en efecto, él nunca más le volvió a escribir. A pesar de ello, Inocencia nunca se lamentó de ese viaje, ni de su relación con él, ni de nada. Ella vivió eso bien vivido y siempre fue feliz ante ese recuerdo.


Una semana después de haber regresado de España, y de haber conocido personalmente al chileno, nos llamó y nos pidió que fuéramos a su casa porque quería hablar con nosotros.
- Traigan las cartas que tienen del chileno – agregó.
Preguntamos por qué teníamos que llevar las cartas con nosotros, y dijo:
- Ya lo sabrán.


Nosotros éramos casi todos líderes, pero bastaba que Inocencia nos pidiera algo que tuviera que ver con el chileno, para que nos transformáramos en borregos. Llegamos una noche a la casa de Inocencia, a la hora acordada. Nos invitó a que la acompañáramos al patio de su casa. Allí, había dispuesto unos cojines alrededor de unos carbones, en forma de círculo para que nos sentáramos.


De inmediato, supimos que Inocencia iba a encender una hoguera. Nadie decía nada, nos mirábamos, estábamos a la expectativa, estábamos alarmados, pero ya sabíamos lo que Inocencia iba a hacer. Mirándonos a los ojos, como siempre lo hacía cuando hablaba con alguien, nos dijo:
- Ustedes estuvieron conmigo desde que empecé a escribirme con el chileno. Vivieron y compartieron conmigo este sueño. Saben cómo lo amo; y yo se cómo lo aman ustedes, pero se acabó. Tenemos que seguir adelante y vamos a incinerar todas las cartas y los cassettes, para enterrarlo a él

Queríamos preguntarle por qué teníamos que quemar todo eso, pero no nos atrevíamos. Por fin, uno de nosotros se armó de valor y dijo de pronto:
- Pero Inocencia, ¿las cartas, los cassettes?
Inocencia haciendo un gran esfuerzo para hablar, respondió:
- Sí, las cartas y los cassettes, porque no quiero caer en la tentación de volverlas a leer, o de volverlos a escuchar.


Dicho eso, Inocencia nos volvió a mirar esperando nuestra aprobación. Todos aceptamos. Inocencia se sentó, y nosotros después de ella. Encendió la hoguera. Lo primero que sacó fue la caja donde venían las rosas que el chileno le había enviado. Ésas habían sido las primeras flores que Inocencia había recibido en su vida. Las rosas estaban tan secas como nuestras ilusiones. Inocencia empezó a quemar las rosas; y luego, cada carta y cada cassette. Cada vez que echaba una de esas cartas y cassettes tan amados por nosotros, sentíamos como si todos hubiéramos sido abandonados por la misma persona. Llorábamos en silencio. Nuestras lágrimas eran de puro dolor por la pérdida de nuestro amado chileno. Una tristeza, inmensurable, nos embargaba. La mirábamos y sentíamos todo su sufrimiento. Más tarde, llegó nuestro turno e hicimos lo mismo.


Cuando ya todas nuestras ilusiones eran puras cenizas, Inocencia lloró como nunca la habíamos visto. Nos acercamos a ella y lloramos junto con ella. La abrazamos tan fuerte y largamente que creo que en ese abrazo, Inocencia volvió a sentir aquel abrazo que el chileno le había dado cuando se conocieron. Queríamos decirle a Inocencia que el chileno se había ido, pero que estamos nosotros para protegerla.


Texto agregado el 16-12-2007, y leído por 1042 visitantes. (50 votos)


Lectores Opinan
2008-08-28 09:57:03 Es un cuento realmente increible. Tal es que queda hasta cariños a sus personajes.MARAVILLOSO!!.Saluditos adriana73
2008-07-25 20:20:23 Un personaje dulce e ingenuo hasta en su nombre, todos sufrimos el abandono de inocencia.Admirable la dignidad con la que afronto su duelo.Muy linda historia de amigos complices hasta las lagrimas.***** petzenko
2008-07-25 11:05:23 Creas un mundo nuevo, mágico que traspasa la barrera de la realidad y la añoranza...Buena historia. auiles
2008-06-06 13:28:49 Inocencia es todo un personaje. La felicito, señora. Julio65
2008-05-30 11:30:00 Tengo que volver a leerlo. Inocencia hecha ya una mujer. Sublime. jardin erodelasnubes
2008-05-29 07:21:46 Sabés, debo haberlo dejado para el final por mi costumbre de que cuando disfruto un manjar, siempre dejo el mejor bocado para el final como para que sea memorable y qué mas exquisito que el primer amor de Inocencia y ese final, como casi siempre ocurre, triste del primer amor que lo hace inolvidable como tus cuentos. Gracias, muchas gracias por tu inocencia, que por supuesto sé que no es lo único que llevas en tus vivencias (literarias, se entiende). Un beso grandote, Carlos. carlitoscap
2008-05-21 08:40:32 comencé a leerlo con cierta prisa. Enseguida me di cuenta que acabar esta lectura era prioritario a todo lo demás. Hasta la pensión de España. Se me ha removido el corazón ante la que ma de los recuerdos del chileno. Yo sé que el chileno no habrá quemado ninguno de los recuerdos de ignacia, porque ignacia es un recuerdo que se debe conservar. maravilloso.5* jardin erodelasnubes
2008-05-13 18:32:52 Es una narracion bellisima que hace vibrar lo mejor de cada persona que la lee, tal como Inocencia despierta lo mejor en quienes la rodean. Me hubiera gustado mucho tener un grupo de amigos como ese. Una linda historia de amor, y una linda historia de amistad. neige
2008-05-12 17:57:17 Bello relato, Muy bien narrado y estoy totalmente de acuerdo con josej, en que es una preciosa historia de amor con final triste, pero bella muy bella. Un placer leerte amiga. Mis 5* acuariana
2008-04-28 21:41:02 mis 5*...no hay mas????? Que belleza!! otra vez, no se como te salen estas cosas...te felicito de corazon. pshhhhh mbo
2008-04-23 19:39:44 la primera vez que lo lei me gusto tanto que me quede con mis pensamientos hundidos quemando recuerdos y pensando que habia pasado....y realmente eso es lo menos importante...excelente texto *****muy merecidas guero
2008-03-24 23:55:58 Empecé a leer y no pude despegarme del texto hasta que lo terminé. Eres buena en esto de la narración. Me da gusto conocerte. Saludos. Jazzista
2008-03-21 02:43:59 Me metí tanto en esta historia, me reí, se me cayeron los lagrimones, fui sin duda una más de las que estaban sentadas abrazando a inocencia, linda historia de amor fraternal, de compañerismo, que lujo de amistades,ajeno al dolor de perder una ilusión queda para toda la vida ese hermoso regalo de la amistad incondicional......bello texto, muy sentido....5 on-line
2008-03-13 19:19:24 Un cuento que en sí es una preciosa historia de amor. Y como todas las historias de amor tiene unfinal triste pero que es un principio a una nueva historia de amor... Un placer leerte!***** josef
2008-03-13 16:11:05 Mis5* y te quisiera dar más. Es uno de los mejores cuentos que he leído por acá. El personaje de Inocencia es perfecto!!!, de una sensibilidad exquisita con todas las sutilezas del alma femenina. Me sentí profundamente identificada. flop
2008-02-22 20:46:42 bello cuento de solidaridad y visón de vida... luzyalegria
2008-02-19 21:24:39 Me he emocionado,pues creo tener mucho de esa niña.Idealicé el amor desde niña,lo único que desee,fue recibir mucho amor. En una oportunidad a los 11 años conocí a un joven de 25,no era un desconocido,era el hermano del esposo de mi prima recien casada.El bastó que me mirara con afecto y me encontrara bonita,para que yo sintiera que le quería.A esa edad yo escribía,y él me propuso le escribiera pues era del Sur de Chile. El tenía un problema que para mí no significaba nada.Era inválido,vivía en una silla de ruedas,pero era el ser más amable que he conocido.Su mirada era de una ternura exquisita. Pero mi má, se asustó mucho al verme tan entusiasmada,y empezó a esconder las cartas.Yo sufría pensando que me había olvidado.No hubo amor,pero creo en mi lo despertó por su bondad. Bueno,mira me fuí a otro lado.Supieras como me gustó este cuento,que mis ojos a cada rato se han llenado de lágrimas,comprobando que no soy la única que he sentido y siento así el afecto. Te doy las gracias por compartirlo,eres increíble escribiendo,no sentí las palabras,quería más,mucho más. Besitos tu amiga Victoria******** 6236013
2008-02-13 20:08:40 que belleza!!! Sofía amo a esa pandilla de la que me siento una integrante más, amo a esa Inocencia y comparto su dolor y te amo a tí por escribir cosas tan profundas que no solo llegan al corazón sino que se instalan ahí donde las emociones son sentidas. te dejo una llevia de besos y estrellas MAtilde mancuspia
2008-02-08 16:08:39 Excelente narración existencial. Has logrado que me sienta parte de los amigos del barrio de Inocencia. Mis 5* y el beso de siempre. fabiangris
2008-01-13 19:38:41 Una historia narrada con exquisitez, con un punto dramático cautivante... muy bien, !! PANAKEOS
2008-01-08 20:19:48 El dolor compartido no por ello deja de doler, pero ayuda a llevarlo con dignidad. Y luego está esl símbolo final de la "hoguera" como catarsis sublimación o borrón y cuenta nueva. azulada
2008-01-07 16:14:33 Hermosa historia pero me hubiera gustado un final feliz. Bueno, no todo termina como lo deseamos. 5*s Dulce_Tammar a
2008-01-06 14:43:08 bella historia de amor, es un gusto leerte. ****** luna-azul
2007-12-28 21:11:45 EXCELENTE, muy bueno, me encanto... flaviof
2007-12-28 20:46:30 Me tarde en leerte y es por que lo hice como se merece leer a laguien tan bello como tu,que pones tanto sentimiento en cada palabra que sale de tu pluma. La historia me pareció excelente,un amor a base de detalles que no necesitan el contacto fisico para saber que es real,me da mucha pena el final,pero supongo que la vida a veces no nos permite disfrutar de lo que realmente amamos; No tengo mas que añadir solo que estoy de acuerdo con quien dice que se hizo corto,pues fue un placer poder disfrutar de esa lectura, y por un momento me vi sentada al lado de esa fragil amiga quemando parte de su vida!!! un bellisimo beso amiga hadaa
2007-12-27 06:10:10 Me recomendaron este texto. y en verdad se han quedado corto, es hermoso muy emocionante, la manera que plasmas sofiama eres grande, tienes entereza (eso esta en veda tal parece, la gente se vende al mejor postor). Pero eres genial, me gusto la historia siempre hay vivencias que se comparten, la vida es así, felicitaciones en verdady de corazón esta hermoso. loammi
2007-12-22 16:18:05 Qué gusto me da leer historias como esta, en las que de pronto se encuentra uno identificado de alguna manera. Me despiertas muchos recuerdos. Soy del tiempo cuando no existían ni el mail ni el chat, vamos, ni siquiera PC's, cuando el cartero era portador de muchas noticias entre enamorados, cartitas perfumadas, postales y fotografías. Me hice aficionado al intercambio epistolar cuando tendría 13 ó 14 años y así me enamoré por vez primera. Ella era una chica nicaragüense y recuerdo perfectamente su dirección: Gasolinera Texaco, una cuadra al lago, media arriba. Barrio Meneses, Managua, Nicaragua. La conocí gracias a un programa que transmitía Radio Nacional de Nicaragua al través de la banda de Onda Corta, yo lo captaba en México, DF, en donde residía. Nos carteamos durante meses. La última de sus cartas la recibí unos días antes que ocurriera devastador terremoto en Managua. Le escribí y le escribí, pero jamás obtuve respuesta. Gracias amiga por este texto tan bien elaborado. Dejo cinco estrellas y fuerte abrazo para ti. borarje
2007-12-22 05:21:15 una hermosa historia de amor,con mucha magia besos ALEXIS klein
2007-12-20 17:20:39 Hermoso relato, y además creíble. Antes las cartas, ahora los "mails" o los chats. Cuando se pueden quemar las cartas o borrar los correos es que todo está bien, por muchas lágrimas que haya. m_a_g_d_a200 0
2007-12-19 11:41:51 Que dulce historia me gusto leerla.***** LAGUNITA
2007-12-19 11:34:21 narrado magistralmente..., una historia muy tierna y conmovedora, me apasionó , mis5* nocheluz
2007-12-19 07:33:46 Hay muchisima ternura en el relato, suena real, ademàs, quièn no comprende la fuerza de un amor platònico, màs en nuestros dìas en que las comunicaciones nos acercan a lugares tan remotos, y donde casi nadie pùede decir que no tuvo un amor asì, a la distancia, alimentado con palabras, casettes y canciones, algunos se concretan, otros no, pero la ilusiòn es muy grande y lo supiste relatar con mucha veracidad y sencillez, lo que le da màs valor al texto. doctora
2007-12-19 02:56:40 La naturalidad con que desagranas tu historia es, per se, uno de tus mayores méritos. Los grandes pintores utilizan pinceladas simples. Me agradó leerte. 5* zepol
2007-12-18 20:08:53 Hermoso cuento el tuyo. Está relatado con naturalidad y cautiva el leerlo. Siempre ocurre algo así cuando se destruye una ilusión y alguien sale mal parado. Te felicito nomade
2007-12-18 04:35:59 Hay veces en que las ilusiones sobreviven al tiempo en ataud de rosas secas, que al tacto despenicadas van soltando entre aromas viejos y letras de terciopelo el hilván de una historia; contada a pasoesollozos sobre extravíos de lágrimas secas, jardín de las experiencias superadas... Felicidades, que belleza de relato, tan bien contado que me lo he disfrutado tanto como sufrido, como uno de ellos; los que tuvieron a Inocencia en su pecho en los días tantos aquellos cuando a esas flores aún les brillaba el color y a todos la fantasía... Me uno a los amigos con mi abrazo cálido por aporte para que le busques despues una caja y por ahora, un florero. Carlos. nauticus
2007-12-18 00:44:13 Nos aferramos a las ilusiones porque son más perfectas que la realidad...Inocencia es la encarnación de nuestras ilusiones y el amor que ponemos en ellas...por ello tal vez la identificación de aquellos que la rodean y la empatía de nosotros comolectores ...ella es inocente como el primer amor...me encantó este relato ...el detalle de las cartas, hoy serían mails... naiviv
2007-12-17 21:58:53 Nostalgia, añoranza, recuerdo, un gran texto, muy bien narrado. uleiru
2007-12-17 19:29:38 Un relato muy interesante, digno de ser recordado y registrado por escrito, de verdad es una de esas historias románticas de película. Existen esas experiencias difíciles de superar, aunque se quemen todas las cartas, los recuerdos no se extinguen. andrula
2007-12-17 19:15:51 Oye no te equivocaste en el titulo no debio ser Icnocuicatl... digo me identifican varios parrafos, me atraen muchas partes de tu narracion y me mantienes pegado a sus letras, realmente te luciste y bastante, amiga yo no tengo estrellas suficientes para calificar o intentar dar una calificacion a tu buen texto, te mando mil abrazos y besos sofy!!! ME ENCANTO!! Icnocuicatl
2007-12-17 17:34:32 es un poco extenso si pero es un ejemplar maravilloso nos llevas a un mundo que siempre se vive cuando uno tienes unos años menos te felicito lo has escrito genial****** neison
2007-12-17 16:54:12 valio la pena el tiempo...gracias me hiciste acordar de mis compañeros de infancia y adolescencia,quizas sin un chileno presente, pero cuantas cosas vivimos juntos, con tu relato, los volvi a encontrar alli aun presentes en mi corazon, eso se agradece, rescatad axtusojos
2007-12-17 16:16:41 Sabes mantener la trama porque no paré hasta que llegué al punto final. Lamentablemente describiste la historia de un sueño que suele enredarse en nuestras vidas, pero creo que Inocencia supo enterrar a tiempo ese sueño y tener la valentía de enfrentarse a la vida que por lo vosto la estaba esperando ahí a fuera. De todas maneras, la forma de narrar la historia y como atrapaste la atención del lector merecen todos mis aplausos y reconocimiento.. churruka
2007-12-17 12:26:56 Un relato cautivador. margarit a-zamudio
2007-12-17 03:34:31 sofiama, leerte fue muy agradable tienes en el escribir una fluidez solo comparda con el correr del agua límpida cristalina y pura que baja de la montaña y que nos extasía al verla y nos sacia al beberla, así siento tus letras. del contenido te puedo decir que lo veo coherente de principio a fin, si Inocencia se alejó totalmente del chileno es porque había una poderosa razón que la obligaba a ello. Es una historia de amor que sin ser una tragedia griega tiene su corifeos y rien y lloran con el actor enhorbuena por tu aportación a la literatura y muy buenos augurios para ti de tu amigo Servando servusdei
2007-12-16 20:42:18 ... se me olvidaba... me gustó volver a leer algo tuyo. Bye. Azel
2007-12-16 20:40:14 Siento que me perdi ¿Por qué desicidio quemar las cartas? ¿cuándo tomó esa desición?... En fin, siento que es muy bueno, lo narrastre y lo llevaste bien. Saludos. Mis estrellas *****. Azel
2007-12-16 20:01:53 Aunque un poco largo, está bien narrado. Se me ocurre que esta historia de amor no tiene doblez ni traición, seguramente la imposición de no poder vivir ese amor esté en un compromiso adquirido por "el chileno", que tiene mucho que ver con el AMOR. Ya me dirás... maravillas
2007-12-16 19:32:06 muy cuativante, lindo relato, claro, rapido, y atrapante.***** remi_dee
2007-12-16 19:13:40 Pese a todas mis reticencias, muy conocidas cuando el cuento es largo; éste se dejó leer tan facilmente como tomar un vaso con agua!. Eso significa una sola cosa, que es bueno, sino ya me hubiese ido de inmediato. Me agrada esa forma de escribir tan natural como relatándonos la historia. 5*!!! MujerDiosa
 
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