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También el infierno tiene sus héroes (II)

También el infierno tiene sus héroes II


Kurt permanece sentado en el suelo con la espalda apoyada en la pared.; su MP 44 descansa sobre las rodillas mientras fuma un Lucky strike, botín de guerra procedente de un americano muerto. Acaba de fumar y arroja la colilla por la ventana del segundo piso que domina toda la avenida. Desde su hueco en sombras controla cualquier movimiento, aunque de momento parece que los americanos se han replegado hacia el otro extremo de la ciudad. Sólo se escucha de vez en cuando alguna que otra detonación aislada y el tableteo monótono de las ametralladoras distantes.
Junto a la otra ventana “Der Westfale” devora ávido una lata de “Corned beef”. Schulz algo más alejado contempla distraído cómo dos moscas hinchadas de color esmeralda revolotean juguetonas para posarse entre zumbidos sobre la boca abierta de un cadáver, un sargento de los “Rangers" algo grueso y con los ojos todavía abiertos y la sorpresa petrificada en la mirada. Nils, el voluntario letón, no deja de limpiar una y otra vez su bayoneta sin perder de vista la calle; sus labios musitan independientes un rezo silencioso e imaginario. Kurt piensa que está en las últimas, un día de estos explota. Thorsten orina en un rincón y “Der Westfale”, primero atónito y después furioso, le lanza su lata vacía.

--¡ Cerdo polaco vete a mear a otra parte! -- el prusiano del este comienza a reír a carcajadas y le responde con una ventosidad.


Kurt se arranca el casco y se palpa el cabello húmedo y apelmazado; luego se pasa la mano por el rostro, por las mejillas ásperas y probablemente sucias; hace días que no se afeita o se lava, no ha encontrado la ocasión. Sus ropas apestan, a sudor frío, a tierra, a miedo acumulado y endurecido, a muerte. Se pegunta si tal vez mañana o a lo mejor en una hora no estará ya muerto, dónde se hallará dentro de un mes; si en año seguirá con vida y se habrá acabado la guerra; y luego qué. Prefiere no pensar, teme el silencio,¿ O es la paz lo que realmente teme? Pero antes de que esta eterna y horrible duda acuda a su mente percibe un inconfundible chirrido, el rumor de orugas deslizándose sobre el asfalto...¡ Tanques! Los soldados vuelven a convertirse en alimañas, en armazones insensible rellenos de miedo y de odio y los granaderos reaccionan, los “Sherman´s se acercan.

Continuará


Rolf


Texto de Grauer_Wolf agregado el 17-12-2007.
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