La Página de los Cuentos - www.loscuentos.net - arien3notas - 'NAVIDAD SIN TI, PERO CONTIGO'
NAVIDAD SIN TI, PERO CONTIGO
NAVIDAD SIN TI, PERO CONTIGO
Hace dos navidades atrás que entro en mi vida, esta y la anterior. La navidad del año añejo llevamos un mes juntos, solo quería tu humedad cerca por esos días, no sabia que olor preferías, sabia a que olías ciertamente y ese olor me hizo cometer las primeras locuras en tu cama, pero mi escasa curiosidad o mi cabeza ida constantemente de este mundo, jamás me llevo a detenerme en tu armario y husmear que había en el. Sabia que ritmos te venían bien en caso de que algo de música fuera la elección para hacerte el primer regalo, pero la verdad que llevábamos un mes y algo juntos, pero aun no había una brújula de por medio que nos avisara el rumbo o si acaso este existía. Pasaron los meses, Enero fue un buen mes, Febrero no tanto porque nos dio crisis existencial y alejados estuvimos hasta que en Marzo la melancolía nos gano y como si se tratara de un juego de adivinanzas nos dijimos entre dientes que nos extrañábamos. Agosto también fue difícil peleas, trabajo, stress, los amigos, la distancia que nos separaba y explotamos. No supe de ti hasta Octubre cuando una tarde sin más apareciste en mi puerta. Hablamos, había olvidado que no hay nadie más que hable tanto como Yo, que Tú. Nos reímos, bailamos, éramos amigos, solo amigos, cenamos, debías trabajar pero me pediste si podías pasar mas tarde por casa cuando la jornada acabara, será tarde le dije, ¿tienes sueño? pregunto, ¡no! respondí, ¿me esperas? dijo, lo haré conteste. Se fue, aquella noche del día en que nos reencontramos otra vez, yo no paraba de sonreír, el se había marchado y yo aun sonreía de una forma tierna y duradera, pasaban los minutos y aun recordaba sus manos empuñando las mías al bailar. Me dejo sus discos, con la promesa de volver por ellos, me quede ordenando la casa, arreglando mi cabello para que el me viera bella, pensando y sonriendo al recordarlo. Nos habíamos dicho tantas cosas en Agosto, nos habíamos herido mutuamente y nos torturamos para que nada faltara en el ritual de destruir lo construido con amor. Y esa noche sentada en mi sofá esperando por el nada de Agosto exista, yo solo sonreía mientras por el esperaba. Sonó el timbre y mi corazón se agito, era el, solo así se agitaba cuando sus pasos estaban cerca, le abrí y me dijo ¿vamos a Paris?, ¿Cuándo? Pregunte, Ahora dijo. Esa noche descubrí porque continuamente nos alejábamos y regresábamos, esa noche al calor de su mirada y la brisa de mi sonrisa, le confesé que lo amaba que me aterraba la idea de amarlos mas y perderlo y el solo dijo, Yo te amo es lo único que se, también tengo miedo de perderte pero no tenerte me esta matando. Noviembre fue un mes bello en el que mi furia desbocada en cada discusión por trivial que fuera se apago, sus celos tormentosos entraron en un calmo receso y así nos propusimos ya no secar los mares con nuestras iras. Diciembre llego y un año juntos descubrimos que estábamos, éramos marea en calma a golpe y porrazo, personalmente aprendí que contar del uno al diez no es teoría y ya casi en el siete logras cierta calma y al rozar el nueve ya es como un viaje al Tíbet, se que el se entero que la razón lo abandona mas veces de las que se había imaginado y que reconocerlo no lo hacia un perdedor. Y llego navidad, todo estaba planeado, estaríamos por primera vez juntos, el con mi familia, los regalos, la primera noche de Navidad juntos, todo estaba planeado, menos una llamada que el día veintitrés nos sorprendió de mañana cuando mis piernas entrelazadas a las suyas estaban después de dar justificación a una hermosa noche estrellada. Debía viajar en forma urgente, el oficio lo exigía, debía arruinar nuestra primera Navidad juntos o abandonar todo lo logrado con el sudor de su frente. No vayas le dije, guardo silencio, vi en sus ojos el brillo de una pena que jamás antes vi, No vayas te lo pido hazlo por mi no vayas, repetía ya casi explotando en llanto. Debo hacerlo, dijo. Y se marcho el veintitrés por la tarde, no deje que besara mi mejilla cuando venia de buscar mis labios y estos huyendo salieron, le dije que no lo llamaría y que no me llamara, que no me conectaría a la red así que no esperara por mi para que lo acompañara mientras el se rodeaba de trabajo exitoso en Noche Buena y cerro la puerta. El día veinticuatro recuerdo que desperté como al medio día, después de haber llorado no se si toda la noche, pero gran parte de ella, en mi cuerpo la sensación de mil palos golpeándome y la garganta seca. Si, me conecte a la red y el estaba, yo lo veía pero el no a mi, no se si estaba enojada o muriendo de pena, lo seguro era que parecía un zombi merodeando por casa haciendo cosas en forma automática y sin fijar mi atención en ningún punto. Fui de compras, creo que a mi sobrina le compre un auto y a mi sobrino una bombacha rosada, no importa me dije, guardo la boleta para que mis hermanas hagan el cambio, regrese a casa y a la red otra vez, no estaba, me acosté y esta vez si dormí. A las nueve de la noche debía estar en casa de mi hermana y su marido, toda la familia ahí estaría, todos menos el. Diez minutos para las nueve entre en la red, venia de la ducha caliente y reparadora, estaba mojada y por mi pelo aun caía agua tibia. No me hablaba, no le hablaba, pasaron cinco minutos en que las ansias solo hacían que mi pecho se apretara y me comenzara a faltar el aire, dejándome con una sensación de estar asfixiándome por cada segundo que pasaba y el no me escribía ni un hola. Y comenzó el dialogo, se que desde el comienzo fue violento por que dijo: ¿Quien te crees que eres tú? ¿Qué piensas, que no tengo sentimientos? ¿Qué no te extraño? ¿Qué no me siento solo? ¿Que tener éxito, que ser alguien con esta responsabilidad no es doloroso? Estoy solo, estoy sin ti y tu no te das cuenta que te necesito. El agua que caía de mi pelo dejo en un segundo de ser tibia y me congelo hasta el pensamiento porque frente a esa brutal confesión me aleje de mi lado humano y me enfrente a el sin acoger sus dolores. Y dije: Tú eres el que no se da cuenta que te extraño, que te necesito aquí, que te busque por todos lados y que cuando te encontré luche y luche para no enamorarme y fue inútil, que si te vas un segundo me falta el aire, que si estas lejos es como si te perdiera, que te necesito, no dependo de ti, pero te necesito a mi lado, cerquita de mi, pegadito a mi para sentir tu piel junto a la mía. Un silencio siguió a nuestra ira hasta que en la pantalla leí “Te amo”, mis lágrimas brotaron a prisa y conteste “Te amo”, encendí mi cámara, encendió la suya. Al ver mi cara el dijo “Te deseo” y dije “Yo te deseo a ti”. Debía estar a las nueve de la noche en casa de mi hermana para compartir el pavo con la familia, eran las diez y aun estaba pegadita, mojada a tu lado en la red. Solo se que esta Navidad estaba sin ti, pero estaba contigo hasta lo mas profundo de mi.
Texto de arien3notas agregado el 26-12-2007. La Página de los Cuentos - www.loscuentos.net
|