Dio un inmenso salto aterrizando en el césped húmedo, derrapando ligeramente al caer. Sentía un olor maravilloso y lo buscaba, era un perfume irresistible. Caminaba bamboleándose y todo lo que veia parecía salido de un cuento surrealista, seguramente efectos de los excesos de la cena de despedida de fin de año de la empresa. Algo le habría caido mal, o era la resaca, el mono de tanto alcohol. Camino en ese extraño estado hasta el borde de una laguna de la que surgía una neblina hermosa. Sin pensarlo dos veces dio otro salto hacia la orilla contraria pero sin la fuerza sufuciente. Cayo en medio del agua y se agarró de un tronco instintivamente por miedo a hundirse. Por momentos recordó un dolor intenso en el pecho que le impedía respirar, esa garra que le apretaba el cuello y el dolor, el impresionante dolor en el brazo izquierdo. Muy cerca de él se poso una gran mosca verde y descubrió que el aroma empalagoso, ese que estaba siguiendo, venia de ella. Instintivamente quedo quieto, en total alarma y le llamo la atención - pero poco - ver como sin ningún esfuerzo estiraba su larga lengua atrapaba la mosca y la degustaba... ¡estaba simplemente deliciosa!. Experiencia tras experiencia, ahora su atención quedo fija en una libélula que flotaba muy cerca a su alcance. Poco antes que se borrara toda la memoria humana remanente lo logro entender, mientras se aprestaba a atacar a la libélula...¡era cierto!, ¡lo de la reencarnación era cierto! |