Ayer me desperté con la confusión de mi inconsciente.
Soñe con tu mirada acompañada de tus caricias, estas respondían con mis sentimientos, que se iban anudando en mi estómago.
Tus ojos pícaros me estaban dejando en el estado de sumisión ideado por tus manos y movimientos.
Yo me iba dejando, no por sumisa, porque simplemente era un sueño...
Abrí los ojos, y no habia quien me acompañara, me asomé a la ventana y los primeros copos de nieve enfriaban mis fantasías.
Decidí no entristecerme.
Tumbada en mi cama, recordé una a una tus caricias, miradas y poco a poco mis manos se movían al ritmo de mis vagos recuerdos.
Cada vez mi habitación pasaba a otra dimensión, poco a poco mi cabeza se iba separando de mi cuerpo; tras la explosión de destellos y posterior aterrizaje en mis sábanas... me relajé tanto que se me olvidó lo soñado la noche anterior.
Con la frescura de la mañana, me lavé la cara reluciente y tranquila.
Deseando despertares llenos de destellos y vacios de recuerdos.
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