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Inicio / Cuenteros Locales / gheno / Brincando

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... Brincando...

Esa noche se había acostado temprano; mucho calor y mucho trabajo. Se bañó con agua fría y se tumbó en la cama boca arriba, desnudo.
__ A ver Ángel… el primer paso era: esperar a que casi duerma, abrir los ojos y acostumbrarse a la sensación de acuosidad onírica;__ buena definición a su parecer.
_ empujar hacia arriba para “brincar”__ ese era el paso más difícil.
Lo intentó con anterioridad y solo consiguió despertar con un fuerte dolor en los músculos del cuello. Ignoraba cual sería el paso a seguir una vez fuera, pero lo averiguaría.
Con los ojos cerrados comenzó a sentir que su cuerpo se hundía en el colchón mas de la cuenta y esperó un momento; la vez anterior había abierto los ojos sobresaltado y quebró el “brinco”.
__ me espero otro poco y…. y… espero__ el temor se le enredaba por el cabello susurrándole que era necesario ver lo que pasaba. Pero esperó.
Ya sentía estar flanqueado por paredes acolchonadas, como si estuviera en un cuarto de esos para enfermos mentales solo que de dimensiones mas estrechas. Su cara pegaba a cada lado con ellas.
__ Creo que ya es tiempo de hacerlo…__ pensó sereno aunque en su pecho tenía lugar todo un encuentro de bandas de Rock con un baterista en plena euforia.
Decidió que si. Abrió los ojos,… apareció en su campo visual el techo de su recamara… el ventilador empotrado en la losa… el foco con los cables conductores enredados en el soquet…
__ no veo nada diferente…__ no pudo evitar desilusionarse un poco.
Hizo a levantarse y no lo logró. El tórax le pesaba mil kilos… Respiró profundo y volvió a intentarlo… La sensación fue extraña y a la vez liberadora. Su rostro paso a través de una membrana viscosa que por unos instantes no le permitió respirar; después sintió una corriente de aire fresco en todo el cuerpo y se encontró sentado en la cama… y luego?...__ Cerró los ojos un instante y aspiró profundo…
__ Creo que no pasó nada…__ dijo al aire__… pero… __ la voz sonó en algún lugar de su cabeza un tanto amortiguada. Se percató que no había sonidos: los automóviles que a diario circulaban por la calzada enmudecieron; ni un perro… ni un mosco que tanto le molestaban antes de dormir… estaba en total silencio su recamara.
__ ¡creo que lo logré ! __ pensó entusiasmado. Vendría la prueba de fuego…
“voltear a ver su cuerpo dormido”…
Giró el cuello y se observó… se encontraba en la posición habitual en la que conciliaba el sueño: boca arriba con las manos en la frente como si estuviera bajo un sol deslumbrante y las utilizara como visera.
Todo su entorno era extraño y novedoso. Su cuarto tomaba nuevas perspectivas de colores, texturas y dimensiones. Todo cambiaba según el ángulo de donde lo estuviera viendo. La computadora, sumergida en aceite de color vino, ondulaba divertida en su mueble y parecía, por momentos, mezclarse con la madera. Ahora miró al frente; el pequeño librero rebotaba en el piso como una gota de mercurio y subía hasta atravesar el techo, perderse de vista y volver a caer en su lugar con un chasquido somnoliento. La televisión se reía ante tal espectáculo.
__ que onda tan rara__ pensó divertido. __ y si me paro?... podré?.... __
Con movimientos que se le antojaron cadenciosos e inmersos en aceite se levantó de la cama. Volvió a mirarse tendido sobre la sabana que ahora tomaba un color indefinido aunque él sabía que era azul oscuro. Deslizó los pies dos pasos… las losetas crujieron en diferentes tonos que casi y los podía identificar con notas musicales. Se movió otros tres pasos y experimentó que un frío tremendo envolvía su mano derecha hasta el antebrazo. Una imagen cruzó como un rayo su cielo mental y vio a Omar metiendo la mano a la cubeta donde almacenaban los hielos para mantener frías las cervezas mientras hacía caras grotescas pero a la vez cómicas una tarde de parranda.
Retiró con rapidez el brazo. … que fue lo que me tocó?... buscó con la mente algo y solo recibió como respuesta una muda superficie amarilla que aislaba su cuarto de las escaleras…
Se acerco despacio, hizo a tocar la pared y su mano se perdió de vista…
__ ¡eso es todo!...__ gritó en silencio.
Agarró vuelo con tres pasos hacia atrás y corrió hacia el muro… la sensación fue única. Atravesó el ladrillo pintado de amarillo sintiéndose helado por unos segundos, casi congelado.
La vista se le nublo aún más y tuvo que encuclillarse frotando con sus manos los brazos. Poco a poco su cuerpo dejó de temblar, entonces se irguió.
Las escalera se antojaban infinita, tanto hacia arriba como hacia abajo. Él sabía que vivía en el segundo nivel y que cada vez que salía de su estancia podía mirar hasta la planta baja con solo asomarse un poco. Pero no esta vez.
Se inclinó un poco hacia el frente y trató de enfocar su vista en un punto lejano, con posibilidad de que llegara hasta el otro lado del mundo, pensó;
la escalera se unía y se transformaba en un punto blanco negro. Ya no quiso levantar la vista y seguir los escalones hacia su infinidad ascendente.
__ Será que pueda salir a la calle y …. No sé…. Volar?.... __ el entusiasmo casi se le sale por los oídos de tan fuerte que gritó.
Para esto tendría que regresar a la recamara, salir por la ventana y aprovechar la altura a la que estaba.
Pero buscaría la entrada… no necesito llaves…__, no le había gustado su congelada “Express”. Giró hacía su izquierda y se dio cuenta que no existía puerta, solo estaba el vano oscuro. Lo cruzó con tranquilidad. Sintió en todo su cuerpo, pero en especial en la cabeza y rostro, algo húmedo que le peinó los cabellos como si una mano gigante le hubiera untado fijador de pelo en cantidades industriales…
__ bueno, mejor que la “pinguinada”…__ pensó y su pensamiento resonó por todas las paredes de su cerebro.
Al volver a entrar a su estancia experimentó ceguera momentánea; recordó un día en que anduvo caminando bajo el sol de mayo durante dos o tres horas buscando una dirección y cuando entró a la casa no podía ver y tardó unos minutos en acostumbrarse al cambió de iluminación. Cerró los ojos y los abrió despacio. El lugar cobró nitidez. A su izquierda estaba la computadora con el mueble ondulante, a la derecha, cortándole un poco el paso y obligándolo a desviarse hacia su derecha para poder pasar, estaba el librero que seguía con su incesante goteo silencioso; ya de frente a él… su cama … y los pies de su cuerpo, por supuesto.
__ ¿ QUEEE?...__ quedó estupefacto. Pasó por sus ojos una imagen literaria de algún infortunado aventurero que no logró desviar la vista cuando apareció frente a él la Gorgona y quedó tieso… como él en estos momentos.
Una silueta negra se encontraba sentada encima de su estómago con las piernas separadas a los costados del torso dormido e inclinada hacia el frente sobre su pecho.
__ ¡HEEEEEY! , ___ gritó sin moverse.
El ser oscuro se incorporó acomodándose como un jinete lo haría en la silla de montar. Volteó la cabeza, levantó un dedo de la mano hacia su rostro y…
__ ¡SHHHHHH!__ silencio. __¿no ves que estoy brincando?__
A Ángel le estalló este sonido dentro de la cabeza como si hubiera un centenar de conductores desesperados que desquitaran su neurosis contra el claxon de sus automóviles al unísono.
Sintió crujir sus meniscos cediendo ante el peso de su... ¿Como me puedo caer si se supone que al espíritu no le afecta la gravedad? … alma. Sin embargo cayó al piso que lo recibió con una fúnebre tonada que le recordó las antiguas películas de un luchador enmascarado cuando era victima de un acierto de sus oponentes y probaba lo duro de la lona. Quedó de rodillas sentado sobre sus piernas
__ Solo te estoy brincando por una rato, __ la voz resonó en su cerebro.
Ángel alzó la mirada y vio parado a su lado a un hombre. Tal vez uno setenta de estatura y complexión atlética; quizás mas altura, desde el suelo era difícil calcular; pero lo que le quitaba fuerza a su cuerpo era la voz. Demasiado serena para confiar en ella; invitaba a creer, a dejarse llevar con plena convicción de que estaba dando algo a la persona correcta…
__ ¿que brincas de mi?__ un rincón medroso de su subconsciente se encogió como temiendo que la respuesta que recibiría ya la supiera.
Entonces, el hombre se agachó hasta su oreja.
__ A tu cuerpo…__
Sintió como si millones de minúsculos cables con electricidad lo tocaran descargándole infinidad de voltios para después absorber toda la energía desplegada, incluso la de él. Se mareó, su cuerpo se desvaneció hacia la izquierda y solo alcanzó a recargarse sobre la cama con el brazo derecho: A cuarenta centímetros de sus pies materiales.
Oyó algo… como si se rieran… ¿Se podrá escuchar una carcajada en este ambiente? …
__Pues sonó muy parecido…__ una minúscula voz musical detrás de sus oídos comentó.
Movió unos grados hacia la derecha su cabeza lo cual hizo que el cuello crujiera como bisagra oxidada; solo vio negro y su… ¿guitarra?...
Recargada sobre el mullido sillón a un costado de la cama descansaba con la boca y maquinaria hacia arriba.
Se quedó mirando unos segundos…
El aire entraba con fuerza por la ventana y la cortina flotaba vaporosa por encima del sofá rozando con delicadeza las cuerdas que parecían articular frases.
__ los muelles despiertan… __ parecía decirle una melodía que identificó como un canción de algún artista de su gusto que no alcanzaba a identificar.
__ si con fuerza se mueven__ continuó esa extraña tonada.
__ ¡No entiendo!…__ pensó desilusionado. Si de alguna forma la guitarra, la cortina y el aire le querían ayudar en algo, en definitiva no era tiempo como para ponerle acertijos musicales.
__al rechinar remueven y el mal sueño ahuyentan__ quedó todo en silencio.
__ No se que quiere decir…__ se oyó gimotear. Sentía que su alma estaba escondida detrás de sus huesos haciendo algo… ¿Qué?.... no lo sabía aún pero estaba seguro de que estaba pensando.
Miró al frente con la esperanza de que la silueta negra hubiera desaparecido y él se encontrara descansando sobre su cama de sábanas azul oscuro; tranquilo y a salvo; ¿de que?.... prefería no pensar en eso.
Pero de la figura oscura ya solo se veía de la cintura a los pies; la otra parte se perdía en un especie de agujero que su cuerpo material tenía en el tórax.
Creyó sentir que un pie descomunal lo aplastaba contra el piso y cerró lo ojos. Sintió correr lagrimas por ellos… en su pantalla mental apareció una serie de imágenes… Él llegando a su departamento en el coche de Fabiola, feliz porque acababan de ver una película estupenda… ¿Cuál?... que importaba si era con ella.
Ahora estaban dentro de su recamara, besándose con ternura; parados a un costado de la cama (con sábanas amarillas con azul ya que las favoritas estaban en la lavandería). La toma de la cintura y la aprieta contra su cuerpo. Ella tiembla, muy leve pero tiembla. Sin premuras la va acostando en la cama sin dejar de besarla. Se oyen ruidos.
__ ¡Oye, Ángell!... ¿cuando vas a cambiar esta cama?... no tienes abuela…__ sonríe mientras lo abraza. __ no se como no te despiertas cuando duermes si estos resortes hacen mas ruido que una colonia de ratones con gripe y…
Murmullos interiores…
Sin duda algo tramaba su alma allá en un rincón cerca del estómago. La podía oír tocar los intestinos como si fueran ligas para impulsarse a salir… ¡se me sale el alma!... casi gritó. Él siempre pensó que el espíritu como tal equivaldría al alma, lo cual ya no concordaba con la situación que vivía o soñaba en estos momentos. Se había podido ver acostado en la cama, cuerpo material; su espíritu estaba sentado sobre el suelo a un lado de la cama y su alma estaba apunto de salir disparada por su boca…¡vaya rollo!.
__ ¡ahí viene!... __ puso con fuerza la mano izquierda encima de los labios y presionó. Sintió ascender por su esófago una bola ardiente y al llegar a la barrera de falanges y uñas no se detuvo, pero lo que salió mas que verlo, lo escucho con toda claridad.
__ ¡MUEVE LA CAMA!__ se oyó gritar de forma estentórea.
Entonces cayó en cuenta. Posó las manos sobre el colchón sorprendiéndose de que pudiera tocar algo sólido y que sus dedos no lo atravesaran como había pasado con la pared amarilla. Sacudió sus brazos con fuerza como un albañil cuando usa un cajón con malla metálica para depurar la arena.
El sonido fue armonioso… __ahí te van los ratones con gripe de fabi…__
A ciencia cierta no sabía si funcionaría aquella idea pero agitaría la cama como si la vida se le fuera en eso,__ ¿y acaso no es cierto?__... Rió sin humor.
Su cuerpo se movió… ¡esta resultando!.. su brazo derecho se flexionó un poco hacia arriba, lo levantó y se rascó la nariz con los dedos como siempre lo hacia dormido o despierto: en forma de abanico comenzando con el dedo meñique hasta el índice.
__ ¡Despierta!…__ urgió ahora golpeando con las manos abiertas el colchón como lo haría un niño improvisando ritmos con trastos de cocina .
La figura comenzó a salir de su pecho dormido… ¡a ver a que horas!... Como ya estaba dentro hasta las rodillas , Ángel lo vio salir de su cuerpo como si diera a luz a un engendro; como si algún dedo invisible apretara el botón de cámara lenta y reversa … ¡nunca voy a ver nacer a un niño!... El orificio de su pecho se fue cerrando conforme aparecía el hombre; porque tenía que tratarse de uno, ¿si no?, mejor ni saber que era.
__ ¿Se puede saber que carajos estas haciendo?__ preguntó la sombra sentándose a un lado de su cuerpo. Alzó el dedo anular de la mano izquierda y frotó una protuberancia roja en la sien derecha medio escondida debajo del sombrero de gallero.
No lograba verle la cara, el sombrero y la poca luz de su recamara no lo permitía. Talvez fuera mejor, pensó.
Ángel dejó de golpear la cama y tomando como apoyo ésta, se incorporó sintiendo que cargaba en el cuello y hombros a el atlas y su mundo. Se paró a los pies de su cuerpo.
__ No quiero que me brinques__ Estaba algo sorprendido de la tranquilidad de su voz y de haberse podido levantar con todo ese peso que sentía iba a romperle las rodillas.
__ ¡Es que no te estoy pidiendo permiso, chamaco estúpido!__ Se enderezó hasta quedar erguido en su totalidad con lo pies pisando las sabanas amarillas. Flexionó una pierna como lo hacen lo corredores de 100 metros antes del disparo de salida. Escondió los brazos entre su sus ropas como cuando inicias una oración juntando las palmas a nivel del pecho y empujó.
Ángel recibió el empellón el pleno abdomen. Había observado el movimiento del ser oscuro sin adivinar que haría pero cuando miro los largos y negros brazos del ser extenderse, se lo imaginó tarde.
Salió despedido como si lo hubieran jalado con una cuerda asida a su estómago. Las piernas y brazos señalaron algo al frente, en dirección contraria hacia donde volaba el resto de su cuerpo. Atravesó el mueble donde descansaba ondulante su computadora personal y luego la pared amarilla.
Iba rebotando cuando abrió ojos, aunque no recordaba a que hora los cerró. Siguió cayendo hasta que impactó contra una pared y quedó despatarrado con las piernas extendidas y el torso en forma de concha.
Le ardía la piel en la zona del ombligo y sus inmediaciones. Su cabeza daba vueltas, recordó a un ratón granjero de una caricatura que le gustaba ver de niño cuando una maquina que daba vueltas lo agarró y después de zarandearlo un rato lo aventó y sus ojos no dejaban de girar.
Poco a poco fue desapareciendo la sensación de mareo y pudo enfocar bien. Recogió las piernas y logró sentarse.
Estaba en un descanso de la escalera infinita; tal vez a diez o doce peldaños debajo de donde estaba la puerta de su cuarto. De donde se encontraba su cuerpo material….de donde estaba el ser oscuro…
__ ¡Tienes que regresar!…__ una parte luminosa de su mente gritó mas que histérica.
__ ¡Aja!... ¿y luego que?. ¿Espero a que me aviente hasta allá abajo?__ Se asomó y su pensamiento se encogió ante la interminable bajada. La parte sombría de su mente tenía razón.
__ ¡Entonces que te brinque!__
__ ¡No!__
__ ¡Entonces ve!__
Su mente sombría quiso objetar algo pero se puso una mano en la boca para detenerla y esta vez, nada mas saldría de ella.
Comenzó a subir lento; paso a paso. El mareo podía jugarle una broma y dejarlo caer así que ascendió pegado a la pared.
__ Me tengo que asomar antes de entrar__ pensó al llegar frente a la puerta de acceso a su estancia. Se acercó poniendo sobre la superficie barnizada las manos como cuando un oficial de policía catea a un sospechoso y hundió la cabeza en la madera café procurando que solo la cara saliera por el otro lado. Cerró los ojos temiendo que alguna astilla se le clavara en los ojos.
Cuando los volvió a abrir podía observar su cuarto. Y su cama…
El ser oscuro estaba una vez más sumergido en su tórax hasta la cintura. El hueco de su pecho se estiraba conforme la sombra hacia esfuerzos por entrar. Le recordó una vez que vieron en la clase de naturales un video de un alumbramiento. Le pareció en su entonces y también ahora, asqueroso.
__ tengo un chance __ avanzó un paso y cruzó la puerta. Finísimas agujas puntiagudas le recorrieron la espalda picando si ton ni son.
Se acerco despacio hasta el borde de la cama. Sus pies materiales aún quedaban como a treinta centímetros del límite del colchón, pero los del otro quedaban volando unos veinte centímetros fuera.
Agarró con fuerza los tobillos del ser; su piel era suave, húmeda… y negra. Se apoyó en la base metálica colocando las piernas abiertas y los pies a los costados de su cuerpo como lo haría alguien sacando agua de un pozo profundo.
Concentrando todo lo que le quedaba sentía él, de fuerza, jaló con toda su alma.
Al principio no cedió. Parecía estirar una liga.
__ ¡vengache con chu papi!__ se oyó decir y esbozó una sonrisa.
Nunca esperó que saliera de forma tan abrupta. Cayó de nalgas al piso y su espalda se impactó contra el librero goteante. Una serie de lucecitas navideñas le bailaron alrededor de sus ojos.
¿Como era posible que sintiera los golpes? No lo sabía.
Al principio temió que no hubiera sacado nada de ese esfuerzo. Que sus manos había resbalado y que aquel ser todavía estuviera ahí metido.
Volteó a su lado y lo encontró ahí botado. Boca abajo; lleno de un líquido espeso que mojaba toda su ropa; incluso el sombrero parecía haber estado bajo la lluvia. No calzaba zapatos (uno lo tenía él en la mano derecha, el otro, descansaba boca abajo junto a la puerta).
Urgía aprovechar esta oportunidad para “brincar” dentro. El hoyo húmedo de su pecho comenzaba a estrecharse y después no sabría como entrar una vez que estuviera cerrado.
Se paró lo más rápido que pudo.
__ Creo que me echaré un clavado y ya__ pensó nervioso.
__ ¡Ahora si vas a saber lo que es bueno, cabrón! __
Se había olvidado por completo que estaba ahí.
Unas poderosas manos lo sujetaron del cuello, lo levantaron en vilo haciéndolo girar sobre su propio eje.
… ¡que no me suelte!...__ pensó mientras su recamara daba vueltas alrededor de él.
Cuando lo liberó ya comenzaba a marearse de nuevo. Se estrelló contra la pared y cayó en el sofá que se encontraba al costado izquierdo de su cama.
__ ¡tuve mucha paciencia contigo!__ oyó decir mientras unas pisadas se acercaban a él. Trató de obligar a sus ojos a enfocar. Extendió su mano a un lado y agarró con fuerza algo.
Volvió a ser elevado del piso con brusquedad. Cuando por fin pudo arreglar la visión de sus ojos ya empezaba a girar otra vez.
__¡Iguanas ranas!__ creyó haber gritado con tanta fuerza que sintió desgarrarse la garganta.
La guitarra que mantenía sujeta con la mano derecha tomó impulso con el primer envión y la descargó con toda su furia en el lado izquierdo de la cabeza del ser. La madera estalló con sonido musical. Talvez dio un sol mayor; pensó.
No lo soltó de inmediato. Todavía lo aventó aunque con menos fuerza hacia el librero.
El ser se desplomo sobre sus piernas; una gran astilla, al parecer parte del brazo del instrumento, estaba incrustado en lo que sería su mejilla. Quedó recargado en la cama con las piernas dobladas hacia el lado derecho y el cuerpo inclinado hacia el izquierdo.
Ángel soltó un pedazo de madera que aún mantenía en su mano y se incorporó con dificultad. La espalda lo mataba. Al parecer el espíritu no era del todo invulnerable como todos piensan.
Rodeó el cuerpo del ser sin dejar de verlo ni por un instante. Esperaba que cuando pasara junto de él, éste lo agarraría de una pierna o de no se que y lo aventaría a las escaleras infinitas; solo que esta vez no tendría tanta suerte. Caería hasta el final, si es que tenía uno.
Pero no se movió y se relajó.
Se subió a la cama y se sentó encima de él, procurando igualar la posición en la que estaba su cuerpo en ese momento. Piernas extendidas, brazos levantados y manos en la frente. Sería más sencillo de lo que pensaba. Puso extremo cuidado en que sus extremidades inferiores encajaran de forma perfecta. Sentía que se ponía un traje muy a su medida…
Ruidos frente a él.
Sentado aún alzó la vista y vio al hombre parado observándolo; sin sombrero y por fin la cara al descubierto. Ningún rasgo grotesco, mas bien bastante común: ojos pequeños pero muy avispados, nariz recta con una pequeña desviación al final, cara ovalada y un mentón levantado; como un genio; la astilla había desaparecido de su mejilla y estaba sonriendo.
Por instinto Ángel se aventó de espaldas hacia
atrás… ¡no me va volver a agarrar!...
Experimentó que el mundo se volvía elástico. Escuchó una risa y unas palabras pero no las entendió. Una espiral de colores lo absorbió llenándolo de ruidos y humedad; lo fue elevando a una velocidad vertiginosa hasta que abrió los ojos.
…¡terminó!, que bueno…__suspiro aliviado.


Se quedó mirando el techo durante un rato; sudoroso y con el ritmo cardiaco acelerado.
Se paró sin prisa y prendió la luz. El foco hizo que entrecerrara los ojos.
Pasó la mano sobre el mueble de la computadora.
__ Madera comprimida, ¡que bien!__ casi lo besa.
Miró hacia el sofá y la guitarra descansaba tranquila encima de él.
Estaba pegajoso y somnoliento así que caminó hasta el baño y abrió la regadera. Bajo el agua se sintió tranquilo…
__ Algo dijo al final__ le aseguró a las gotas que mojaban todo su cuerpo.
Cerró los ojos y se concentro en recordar. Su mente no proyectó ninguna imagen.
__ ya iba de salida__ se oyó decir y brincó.
El agua se había tornado muy fría y las costras de sangre de sus manos y cuello no se quitaban con facilidad.

Texto agregado el 22-12-2007, y leído por 96 visitantes. (1 voto)


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