¿Cómo aprender a soltar?
Soltar, tan difícil hacerlo alma lectora, tan parecido al verbo saltar si no fuera por una sola letra, como si nos entregáramos al vacío al hacerlo, y es que es lo mismo en este caso. Liberar lo que aferramos, lo que consideramos nuestro ya sea por esfuerzo o por tiempo transcurrido, por considerar que nos merecemos una segunda oportunidad cuando ya no existe o no hay lugar en qué participar. Aprender a soltar, algo que debimos aprender en nuestra infancia que no pudimos. Saber decir adiós y no imaginar que la historia sigue transcurriendo, que podremos revertir lo sucedido. Difícil como ya lo dije alma lectora, pero bueno, por algo hay que comenzar:
1.) Imagínese mudando de pensamientos, como si fuera una casa en movimiento, desinstálese, sonría con cinismo anestesie las heridas, que la razón tome el timón de su vida mientras sus sentimientos adoloridos carguen los paquetes y se los mete donde no se sabe dónde, y asegúrese de jamás preguntarse dónde están, porque a veces cuando menos lo piense aparecen como cuando se abre un closet y todo nos vuelve a caer encima de nosotros.
2.) No se atreva a buscar cavernas en los dormitorios, salas, estudios y otros ambientes, siempre existen deficiencias de iluminación en cualquier lugar, y el subconsciente lo sabe, UD ya verá en dónde se sentará a oír esa canción que le arroja el alma como un lavado de estómago, procure la luz aunque necesite estar a oscuras. Es el proceso de olvido el que pasa por un duelo parecido a ese, pero en este caso no se requiere el olvidar; olvidar es imposible cuando el cariño fue muy grande, cuando el amor o la obsesión lo desbordó, sepa que todos llevamos en el alma un cisne degollado, Rubén Darío lo dijo y él sabía el porqué. Recuerde no se requiere olvidar, sino simplemente soltar.
3.) No llame, no ayude, sepa lo contradictorio que son las relaciones, mientras menos se aparezca más cerca podrá estar, y en resumidas cuentas, estar cerca es lo que no se busca, pero no hay nada más contradictorio que las relaciones humanas. Manténgase al margen y dedíquese, en esas noches insomnes, a abrir sus manos hasta más no poder, véalas así, imagínese a aquella persona que ya no aferran, que las líneas de sus manos no tengan ningún paisaje, ni líneas de vida, ni de muerte, ni hijos, ni riquezas.
4.) Es más fácil imaginarse a esa persona muerta que intentar soltarla, es muy humano aquello, la violencia y las pasiones utilizan la misma parte del cerebro. Imaginarse la muerte es un acto de sedentarismo mental y emocional, toda pena de amor es una pena del amor propio herido, si el cuerpo sana cuando enfermamos, intente que el entendimiento le vende las heridas o las penas (ojalá alcancen las gasas).
5.) Cuando hubo planes comunes, metas afines, sentimientos compartidos, todo se hace más difícil, pero piense alma lectora, nosotros los humildes humanos tenemos una limitada carga de energía, alguna energía se va a delinear nuestras facciones, otras, nuestras emociones. En el mundo existen personas altas y bajas, gordas y flacas, seres distintos, de colores diferentes, eso es lo que se ve por fuera. ¿Pero y por dentro? Existen personas con distinta capacidad de amar , no todos somos iguales, hay personas que aman más que las otras, hay personas que no calzan entre sí ni con sus parejas, hay personas que se entregan y que otras no, eso no tiene nada que ver con UD, simplemente, así lo son. En esta era de la naturaleza, de cuidar el planeta, de agua mineral, y de las ensaladas, sea natural y acepte los temperamentos como vienen de fábrica.
6.) Mientras más románticamente vea las cosas, más será su desazón, todo gran amante es diestro en forjarse desdichas, el romántico siempre sabrá que será decepcionado, piénselo bien, no somos literatura en nuestra vida real, solo química pura, carne huesos y vacíos por llenar que buscan con quién y sin llevar ningún mapa que mirar.
3143km
sólo soy una distancia |