Embaucada y fría orilla abandonada en una rincón
Que remojas tus sentimientos en cristalinos deseos
Y simulas a los que se te han posado arriba con una desazón
Fiel oyente de los más profundos
Y del más trinado corazón
Lavas tu lomo por una bendición
Devolviendo lo infinito solo lagrimas remojada
Arrastrando lo que has escuchado sin pudor
Resguarda mis verdes que se suicidan por la estación
Inmensa orilla que te empequeñeces a cada dolor
Tomando nuestros colores y lavándonos por pasión
Déjame reposar en lo húmedo de tu amor
Llévate mis agujas las que mal cocieron este corazón
No penetres en mis venas sin darme consuelo de madre
Solo mis pies se aferran llegando a tu vientre
Y la estación indecente me desgarra a los que no saben
Dejándome desnuda esperando al eterno invierno que se apague.
|