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Inicio / Cuenteros Locales / alipuso / La Segunda Parte de la Hipótesis

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LA SEGUNDA PARTE DE LA HIPÓTESIS


Dedicado a
las exquisitas excepciones.



En este pequeño espacio, un
escudo nacional mexicano.
En la parte superior del mismo,
a manera de semicírculo
naciente al extremo de la rama
de encino, y terminando en
la de laurel, esta leyenda:
“VAMOS A, DEBEMOS DE,
TENEMOS QUE”.



NOTA ACLARATORIA: Si eres mexicano, de verdad lo siento pero te resultará imposible otorgarle credibilidad a lo que a continuación escribiré. La razón es simple: yo también soy mexicano.


“Desde niño, al ver una fotografía antigua; la frazada arrugada sobre la silla, al despertarse sobre su perfil izquierdo; o esa sombra del alargado árbol en otoño, escurrida en la sombría pared, él descubría, luego de recorrer con su mirada la escena completa, sin análisis ni contemplación, lo mismo el detalle profundamente dantesco o ideaba la figura rugosa en tres dimensiones que nadie más era capaz de descifrar en su ceguera; ni siquiera en un dibujo a lapicera en el abstracto de su verdadera interpretación cotidiana.
Inamovible cotidianeidad a su alrededor hasta el día de hoy en que, al fin, comenzará la segunda parte de la hipótesis: la vida que siempre se le ha escabullido por la puerta de atrás como el humo de este último cigarro Delicado consumiéndose melancólico en un cenicero llegado un año atrás desde Valparaíso.”



Cualquier tema que tenga que ver con la ciencia, al dominarse, se convierte en algo libremente razonable, tal vez apasionado. Con el espíritu –sin sensualidades alrededor, ni religiones clavadas en él. Nada que lo perturbe; el espíritu en sí-, el apasionamiento es el que se desborda desde un inicio hasta que la razón es desafiada y logra subir otro nivel, desconocido.
En este mismo sentido, lo que suele llamarse “experiencia”, puede brotar o enriquecerse solamente por medio de una emoción; interpretándose a la vez en ella; sin tener relación directa el transcurrir del tiempo o la práctica repetitiva, lineal, para lograr dicha experiencia, que sólo logran entorpecer lo que en un inicio fue ensayo irrepetible. Mientras más profunda sea una emoción, aislada, más experimentada se sentirá la persona.

Más solo que nunca se siente al descubrir que del Delicado, de su pasado completo, únicamente quedan cenizas sin sentido real. La eterna práctica lineal de no hacer, no lograr, no sentir. No experimentar por orden idiosincrática fulminante; mientras el tiempo se detiene alrededor de él, durando tan poco la oportunidad y la circunstancia.
¡Vamos a... debemos de... tenemos que hacer tantas cosas desde hace siglos! Las mismas cosas de siempre, modificando acaso el modelo de la bandera y el caudillo en turno; pero no hemos hecho nada, ni haremos nunca nada porque somos un pueblo extremadamente prejuicioso hasta de las exquisitas tonalidades que el sol nos obsequia cada atardecer. “¡No lo intentaré ni permitiré que oses intentarlo!”; y yo, la verdad sea dicha, ya me cansé. Lograron hartarme de fracasos porque la orden sigue siendo “¡No lo hagas! ¡No lo logres! ¡No te atrevas!”
Necesito estar lejos de todos ustedes para salvarme del patético empantanamiento en que se ha convertido mi nación. Y duele.


Podría decirse que existen dos maneras de llevar a cabo una venta: la que manipula solamente dinero en la transacción y la que, además, maneja valores intrínsecos. Ambas prácticas milenarias y cotidianas; pero aquí, ahora, ni un tesoro de méritos significativos, ni el coraje, el arrojo, cuentan con verdadera valía. Todo tiene un sucio costo, y el que no lo paga, o el que no está dispuesto a ceder, se condena a sí mismo a la marginación.
“Gran poquedad de alma arguye tener que negar al prójimo para afirmarse”, aseveró varias veces Unamuno, dando a entender que hablar mal de alguien, defendiendo una verdad propia, es mezquindad; pero no es mi caso cuando todo lo que intento es ser libre, rescatar incluso mi alma enclaustrada en mis propias emociones por no lograr compartirlas en experiencia participativa, comunicada.
Miguel de Unamuno también decía que “... del caos salió el mundo. Y todo pueblo, cuando está despierto, entra en un período caótico. Toda esta agitación es anuncio de algo; lo peor sería que nada se agitara”.
Sinceramente, no quisiera sostener esto, mucho menos aferrarme a la idea, pero, siguiendo el camino que sugiere el vasco, además del que insisten en acatar los rastreros políticos de este país, claro que llegará el cambio después del caos: una estrella más en el estandarte de aquél que todo lo logra comprar en efectivo manipuleo de valores; incluso el valor para no declararse profeta al expresar que a la gente suele darle miedo predecir las desgracias, aun inminentes; sobre todo cuando la consigna es no intentarlo ni permitir intentarlo, en nombre de los Sagrados Fantasmas del Ayer, que, paradójicamente, me están arrancando el hogar sin que nunca nadie lograra ver el rostro de un anciano en el fondo de las arrugas de aquella frazada aventada sobre la silla de madera, al amanecer; o mis brazos en lo alto, repletos de frutos del árbol marchito, en la parte trasera de la casa.
Será difícil que sobrevivan a sus pesadillas. Yo necesito vivir sobre sus vidas.


Las personas que valen la pena son las que hacen lo que nadie más podría haber hecho. Dentro de estas, las que no deben faltar nunca son las inimitables.
El mexicano, en todos aspectos y de manera general, respecto a lo micro, es astuto y desconfiado; en lo macro, pusilánime e ingenuo; envuelto lo anterior en una vaguedad de identidad tal, que lo ha proyectado como verdadero líder latinoamericano, a través de una reinterpretación de valores comprados a la anticultura del norte.
Y bueno, a pesar de que el romanticismo pasó de moda hace un siglo respecto a los avatares de cualquier escritor –que en el fondo no fueron más que pretextos de evasivas bohemias intrascendentes-, todo esto que siento ahora no es ni mucho menos una cursilería sentimentaloide de incomprensión; sino la sana necesidad de alejarme, cuando mis paisanos parecen estar muy a gusto disfrutando de la época más vulgar, inicua y disfrazada, en todo ámbito, de la historia de México. Vacíos como nunca, inexplicablemente indiferentes a sí mismos y entre sí; a tal grado que el famoso liderazgo cultural mexicano en las Américas, ha mutado en la más grande masa azteca amorfa, sin orgullo auténtico.
Llegó un momento en la vida de Flaubert en que declaró su “lamentable facultad de no tolerar más la tontería humana: ‘Veo la estupidez y no puedo ya soportarla’ “. Algo parecido me pasa; compadezco profundamente el sin sentido mexicano de principios del siglo XXI.

Para darle a todo esto un toque divertido, que quizás termine en ironía o simple sarcasmo, me da por pensar que debo apartarme por elemental salud mental. No quiero vivir más entre esta astucia desconfiada de aprovechamiento egoísta y visceral –discutida y argumentada contradicción de siglos-, y a la vez, la patriotera ingenuidad abaratada, pero sobre todo aburrida, en su pasmosa inmovilidad.
Goethe: “Hay cosas que el destino se propone tenazmente. Es inútil que se le opongan la razón o la virtud, el deber y todo lo que haya de sagrado; ha de hacerse lo que a él le conviene aun cuando a nosotros no nos parezca justo; y así, finalmente, nos impone su voluntad, hagamos lo que queramos”.
La segunda parte de mi hipótesis ansía comprobar estas últimas palabras, dominadas casi científicas al razonarse apasionadas en espíritu exaltado; logrando subir otro nivel en un lugar desconocido pero deseado; sólo un nivel en genuinas experiencias basadas en la más sencilla emoción de fe.
¿Será realmente lo que busco? Vamos a ver... debo prepararme para partir... tengo que reconocer que haber aprendido a medio masticar el inglés me abrirá puertas extrañas que a la vez podrían facilitarme cualquier estilo de comercialización pasajera en diaria sobrevivencia. –Debo reafirmar, darme cuenta, sobre todas las cosas, que dominar el idioma chileno ha provocado, desde hace dos años, en clases vehementes, febriles, que día tras día y cada día más cerca aprendiera al fin a no extrañarla a ella, en el gran Sur que se estrecha tanto como nuestro encuentro deseado; a pesar de que Kundera haya dicho que el hombre, realmente, no cambia en lo más mínimo aunque se mude de tierra.
Yo no pretendo, siquiera, extraviar mis tics nerviosos. Simplemente necesito lograr lo que nadie podría hacer por mí; “lo que al destino mejor le convenga”; donde el mundo realmente se mueva y acaso gire; hasta que aquella almohada ennegrecida del lado izquierdo deje en libertad las mil angustias de la frazada sobre la silla chirreante.


Cuando un prosista con clase corrige mucho sus escritos, estos podrían acercarse a la poesía sin caer en el prejuicio del estilismo, siempre y cuando domine el sentido propio del límite sutil. Pero si rebasa la línea, el resultado se alejará de él mismo de idéntica manera en que una mentira piadosa, representada por el silencio cómplice de un adiós, se pueda convertir en caricia reveladora cuando ya no esté aquí.
Quizás me de por escribir menos a partir de mañana, metamorfeado en extranjero. Reconquistar un estilo propio acaso se convierta en reto. A final de cuentas, puede ser esto resulte menos difícil que lograr ser aceptado en peculiaridad, en este ensayo de partida.
Bitácora de viaje al pasado momentáneo en un trago amargo de profundo y paradójico dolor que representa la despedida.

Texto agregado el 29-12-2007, y leído por 370 visitantes. (5 votos)


Lectores Opinan
2008-02-10 19:21:53 mira wey, para donde caminan tus lectores, incluída la n.ch.,más mi primera sentencia era evocarte a j. rulfo, que despues de pedroparamo y el llamo en llamas, decidió no publicar mas, luego pensando en lo que nos toca vivir y compararlo con lo que vivió frida,david y todos esos próceres de 50 o mas años , la verdad o veldad, es que es una mierda este paraiso, sin embargo no pierdo la ilusión de seguir bregando por cambiarlo, de adonde sea, total el continente es mi casa y joder los que pongan fronteras, en definitiva bien venido hombrenuevo
2008-01-09 13:50:24 “Ni el coraje, el arrojo, cuentan con verdadera valía” sabemos que para las personas que valen la pena, sí cuentan, y eso hace mantener viva la fe en que sí vamos a….todo aquello que debemos de….y tenemos que…… Me parece súper tu declaración de no querer extraviar ni tus tics, porque la esencia no cambia, y al final es lo que cuenta, la esencia. Concuerdo con el compa Quilapán en que es una reflexión emotiva, agregaría yo, que es de los escritos más profundos que te he leído. Y que sigan cayendo los restos de “delicado” en el cenicero Valpino ¿o Valpeño?.....digamos; porteño. H-a-n-g-a-r-a-h-i. la-negra- chilena
2008-01-06 17:26:09 Es una reflexión muy emotiva, cuyo desarrollo nos introduce a los varios momentos de tu escritura, del pensar, del rumiar lo que hay dentro de uno y tiene que decirse. Eso es lo que más me ha llamado la atención, es un texto rico por su pluralidad, por los varios tópicos que convergen sin concretarse, dandonos un panorama de ti mismo. Los que te seguimos, hacemos un salud por ello, más todavía en mi caso, pues mi melancolía majadera no dejó de estremecerse ante tus declaraciones de alumnos de chilensis y de riguroso dejador de cenizas en un posillo que zarpó desde el puerto que me vio nacer. quilapan
2008-01-02 18:58:56 Comparto que no hay que negar al otro para afirmarse uno, éso no significa que no describamos conductas reales que están a la vista de todos. Tu eres mexicano y yo soy argentina y por si no lo sabes, por aquí estamos más o menos en la misma situación. Nunca completamos el círculo, cuando parece que "despegamos" el avión se detiene por alguna falla. Tengo más de medio siglo de vida y hasta ahora nunca se concreta lo que la mayoría espera, el bienestar generalizado y un futuro cierto. Continúa escribiendo. PeggyMen
2008-01-01 08:55:05 ehhhhhhhhhhhhhh, falta grave,fascina 6236013
2007-12-30 09:09:27 Sinceramente, no sé que comentario se puede hacer a tu escrito - eres un excelente narrador, por otra parte- puesto que a mí al menos, me dá la impresión de que viertes en él una parte -importante- de tus sentimientos, de tus fracasos, esos que se generan por la impotencia de no poder cambiar un mundo, un pais, una patria dominada y gobernada por la vacuidad y/o la estupidez de los humanos, que al fin y a la postre, son/somos siempre carne de cañón sin que nos demos cuenta. “VAMOS A, DEBEMOS DE, TENEMOS QUE”...ésto lo dice todo de nosotros. Sabes de sobra que te deseo suerte. Así como yo opté por el camino dela intrascendencia, de la frivolidad al escribir en esta página, tú realmente escribes acerca de cuestiones trascendentes, las cuales, de vez en cuando, es necesario leer aun no siendo mexicano, porque gran parte de lo que escribes, no tiene patria: es universal. Buen viaje, suerte y dejame que discrepe de Kundera, porque yo si creo que el hombre cambia cuando al mudarse de tierra, encuentra lo que desea.+++++ crazymouse
2007-12-30 06:46:48 Siiii, opino como mi amiga de abajo, hazlo , atrévete. se lo más atrevido posible si te nace serlo.Eso sería ser tu mismo.Hay tanto que quisieramos y nos quedamos ahí detenidos, por lo que sea... Me encanta viajar en tus letras, me hacen vivir, me conmueven, me pongo atrevida, en fin.Eres único, que rico haberte encontrado. No puedo dar ejemplos, no se nada, pero me facina leerte,********** Besitos Victoria 6236013
2007-12-30 05:37:32 Por cierto, tomé mi porción de excepción. Que confirma todas las reglas. Y olé! cromatica
2007-12-30 05:34:26 HAZLO! LOGRALO! ATREVETE! por algo somos carnales! =) Flaubert además ha dejado unas cartas de amor, que - finalmente - son el fundamento que cierra tu teoría o tu práctica, de tomar bien de los morros a la vida, quitarle las lagañas a los ojos del mundo, calzarte los zapatos de andar de ahora en más con el paso elegido... y encontrarte por fin con esa parte de tí que te hace Universal. Qué puedo decirte? que leerte es "una gozada" y será de este modo, con este sencillo y claro concepto... de gozo y disfrute, que te digo que cuando te leo se me suben por las venas todas las esporas del asombro... eres increíble escribiendo mi carnal! Enga, a tu salú y por ese espíritu sin tierra. La patria son mis amigos, decia alguien.. no recuerdo quien. No tengo tu memoria pa los datos. jejeje.. pero sí la tengo para recordarte que jamás te olvido. Ni te olvidaré. Donde quiera que estés, tu bandera es el asombro...cual si fueses un niño. Y qué suerte que así sea! cromatica
 
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