Hagamos una pausa en las discusiones y búsquedas de razones históricas, sociológicas, científicas o religiosas en relación a la celebración de la Navidad. En un mundo en el que sobran las explicaciones para la diferencia, cobra trascendencia el coincidir en torno al nacimiento Jesús, hombre y/o Dios, sea cual sea la condición "real" del acontecimiento que ha dividido la historia en antes y después, más allá de los regalos y las parrandas que hoy son tradición, dejemos que el misterio lo cubra todo, en aras de la igualdad, de la coincidencia, la solidaridad y sobre todo como una excusa para rescatar la reflexión infantil, con la que todo es una sorpresa, en la que lo mágico y el deseo se apoderan del mundo; en el que hay algo más importante que descubrir; buscar. . .
Feliz Navidad y un año nuevo abundante en aquello que nos hace más humanos. |