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Inicio / Cuenteros Locales / semanticon / Mundo pañuelo

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Era tan dulce la magia y tan suave la melodía de tu nombre anunciado en mi oído, era tan tierno el silencio que unía los puentes infranqueables de nuestro beso clandestino, era tan cálida la mirada sin dobles fondos ni trucos, éramos tan niños, tan puros, que el cielo nos miraba con agrado y hasta con un poco de envidia.
La juventud estaba de nuestro lado, el decoro no era una virtud que nos abrigara, nada ni nadie sabía de nuestro nosotros, de nuestro tesoro, de nuestras manos unidas en la esquina del colegio. Nadie nos tuvo en cuenta, y pon atención en esa frase que sería la marca registrada de nuestras vidas posteriores, “nadie nos tuvo en cuenta”.
Un año de besos y caricias, de esquina y patio de colegio, de miradas cómplices y calenturas, un año de tu mano y en tus manos, y el fin. Al finalizar ese maravilloso año, me echaron del colegio, ¿te acordas?, y jamás volví a verte. Crecimos, carajo si crecimos, al salir del primario mundo de la escuela secundaria nos internamos en la selva hostil de la vida real, y ambos hallamos nuestros monstruos personales.

Vos, y aún no se como, te enredaste con un idiota, ignorante y violento gobernador de la llave cruz, un tipo que no hacía más que maltratarte y golpearte, que te aislaba de las personas que te amaban, que te manejaba con el miedo y que te inferiorizaba cada vez que podía solo para poder ponerte a su miserable altura. Este tipo ni se enteró que eras una persona inteligente, hermosa, creativa, llena de amor, dulce y tierna, clara y capaz. Ni se enteró que eras mujer y ni se enteró de cómo se trata a una.
Con el tiempo te acostumbraste al sufrimiento y te acomodaste lo mejor que pudiste en tu miedo, tomaste conciencia de que esa vida de mierda no estaba hecha para vos, aunque de alguna manera, seguramente alguna culpa te gritaba “te lo mereces”, y te quedabas, y te quedabas, y te quedabas, siete años te quedaste, siete años alimentando a la fiera, siete vidas consumidas en cada primavera, y aprendiste a estar sola con tu dolor y a no mostrarlo por temor a despertar al monstruo, era común el cautiverio, la violación física y psíquica, el terror y la amenaza, era moneda corriente el golpe y las sillas rotas, y todo roto, hasta los sueños.

Yo, aún no se como, contraje matrimonio con una mujer loca, entrada en años, y por mencionar un detalle, del tamaño y forma de un cerdo adobado, una mujer que desde lo psicológico me devastó, me llevó hasta los límites de lo imaginable, me envenenó con pastillas psiquiátricas e hizo que perdiera mi trabajo, (aún hoy no consigo uno), no dejaba pasar un día sin señalarme mi falta de hombría, cuan mala mujer era mi madre y cuan pelotudo era mi padre, todos los días de Dios me tiraba por la cara el poco o mucho dinero que yo ganaba, se llenaba de hojas de diario la cama y cuando terminaba de comer, se echaba en el primer sillón que encontraba, recordá su porcina figura. Su familia estaba compuesta por: Un padre muerto y enterrado, una madre con problemas serios de huesos, un tío que la odiaba a muerte, (era mutuo), y tres gatos asquerosos.
Los pongo en situación: la madre vivía con el hermano, o sea el tío del porcino desquiciado, muere el hermano y la vieja no se puede quedar sola, entonces adiviná ¿quién se tiene que ir a “vivir” con ella?... adivinaste. A todo esto teníamos una perra, Odina, lo único que lamento de nuestra separación, que tuvo que convivir con tres gatos asquerosos, una vieja arruinada y un cerdo nauseabundo (llámese así a mi ex mujer), por lo tanto se me complicaba, puesto que yo tenía que convivir con todos ellos y de postre, en los últimos tiempos de la pareja, dormir abrazado al porcino por temor a que se dispare y me acomode un tramontina en el cogote. Mi madre me sacó babeando y sin coordinar palabras ni movimientos, me trajo de vuelta al hogar y me aferré a la soga que ella me arrojó al fondo del vacío, había perdido ya mi familia, mi trabajo, mi dignidad y a Odina, y ya era tarde para recuperar todo, así que no recuperé nada.

Un semestre de rehabilitación, desintoxicándome con una psiquiatra y con otra, hasta dejar por completo una medicación que jamás necesité, con ayuda de Dios, mis padres y la psiquiatra pude comenzar a estudiar la carrera que estoy siguiendo, (profesorado de Ciencias Sociales), los primeros parciales los di medicado, pero los resultados fueron favorables, así que seguí, y la semana pasada he rendido mi último final de este año positivamente.

Salía de la medicación y en el medio del trajín del estudio y enredos de polleras, subo a un colectivo, pido mi boleto, y al girar la cabeza cruzo la mirada de una joven que cuando cruza su mirada con la mía me lleva al patio de baldosas grises de un colegio secundario, ella no se había ido nunca, siempre estuvo allí, en la esquina donde nos besábamos, esperando, mirando de reojo para los costados y contando las horas, los años. Yo le hablé primero, me lancé a la reconquista, como quien después de la guerra encuentra el camino de regreso a su patria, como quien ha perdido todo y ya no tiene miedo a seguir perdiendo, como un dolor ambulante que busca su responso, como un guerrero celta que no reconoce amos ni patrones la invité a mi vida una vez más, pero ya con 32 años, con una adolescencia y algunas veteranías, con el cuerpo violado y el alma virgen, con el tiempo profanado y las murallas vulneradas.
Y aceptaste, mágicamente, inesperadamente, afortunadamente.
Nos entregamos por completo, en miradas y caricias, en mucho tiempo y en poca forma, nos dedicamos a vernos, a gustarnos, a reencontrarnos.
Al tomar tu mano entre las mías y abrazar tu abrazo, tuve 15 años de nuevo, y vos 13, volviendo a la esquina del colegio que hoy nos parece chica y era gigante, y a la caricia nueva y frágil, al secreto a gritos, y al grito sagrado de amor que hoy nos une.

Había que recuperar 17 años, pero era imposible, entonces decidimos vivir de manera especial todo lo que nos quedaba por delante, y entramos casi sin preguntarnos nada a un telo barato de Témperley, estabas tan golpeada que hubiese sido un atropello pretender más de lo que obtuvimos, pero el telo seguía allí y de a poco la confianza y el amor nos contuvieron para abrazarnos sin que entre nosotros medie el dolor y el asco. Ambos veníamos con mucho de ambos.
Te amo desde siempre, desde que éramos niños, te busqué entre todos los rostros femeninos que crucé, entre todas las manos que tomé y te encontré en un colectivo a las tres de la tarde de un sábado.

Casualmente un sábado, entrábamos al templo sagrado del nirvana, (el telo barato de Témperley), y una pareja salía con cara de insatisfacción, él, con grasa entre las uñas y ella con grasa en todas partes, adiviná, se habían encontrado y juntado el cerdo y el idiota admirador de Tyson, los cuatro nos miramos y dada la situación no pude más que soltar la risa, cada uno se lleva su recompensa, las cosas se pagan acá, en la tierra, y ellos lo estaban pagando, cada uno con la compañía del otro, luego de terminar mi sesión de carcajadas no pude más que celebrar lo bizarro del momento invitando a la nueva y feliz pareja a tomar una cerveza. Y como si se tratara de un desafío, aceptaron ambos. La única que no estaba muy convencida era mi novia, o sea la ex del que ahora estaba con mi ex saliendo tal vez de la misma habitación que nos tocaría a mi novia y a mí luego de salir ellos.
Esto se está poniendo lindo, y los cuatro que nos miramos con cara de poker sin saber quien arrojará la primera piedra, entonces abro el juego y pregunto.





Referencias:
Y = Yo
X = Mi novia de siempre
Hdp = El porcino alterado
G (de grasa) = El ex de mi novia de siempre

Y: _Ya que compartimos tantas cosas, ¿compartimos una cerveza?_
G: _Yo quiero un gancia con hielo señorita_ Dirigiéndose a la mesera.
Hdp: Con ánimo de hacer cálculos de calendario, _Y… ¿Hace mucho que están juntos?_
G: _Seis meses más o menos_
Hdp: _ ¿Y vos como sabes?_
G: _ Yo vivía con ella, ¿te acordas que te conté?_
Hdp: Mirando a G. como diciendo: Pero nosotros hace más tiempo que estamos juntos, no me cierran los números, después hablamos, no les demos el gusto de discutir frente a ellos. _ahhhh_.
Y:_Se los ve re bien che, que bueno que dentro de todo la vida da segunda oportunidad para el éxito_ Dije yo pensando que ella podría envenenarlo del todo, o bien el podría llenarle la cabeza de plomo antes, yo hablaba de ese éxito cuando Hdp me interrumpe diciendo:
Hdp: _Seguro, ahora estoy con un verdadero hombre, que sabe lo que quiere y lo busca, que tiene un carácter fuerte y se sabe hacer respetar, que hacen falta diez como vos para llegarle a los talones_
X: _Él me pegaba, ¿sabías?_
Hdp: _Merecido lo tendrías, si sos tan estúpida como él me dijo que eras_
Y: _Ésta estúpida sabe como hacerme feliz, y es feliz conmigo porque me conoce, más allá de mis mil máscaras ella reconoció mi rostro y lo acarició._
G: _No te olvides mi amor que ella es maestra de chicos mogólicos, ¿Qué podes esperar?_
Y: _ ¿además de estar siete años con uno?_
Hdp: _Yo estuve dos y fueron como siete._
X: _Ellos saben de cosas que ustedes ni sospechan, saben del amor sin interés, del abrazo sincero, de la magia de lo sencillo, del milagroso don de la palabra, ellos saben el camino y te lo muestran, tendrías que ser muy necio para no verlo._
G: _Los mogólicos no entienden nada de nada, ¿pero que importa?, ¿ustedes están bien?_
X: _ Muy bien_

Llega la mesera con la cerveza y el gancia, sirve y se va, ni sospecha de la situación.

Y: _Ya se que no es ni el momento, ni el lugar, ni la situación adecuada, pero ambos necesitaríamos firmar los papeles del divorcio, ¿no te parece?, igual por el tema de división de bienes no se preocupen, ustedes se han quedado con todo._
Hdp: _¿Con todo?, caradura, si yo te mantuve durante todo el matrimonio, si nunca ganaste lo suficiente como para mantenerme, si nunca tuviste nada._
X: _Claro, no como él_ Señalando a G. _que tiene hasta mis bombachas_
Y:_Discutir por dinero es demasiado miserable, así que no caigo en tu juego, pero pregunto, el plasma de ciento veinticuatro mil pulgadas, la impresora que ni siquiera sabías manejar, el somier, la perra, la heladera, el tiempo insalubre que pasé al lado tuyo, de donde mierda lo sacaste? Te lo ganaste en la rifa de los bomberos? O lo hiciste laburando?.
O me vas a descontar las pastillas que me hiciste tragar? A quien vas a insultar ahora que no hay a quien odiar?
G:_ ¿Qué pastillas?_
Hdp: _ Eehhh, las pastillas_
G: _ ¿Qué pastillas?_
Hdp:_Después te cuento, dale?_
Y:_Bueno, muy rico todo, pero ustedes salieron y nosotros todavía no entramos, así que los dejamos y les deseamos un feliz año nuevo, con mucha algarabía, monzones y yiyas muranos._

Meto la mano en el bolsillo para pagar mi cerveza, pero Hdp mira fijo a G. y le dice:

Hdp:_Pagá vos, demostrá quien es el más hombre_
G: _Está bien mi amor, ahora pago._ , _ Moza, pago yo._
Y:_Muy bien, otra cerveza gratis, evidentemente siempre hay una segunda oportunidad, vamos mi amor?._
X:_Dale mi amor, que esta bolsa de gatos me da un poco de asco._

Entramos al tabernáculo de nuestro amor y nos miramos fijamente, nos supimos en el mismo momento salvados y salvadores, brazo y puño, pero siempre testigos vivos y presenciales de la magia y el milagro, de las únicas palabras que valen la pena entre tanta dialéctica: amor, libertad, encuentro y abrazo.

Texto agregado el 27-12-2007, y leído por 9 visitantes. (0 votos)


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