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Inicio / Cuenteros Locales / gheno / La arboleda

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La Arboleda

La noche pareció soleada cuando estuvo a solas con Jacobo recostada en el médano mas alto de la arboleda viendo el mar. Sin embargo, la situación sufrió un cambio brusco. Ahora se encontraba rodeada de mucha gente que al parecer no conocía. Una sensación de desorientación la embargaba y un pequeño temor, como una diminuta araña, caminaba dentro de su cabeza.
__ ¿Dónde estoy?.......... ¿Jacobo?...__ le preguntó a las siluetas que se paseaban de un lado a otro afanados en una tarea que no alcanzaba a entender.
__ ¡Estas en casa, Tere!...__ escucho una voz tenue, paternal, comprensiva y una oleada de calidez le recorrió por completo. Desapareció su desasosiego.
__ Estoy en casa... __ murmuró convencida. Entrecerró los ojos disfrutando de ese momento de quietud y paz. Entrevió a alguien que le extendía la mano.
__ ¿quien eres?...__
__ No te preocupes, soy del mar...__
Aceptó dejándose conducir a través de una superficie tersa de color indefinido pero brillante. Todo lo captaba como si anduviera en una burbuja de agua. Creía estar soñando... ¡que bonito sueño!..., no lograba identificar a la persona que la llevaba y a decir verdad, no le importaba si estaba en casa.
__ ¿y Jacobo?...__ esforzándose un poco, en una orden directa de su subconsciente, se concentró en captar alguna característica de su guía. Su adormilada mente se contrajo en su lecho y logró ver algo que encendió el foco rojo de advertencia, le alumbró el pensamiento como un faro a una embarcación en medio de una noche sin luna.
__ ¡sus ojos brillan!__ se detuvo un momento al experimentar escalofríos. Algo no estaba bien en esta situación, su angustia se lo reclamó a gritos, en eso, el faro giró y apunto en otra dirección volviéndole a cubrir la oscuridad a su pensamiento.
Parpadeó unos instantes, ahora se encontraba acostada boca arriba con las piernas y los brazos extendidos a los costados sobre una especie de colchón tibio. Intentó incorporarse pero no pudo. Buscó con la mirada a su alrededor... estaba sola... unas gigantescas montañas de arena se cernía sobre ella alejándose y acercándose con amenazadora elasticidad.
__¿qué pasa?...__ empujó con fuerza su cuerpo hacia delante y sintió como la piel de su espalda se estiraba conforme se levantaba. Le dolió muchísimo. Las lágrimas se anidaron en sus ojos creando prismas con intensidades variables de luz multicolor. El dolor mitigó un poco cuando entró en ese mundo colorido y prefirió quedarse ahí...
__ ¡estas unida al piso!...__ como el pico de un ave esa idea se incrustó en su mente y lo que trajo consigo fue pánico.... un pánico tan puro y poderoso que la arrastró entre sus alas sucias y negras.
Comenzó a empujar con fuerza hacia arriba; el brazo derecho logró despegar del suelo acompañado por un grito pero lo mantuvo suspendido en el aire. Lo miró como algo ajeno a su persona... una sustancia gelatinosa y brillante se desprendió de él cayendo en gruesos goterones y junto con eso, su brazo perdía masa... pudo ver la carne enrojecida y los tendones colgando como cuerdas rotas de guitarra. Volvió a gritar...
__ Tranquila Tere, solo deja que pase...__
Una figura humana se inclinó sobre de ella, le puso las manos sobre sus hombros
_ pero...__ quiso objetar.
__ Soy yo, amor__
__ ¿Jacobo?__ Sonrió complacida.
Teresa cerró los ojos, tranquila, serena mientras su cuerpo desaparecía.

I
__ ¡Neta que no lo invento!__ todos lo miraron con incipiente incredulidad.
__ Ya Uli, déjate de mamiladas, ves mucha tele...__
__ cual tele si se me descompuso hace un mes Paco __ contestó irritado__
__ lo vi desde la ventana de mi cuarto. Es la segunda vez que lo veo__ hizo una pausa y paseó la mirada por todos los presentes en franco desafío.
__ ¿vamos hoy en la noche a ver que hay?... ¿o que?... le sacan...__ las palabras quedaron flotando en el aire en medio del silencio que cayó casi al instante de pronunciarlas.
__ yo... si le entro__ Ludwin los miraba serio. Bajó la vista sintiendo que un calor abrasador le subía por el rostro. Pateó una piedra con ademán distraído.
__ ¿Qué puede pasar, no?__ dijo Paco no muy convencido.
__ ¿tu que crees Chente?...__
El aludido estaba enfrascado en encontrar algo que trajo en las manos, registrándose los bolsillos y dando el aspecto de no enterado.
__ ¡CHENTEEEE!__ le amonestaron.
__ Mi mamá no me va a dejar salir tan tarde y menos allá...__ se interrumpió para rascarse la nariz__ con la fama que se carga, esta cañón que me deje__
Todos se enteraron lo que ocurrió con Teresa Uribe: “la deseos”, como la bautizaron ellos. Salió de su casa una tarde con el pretexto de ir al cine con su novio en turno, Jacobo. Según la versión que la policía intermunicipal dio a los medios locales, nunca llegó a estar en la sala de proyección. Encontraron restos de lo que parecía su cuerpo debajo de un banco de arena en lo mas profundo de la “arboleda”. Del novio, nada.
__ ¿quién dice que voy a pedir permiso?__ apuntó Ludwin quebrando el mutismo en el que todos se sumergieron.
__ Solo espero a que se jetén y salgo tan campante por la puerta__ sacudió las manos como quitándose el polvo.
__ Tu wey, porque mis jefes se duermen ya tarde, pero ahí veo que hago, el chiste es que si voy__ Francisco empujó a Ulises.
__ Creo que mi jefa tiene guardia en el hospital hoy... así que ... ya la hice__ Dijo Ulises devolviéndole el empellón a Francisco.
__ ¿ a que le sacas enanin?__ Ludwin rodeó por la espalda a Vicente con su brazo.
__ No ... a nada en especial__
__¿ y luego?__
Se encogió de hombros y carraspeó.
__ No manches Chente, solo vamos a estar ahí una media hora por lo mucho__ Ludwin le guiño el ojo a los demás.
__ Además, voy yo... ¿quién te cuida nene?__ le pellizcó una mejilla con los dedos y rió.
__ Pos... no se...__ se volvió a hurgar la nariz y retiró el brazo de Ludwin de encima.
__ No voy...__ finalizó.
Todos lo miraron un momento pensando que bromeaba, pero no cambió de opinión.
__ Bueno... __ inició Francisco__ no lo vamos a obligar, ¿no?__ aspiró con resignación.
__ Si el chilletas este no quiere ir... pues me vale... que no vaya si no quiere.
__ No soy un chilletas...__ murmuró Vicente pero ya no lo escucharon, habían comenzado a caminar dejándolo solo.
__ Mejor...__ se sentó en la acera y se puso a lanzar piedras contra una barda.

II
Ulises solo tuvo que abrir la puerta y salir a la noche. Su madre, médico de profesión, salió apresurada a las diez de la noche rumbo al hospital del cual no regresaría hasta el otro día.
La posibilidad de saltarse por la ventana cuando su madre se durmiera fue idea de Paco... que se salte él... pensó pero no lo dijo. El miedo a las alturas aún no lo podía superar desde que su Papá lo llevó a la feria, contaba con apenas nueve años de vida y la rueda de la fortuna fue demasiada adrenalina para su corazón. Recordó haberse fundido con el sujetador de seguridad que llevan los carritos, cerrar los ojos y gritar. Cuando acabó el sufrimiento tuvo durante cuatro días un dolor en el cuello y brazos además del vergonzante temor por las alturas. Ya tenía doce pero no podía evitar acercarse al balcón y marearse.
Eran ya las once y cuarto y no aparecía nadie de ellos. Quedaron que a las once de la noche a un costado de la tienda de don Filip” que daba la espalda a la malla que circundaba la Arboleda. Empezó a sentirse nervioso y fuera de lugar. El fraccionamiento estaba silencioso, solo algunos perros ladraban de vez en cuando a lo lejos...
__ ptsss.... Hey!...__ un balbuceo salió de atrás de los zacates del jardín a la izquierda de Ulises. Volteó sobresaltado; el corazón le martilló en el pecho y sintió náuseas.
__Que onda guey?__ Francisco emergió de los arbustos sonriendo.__
__ que te pasa?__ preguntó al verle la cara.
__ que te pasa?__ remedó Ulises__ eres un idiota!... me acabo de orinar de “a poquito”__
__ ah!,... oh!... ese era el chiste!__ comenzó a reírse.
__ No le veo la “inche” gracia__
Ludwin dobló la esquina corriendo y se paró junto a ellos con la respiración entrecortada.
__ cas... sssii .... mmmmeee veeen mis pappppppass__ se tiró al suelo boca arriba y puso un bulto a un lado.
Ulises preguntó acerca del morral. Ludwin hizo un ademán con la mano referente a que esperara que recobrase el aliento.
Francisco ya no reía, se acerco y abrió la bolsa de tela.
__ ¡Oraleee!, ¿son tuyas?...__ tomó una con cuidado.
__ cómo crees, guey... son de mi jefe__ se frotó el estomago y se secó el sudor con la camisa.
__ las agarré sin permiso y casi me tuerce... creo que pueden servir de algo no?__
__ ¡son de adeveras!... __ Francisco emocionado jugaba con el arma en sus manos.
__ ¡Aguas, guey!... no se te vaya a ir un tiro y valga madre todo...__ Ludwin le arrebato el arma metiéndola de nueva cuenta en la maleta.
__ Vámonos antes de que nos vea alguien__ Ludwin fue el primero en saltar la malla metálica y los otros dos lo imitaron.



III
Siete y medio kilómetros de largo por dos de ancho era a lo que denominaban “la Arboleda”. Se trataba de una reserva territorial de la unidad habitacional “Universo”; accidentado y formado por pastizales, árboles y grandes montañas de arena que vigilan el océano atlántico desde su silencioso sitio.
Fue un lugar muy concurrido por las parejas y grupos de jóvenes que convivían alrededor de una botella o emprendían un viaje multicolor en alas de un buen cigarro. Sin embargo, todo eso se acabó cuando fueron hallados los restos de Teresa. Ahora era solitario y lúgubre. Parecía que hasta el mismo viento temiera introducirse demasiado en aquel laberinto de veredas y pastos altos y solo echara una tímida mirada por encima de las copas de los árboles. La intermunicipal cerró el paso con cintas por el acceso principal...
Roberto se encontraba recostado en el asiento del copiloto sumergido en una somnolencia agradable. Fue un día sin actividad y demasiado calor. Les tocó un accidente de tráfico que duró tres horas en solucionarse y el sol era inclemente. Ya hacía dos horas que experimentaba los síntomas de la Gripe. Mandó a su compañero a conseguirle un analgésico; el dolor de cabeza y de cuerpo alcanzó niveles alarmantes en la última media hora.
__ Unidad treinta y tres .... __ el receptor chasqueó tres veces para volver a transmitir.
__ Unidad treinta y tres... cuarenta y siete por favor...__
Contrariado levantó el radio.
__ Aquí treinta y tres... central... cambio__
__Sesenta ... por favor, cambio__
__ Calzada universo... cambio__
__ hay un trece catorce en la Arboleda... apoyen... irán treinta y cuatro y cincuenta... cambio__
__ Ok... fuera__
__Ok... fuera__
Se acomodó con pereza el cinturón y se cambió de asiento.
__ hey, Yorch!... ya hay que irse!__ gritó sin muchas ganas.
__ Voy!...__
Jorge terminó de pagar al encargado de la tienda y corrió hacia la patrulla.
__ ¿ que fue ahora?__
__ Disparos en la Arboleda__ contestó__ de seguro están todos motos__
__ Eso...__ Jorge se metió al automóvil y se colocó el cinturón de seguridad.
Roberto prendió la sirena silenciosa y aceleró; las llantas rechinaron para luego afianzarse al pavimento.
__ La “universo” esta como a diez minutos... vamos a tomarlo con calma... __ bostezó y aminoró la velocidad.
__ ¿Tienes mis pastillas?...__









IV
__ ¿Lud?............ ¿Ludwin?....... ¡pélame guey!....__
__ ¿Qué?__
__ ¿No oíste algo detrás de nosotros?__
Era la tercera vez que le preguntaba lo mismo. Llevaban quince minutos de camino y Francisco era un manojo de nervios.
__ ¡Cálmate!... es Uli que viene después de ti...__
__ ¿Yo que Lud?__
__ No ..... nada .... este guey que no se calla...__
__ ¿Cuando nos vas a dar una, Lud?__
__ ¡Mira Paco!... no es enchílame otra y si no dejas de enchinchar la paciencia lo que te voy a dar es un zape__ se detuvo un momento, respiró y volteó a ver a Francisco.
__ Te voy a dar una solo si hay peligro, ¿entiendes?...__
__ ¿cómo qué peligro?__ Ulises estaba a un lado y lo miraba serio.
__ ¡No sé!.... igual y encontramos a unos mariguanos y podemos asustarlos ... no crees?__ se encogió de hombros y siguió caminando.
__ ¡Chale, que genio!__ Francisco reinició la caminata.
La luna resplandecía en la bóveda estrellada proyectando sus sombras sobre los médanos haciéndolos ver mas grandes en algunas ocasiones y deformes en otras.
Al llegar a la cima de una montaña de arena de considerable altura, voltearon hacia atrás.
__ Desde aquí se ve tu edificio, Uli...__ señaló Francisco forzando la vista un poco.
__ Si... creo que en una noche despejada veo este monte...__ estrelló su mano sobre el codo contrario...__ ¡pinches moscos!... están gruesos....¿no te pican Lud?...__
__ ¡SSSSShhhh!... ¡cállense!...__ señaló hacia el frente.
El médano donde se encontraban parados iniciaba un descenso no muy empinado de sesenta metros hasta finalizar en una extensión de terreno plano donde convergían otros médanos formando algo parecido a un estadio de fútbol. Al centro del círculo, siluetas borrosas se movían con relativa parsimonia, acomodándose alrededor de una hoguera que ardía con vigor.
__ ¿Qué se supone que hacen?__ preguntó Ulises haciendo saltar a sus compañeros quienes lo recriminaron con la mirada.
__ Sepa... han de ser esos que están enamorados de los marcianos y traen batas__
Se rieron los tres.
__ No seas Zonzo, Paco.... bueno.... “chansón y si eh?__ Ludwin sacó de la maleta dos revolver, revisó el cilindro y los puso en el suelo.
__ No se si sean peligrosos.... pero por si las moscas .. tomen una__ guardó silencio mientras les entregaba el arma.
__ son solo si nos ven y nos siguen o algo por el estilo, no le quiten el seguro hasta que yo les diga... sale?__
__ Creo que va a empezar algo allá abajo__ Ulises habló en voz baja.
Algunas siluetas habían dejado caer las batas al piso e iniciaban una especie de caminata alrededor del fuego. A distancia su piel se veía muy brillante. Levantaron las manos y comenzaron a girar sobre su eje. Otros aún tenían puestas sus túnicas y permanecía rígidos como estatuas.
__ ¡Órale... son viejas!__ Francisco se tumbo boca abajo.
Un aire cálido con finos granos de arena subió por el médano y golpeó el rostro de Ludwin haciéndolo entrecerrar los ojos. En el cielo, el ojo vigía dentro de su aro de plata, se ocultó detrás de una nube. La noche se oscureció aún mas.
Ulises experimentó un escalofrío por toda la espinal dorsal que se estacionó en su cerebro transformándose en vértigo... ¿la rueda de la fortuna?...
__ ¿Lud?...__ susurró__ me siento mareado... ¿y tu?...__
Ludwin no contestó, mantenía la vista perdida en la lejanía.
__ ¡Te estoy hablandooooo!...__ le dio una palmada en la espalda en cámara lenta y le gritó al oído aún más lento, como un disco de cuarenta y cinco tocado en setenta y cinco revoluciones.
__ ¿qué?... ¿eh?... ¡ah!... ¿qué?...__
Ulises captó un brillo extraño en los ojos de Ludwin.
__ ¿qué tienes, guey?...__ dijo alarmado. Lo que él sentía supuso, no se comparaba con la mirada ausente de su amigo.
__ ¡Déjalo Uli!... ¡esta como idiota!..., quien sabe que le pasa...__ terció Francisco.__ a ti también te hablé y ni me pelaste... ¿que pasa?...__
Ulises no enfoco bien a Francisco. Su televisor interior andaba mal en el zoom. Se llevó las manos a la cara y se talló los ojos.
__ Creo que tengo arena en los ojos...__ se oyó decir.
__ Pce......... qe ns vion.............__
__ ¿Qué?...__ Ulises luchaba a muerte con sus ojos llorosos. EL mundo giró alrededor de él. Escuchó decir algo a Francisco.... ¿qué dices?... su desorientación se incrementó. Intentó caminar. Las piernas no se movieron, se hallaban ancladas al piso como dos cilindros de concreto y solo alcanzó a trastrabillar sin perder el equilibrio. Luego, algo paso corriendo a su lado ... ¿quién es?...
__ dto..........Eli...... a..rrrrr__ escuchó pero no entendió.
__ ¿qué quieren?..... ¿quién?...__ consiguió manotear un poco y caer de lleno en la arena... tan tersa... suave... excitante.... ¡déjalo que haga lo que quiera!.... ¡si yo pudiera lo acompañaría!...__ pensó y un rincón escondido de su cerebro brincó asustado.

Francisco vio caminar muy decidido a Ludwin ... ¿a dónde va?... Comenzó adormilarse, pensó en acomodarse mejor sobre la arena, cubrirse con ella, comerla... ¿qué onda?...
Las formas que proyectaban sus ojos eran elásticas, subían y bajaban alargando su cuerpo; desde ser una bola grisácea hasta transformarse en un hilo tan fino que casi lo perdía de vista.
Sonrió complacido ante tal espectáculo....
__ ¿que hace Lud?...... le cuestionó su subconsciente. Escuchó un chasquido en su cabeza, como un interruptor de energía que se volvía a activar. Parpadeó un instante y movió la cabeza de un lado para otro.... y por fin miró con claridad.
Ludwin se encaminaba cuesta abajo con decisión. La fogata ardía con mas fuerza que antes.
__ ¿que haces? ...__ gritó fuerte.
.... ve por él.... ordenó alguien desde su interior. Se incorporó con dificultad sin apartar de sus ojos la visión de la silueta de Ludwin, temía que si desviaba la mirada volvería a caer sobre la arena. Lo observó pasar junto a Ulises sin que se diera por enterado.
__ ¡Detenlo Uli!... ¡Va a bajar!...__ Ulises movió los brazos como queriendo asirse a algo y cayó a suelo.
....¡no me oye!.... ¡no lo va a agarrar!.... fue entonces cuando sus piernas respondieron y corrió tras él.
Ulises estaba alarmado. No podía moverse y con cada momento sus facultades se entorpecían mas............... ¡Ayúdame Pacoooo!........ suplicó sin hablar. Con esfuerzo se levantó de aquella superficie atrayente y seductora. Se mareó pero permaneció de pie tratando de divisar en donde se encontraban los demás. Algo trono en su nuca, como cuando se estira el cuerpo y la espalda cruje. Mejoró su visión.
Observó el cielo, los arbustos, las montañas de arena... y a Francisco... que trataba de detener a Ludwin abrazándolo por las piernas. Cayeron a la arena......... ¡NOOO!.........
Ludwin se revolvió como felino tratando de quitarse de encima a Francisco que aparte le gritaba algo. Logró zafar una pierna y con un movimiento veloz la encogió y la estiró con fuerza. El golpe sobre el abdomen de Francisco fue enorme. Salió disparado como por un resorte hacia atrás. Cayó de espaldas y se encogió tomándose el estómago con los brazos cruzados. Comenzó a toser.
__ ¡Lud!...... ¿qué haces?...... __ la desesperación inició el empuje en su pecho. Dio dos pasos y casi cae, mantuvo la vertical y ordenó furioso a sus extremidades apoyo........ ¡le brillan los ojos!...... sus piernas iniciaron una carrera al ver que Ludwin volvía a tomar rumbo... ¡de que lo alcanzo lo alcanzo!.... recorrió los seis metros que lo separaban de Ludwin y lo embistió por un costado como un jugador de fútbol americano. Rodaron unos metros cuesta abajo hasta que unos arbustos los detuvieron.
Ludwin tosía y a él la arena le picaba en el cuerpo.
__ ¿puedes quitar tu pierna de mi cara, Uli?__ dijo cuando al fin la tos aminoró.
__ Aguanta...__ giró con su espalda y retiró las piernas de encima de su amigo.
Ludwin tenía la cabeza llena de arena confiriéndole un aspecto de viejo prematuro.
__ Me duele la espalda... __
__ ibas a bajar, guey__
__ Si, eso creo__ se levantó del suelo y se sacudió el cabello.
__ ¿Sentiste lo que yo?__ preguntó Ulises
__ No se bien lo que sentí, solo quería bajar__ lo ayudó a levantarse.
__ Fue como si.... quisiera formar parte de algo... no se de que pero me entraron unas ganas chonchas de ir hacia allá. __ señaló con el pulgar el valle iluminado por la fogata.
__ Yo sentí ganas de acostarme en la arena y dormir__ Ludwin lo miró preocupado.
__ ¿Y Paco?...__
__ Esta arriba... te lo descontaste ...__
__ Chale con mis iris...__
Comenzaron a subir...

__ Perdón Paco... en serio__
__ No hay peich... supongo que de alguna forma no eras tu...__ se frotaba el estómago aún sentado sobre la arena.
__ Les hablé a los dos pero ni en cuenta, le decía a Uli que...__Francisco volteó a buscar a Ulises.
__ ¿Uli?...?__
Ulises les daba la espalda.
__ Eran más personas ...__ se pasó la lengua por los labios__ parece que conté hace rato unos veinte y ahora solo veo quince__concluyó.
__ ¡Nos vieron...!... ¡no mames!...__ auguró Francisco.
__ No creo... estamos lejos todavía__ dijo Ludwin no tan convencido.
__ ¿Entonces Lud?__
__No se...__ Ludwin observó al grupo de gente durante unos segundos en los cuales todos guardaron silencio.
__ Creo que faltan las que se quitaron las batas...__ apuntó Ulises.
Ludwin buscó en el suelo las pistolas; agarró una y las otras las volvió a repartir.
__ Vámonos... ¿si?...HEEEEEEEY!........__ Francisco gritó.
__ ¡No grites guey!..¡ahora si nos van a ver!__ lo recriminó Ulises.
__ ¡Desaparecieron dos mas!... .. ¡solo cayeron sus trapos al piso y...... ya no están!__
__ ¿Estas seguro Paco?__ Ludwin alternaba la vista entre Francisco y lo que señalaba.
__ ¡SIIIII!......... ¿y si son los que se echaron a la “deseos”?__
__¡Cállate Paco!...__ interrumpió Ulises.
__ Francisco agacho la cabeza y la escondió en sus brazos entrelazando las manos por encima de ella.
__ ¿Tu viste eso?__ cuestionó Ludwin.
__ Si...__ el resplandor de la luna caía en su rostro como una cascada plateada que le absorbía el color. Solo sus ojos brillaban llenos de vitalidad y adrenalina.
__ ¡Vámonos!__ chilló Francisco desde el suelo.
__ ¡Tranquilo!... ¡ya nos vamos!...__ ordenó Ulises.
Empezaron a caminar tratando de seguir su recorrido anterior. Cada quien llevaba su arma en la mano (por orden de Ludwin) sin quitarle el seguro.
El aire estaba enrarecido, demasiado cálido y sin movimiento, solo los pasos y sus respiraciones eran audibles. De vez en cuando miraban hacia atrás y las montañas de arena tomaban formas grotescas, cambiaban de dimensiones como si se tratara de una gota de mercurio cuando la luna se escondía; después, retomaban su forma original al bañarse de plata y a los tres amigos les volvía el alma al cuerpo.
__ Ahora te creo lo que nos dijiste de las luces y resplandores que veías desde tu cuarto en esta dirección , Uli__ Ludwin caminaba a su lado y habló en voz baja.
__ Si Lud... no lo inventaba....__ Ulises no lo miró, solo continuó caminado de prisa.
__ ¿Oíste eso,Uli?...__ Ludwin alzó la mano izquierda apuntado hacia el frente. Se agachó y quitó el seguro a su arma.
¿Queee?...__ Francisco tenía los ojos como platos y sudaba demasiado. La pistola la estrechaba con fuerza contra su tórax que subía y bajaba .
__ ¿Que es Lud?__ Ulises apuntaba con el cañón hacia unos zacates a la derecha.
__ No se bien... parece como si se acercara algo... ¡agáchense!...__
__ ¿por donde?...__ Ulises no dejaba de vigilar los arbustos.
__ Creo que por ahí..._ señaló hacia la cima de unos médanos que cortaban con el camino creando un corredor angosto por donde solo podía pasar una persona a la vez.
Escucharon en silencio. El sonido se fue haciendo mas notorio. Pasó de ser un simple roce de una tela al deslizarla por el pasto a una serie de golpes, como si lo que se acercara, ahora con mas rapidez, lo hiciera corriendo y saltando. De pronto, algo cayó en el camino al inicio del estrecho.... Ulises disparo contra los arbustos que nunca dejó de vigilar. Francisco, por reflejo, presionó dos veces el gatillo al oír la primera detonación; las balas se incrustaron en el piso a no mas de dos metros de él. Ludwin solo cerró los ojos y disparó.
__ ¡Uliiii!.... ¡Uliii!...__
__ ¡Aquí estoy!...__
__ ¿y el Paco?.... ¡Pacooo!...__
__ ¡Aquí Lud!... ....... ¡aquiii!....__
__ ¿están bien?....__
__ ¡Si!...__
__¡Si!...__
Ludwin buscó a sus costados y no vio a sus amigos. Era el de mayor edad, el que había llevado las armas a escondidas y sentía una cierta responsabilidad por los otros.
__ ¿y ora?...__ Ulises se levantó del suelo a un metro de él. Estaba pálido, el arma aún estaba en sus manos.
__ ¿Vemos que es?... igual y le dimos...__ dijo Ludwin.
__ ¿A dónde van?...__ gritó Francisco incorporándose.
__ ¡Tu quédate aquí!... __ sentenció Ludwin__ ¡cuídanos la espalda!...__
Francisco tanteó a su alrededor y encontró la pistola que escapó de sus manos al terminar de disparar.
Sin dejar de apuntar, Ludwin se aproximó a aquello que permanecía inmóvil. Tomó un palo que estaba a su lado y miró a Ulises.
__ Toma otra vara y pásate a la izquierda y pícale de ese lado al mismo tiempo que yo le pico de este__ lo dijo midiendo cada uno de sus movimientos tratando de que no fueran muy bruscos.
__ Creo que si le diste...__ Ulises sonrió nervioso. Su cuerpo sufría pequeñas vibraciones intermitentes, como leves descargas eléctricas. Obedeció y se paso a la izquierda.
La confianza aumentó cuando entre los dos golpearon con sus palos el bulto y no hubo reacción.
Ludwin agarró por una esquina lo que parecía ser una bata de baño que envolvía a una forma boluda. La punta tenía un agujero pequeño, medio chamuscado. Ulises lo miraba expectante mientras Francisco hacía esfuerzos por mantener quieto su brazo que sostenía el arma.
__ ¿Arena?...__ resolvió Ludwin al mirar al interior.
__¿Arena?... __ Ulises desconcertado giró a ver a Francisco.__ Es Arena...__ le explicó.
__¡Aja....! ¿y luego?...__ La voz De Francisco sonó mas aguda que de costumbre.
__ ¡Debe de haber alguien allá arriba que nos lanzó esta cosa!...__ Ludwin observaba la parte mas alta de los médanos.
__ ¡Hay que irse de volada!...__ apuró Ulises.
Ahora la luna brillaba con todo su esplendor y les permitía recorrer con la vista todo a su alrededor.
__ ¿qué esperamos?... ¡Vámonos ya!..__ Francisco parecía a punto de llorar.
__ Si ... pero mira...__ Ludwin se dirigió a Ulises en primera instancia__ Tú vas a caminar mirando para el frente y Paco va ir pegado a tu espalda cuidando el camino que ya recorrimos... yo voy fijándome a los lados para que... __ se quedó mirando el montón de arena dentro del trapo. Parecía como si un hueco en el piso la absorbiera para luego hacerla brotar creando una burbuja.
__ ¿Qué... es?...__ los ojos de Ulises rivalizaban con la redondez de la luna.
La burbuja se rompió. Ahora la arena comenzó a hervir; surgieron borbotones humeantes que se mezclaban entre si hasta ir formando algo no tan sólido pero bastante rígido como para ir tomando volumen. Tomó forma de una caja grande de color cobrizo.
__ ¡Se esta formando un perro!...__ alcanzó a susurrar Francisco que estaba tenso como el cable de acero de un puente.
Hubo una ruptura en aquel cubo. Cayeron trozos a los lados y apareció una figura humana hincada. Movió la espalda y poco a poco se fue irguiendo. Rebasaba por mucho la estatura de todos. Su piel era de color cobre mate; el aire desprendía una fina capa de granos de su cuerpo dando la apariencia de estar mal enfocado. Abrió los ojos... centellaba una luz amarilla de su interior que no se reflejaba en el suelo. Hizo una mueca; una sonrisa apareció en lo que sería el rostro... observó a los tres y levantó brazo hacia el frente cuando captó a Francisco amagándole con el arma...

Francisco reaccionó primero que todos. Estaba a un costado de Ulises y disparó contra de “aquello” que sintió, los devoraba con la mirada. Cerró los ojos cuando abrió fuego, solo fueron segundos, cuando los abrió vio que la bala se le había incrustado en la pierna derecha a “aquello” para luego salir del otro lado e irse a enterrar en la arena.
....¡creo que le dolió!... La figura arenosa se tambaleó un momento tomándose el muslo con la mano derecha... ¿qué les pasa?... ¡por que no disparan!.... la vio levantar el brazo izquierdo hacia él....... ¿queee?... sus músculos sufrieron una descarga de energía. Las piernas se anclaron al suelo y una bola rugosa le golpeó de lleno la cara y el pecho. Se deshizo al chocar. La arena empezó a acumularse sobre sus pies. Se apelmazaba con velocidad. En un pestañeo había llegado a sus piernas inmovilizándolo e iba en aumento.
Fue cuando gritó...
No quería hacerlo, gritar era de maricas sin embargo no era dueño de ese impulso. Manoteó tratando de librase de la arena que ya subía por su vientre. La pistola voló de sus manos y se le perdió de vista. Parecía una estatua que por algún hechizo, la mitad de su cuerpo tomó vida y ahora luchaba por librarse de su pétrea raíz.
La presión del tórax se tornó insufrible........ ¿ayudenmeeeee!...... sintió náuseas y arritmia........¡me voy a desmayar!........ todo el mundo se movió sin ton ni son... gritos, disparos, empujones......... todo tan lejano para él quien se iba sumergiendo en una negrura total.......¡ojalá esté soñanddo!....... cerró los ojos y se dejó arrastrar.

El sonido de una detonación lo sacó de su parálisis momentánea. Le faltó oxígeno e hizo una gran inhalación. Se despejó un poco su nebulosa. Volteó a mirar a Ulises... estaba como hipnotizado, sin apartar la vista de los ojos del tipo hecho de arena.... ¿quién disparó?....... giró y encontró a Francisco. Estaba siendo sepultado por la arena que se arremolinaba a sus pies con rapidez..... ¡Paco disparó!.....
Su cerebro se contrajo y oyó su movimiento acuoso dentro de su cabeza, como si sacudiera algo de encima. Una dosis de adrenalina recorrió su cuerpo en una oleada de escalofríos.... disparó tres veces... las balas impactaron en el estómago del “ente”; éste se agachó y emitió un ruido... ¡espero que te haya dolido, cabrón!..... de los orificios hechos por las municiones salió luz, como si en el interior de ese ser hubiera una infinidad de focos ... ¡ha de traer puro de sesenta watts el pobretón!....... ese pensamiento lo hizo sonreír un poco.
Apartó la vista del ente y miró a Francisco agitar un brazo libre, el otro ya estaba enterrado junto con mas de la mitad de su humanidad... y de pronto dejo de forcejear...
¡Se esta ahogando!... este nuevo pensamiento tensó sus nervios..... ¡lo voy a ayudar!....inició una carrera frenética. A Francisco ya solo le sobresalía la cabeza, tenía los ojos cerrados y su piel era de color morado.....
¡Aguantaaaaaaaa!.... en el equipo de fútbol soccer siempre le habían dicho que tenía un cuerpo como para practicar luchas o americano... ahora lo sabría con exactitud....
El choque fue pleno... sintió golpear un muro blando que no se movió ni un centímetro. Apareció ante sus ojos Orión y hasta plutón... se repuso y vio que la capa de arena se había fracturado de una parte dejando el brazo izquierdo de Francisco libre. No pudo evitar caer sentado a un lado todavía mareado pero se aferró del brazo disponible.... ¿quién dispara?...... y comenzó a jalar con fuerza hacia él apoyando las piernas en lo que sería la cadera de Francisco. No avanzaba demasiado así que abrazó el capullo donde se encontraba su amigo y lo sacudió con todas sus energías... ¡aguanta Paco!...... el molde se cuarteó a la altura de la pelvis....... con sus manos arañó y escarbó en esa zona hasta que se desprendió un buen pedazo , entonces volvió a jalar ahora del tórax... Francisco emergió de una especie de bolsa terrosa y quedó inclinado hacia un lado aún sujeto de la cintura para abajo.
Ludwin se fue de espaldas... se levantó y volvió a rodear el cuerpo de Francisco con los brazos moviéndolo en forma circular....¿qué hará Uli?...... ¿y el ente?.......
Toda la humanidad de Francisco se le vino encima al ceder por completo la capa que lo atrapaba y los dos rodaron por el suelo.... ¡lo hice!.......

Ulises vivía todo demasiado tranquilo......¡los toros se ven desde la barrera!...... Una parte de su cerebro se encontraba de vacaciones con sus padres en España y la otra.... pues no servía...
No pensó nada cuando vio la transmutación de aquella cosa amarilla , solo su corazón reaccionó con un martilleo alocado. Sus brazos colgaban inertes a los costados de su cuerpo, en receso. Se sorprendió al sentir que aún conservaba la pistola en la mano derecha...
Sintió pasar algo a su lado...¡el viento arreció!.... escuchó disparos....¿ya empezó la feria?....... pensamientos que ayudaban a mantener la calma y a ser ajeno a lo que sucedía.... porque era claro que algo sucedía solo que a él no le inmutaba. Pero mantenía, en un resquicio de su mente, encendido el foco rojo, era como una diminuta espina en el dedo...
.......¿y Paco?..... ¿y Lud?........ ¿dónde andan?......... esto apareció en su laguna mental....... ¡me esta pasando lo mismo que hace un rato!........ pensó y se alegró de poder articular una idea mas compleja. Con esfuerzo y sudando a mares desvió la cabeza hacia la izquierda. Los tendones del cuello sufrieron una sobrecarga......... y enfocó.....
...... Ludwin tiraba desesperado del brazo de Francisco que se encontraba semienterrado por la arena y parecía desmayado......... ¡voy a ayudar!....... sus pensamientos no correspondían a los impulsos de sus músculos. No se movió ni un centímetro. Un sentimiento de inutilidad e impotencia se apoderó de él y lloró. Podía ver a Ludwin jalonear a Francisco pero nada podía hacer... ¿y el hombre arena?........ apareció en su campo visual una silueta borrosa que avanzaba lento hacia sus amigos....... ¡haz algo!....... alguien gritó en su cabeza... Sintiendo como los ligamentos del brazo derecho tronaban y las lágrimas dificultaban su de por si mala puntería, flexionó el antebrazo y con el arma a la altura de su cadera, abrió fuego....
El retroceso del arma ayudo a que saliera de su invalidez, si embargo, las balas se metieron en la arena a mas de un metro del objetivo........ ¡no le di al guey!...... pero ya se podía mover... Se limpió los llorosos ojos con las muñecas de las manos y buscó el palo con el cual habían golpeado a esa cosa antes de que se transformara. Lo recogió y se dejó ir tras él. Ya le daba la espalda y se encontraba a punto de agarrar la desvanecida materia de Francisco.
..... ¡cuando me sienta cerca va a voltear!...... fue una idea relámpago que casi lo hizo detenerse pero agradeció a sus piernas no hacerle caso al miedo.
Chocó con él antes de lo previsto. Lo arrolló por completo. Percibió la tersa superficie de su piel y le dieron nauseas. Hacia unos segundos no se podía mover y ahora estaba encaramado encima de algo, con un palo en la mano y asustado como nunca lo había estado........ ¿y ora?..... La figura arenosa se sacudió un poco...... ¡se va a voltear!........ la cabeza del ente giró en su eje ciento ochenta grados y quedó su rostro de frente al suyo...... ¡ ya valí!...... los brazos de la criatura se deshicieron unos segundos y se rehicieron de nuevo; como si hubiera girado su cuerpo para quedar boca arriba, el ente lo tomó de los hombros .....
Ulises cerró los ojos y descargó el palo como estaca. Sintió como se sumía hasta casi llegar a sus manos. La criatura se convulsionó con violencia pero Ulises se fundió con el pedazo de madera..... ¡de aquí no me suelto!........ se aferró como lo hizo de la barra de protección de los carritos de la rueda de la fortuna........ ¡si me suelto me salgo del carro!........ Parecía un vaquero en su novatada montando una caballo muy bronco.
Poco a poco las sacudidas se hicieron menos violentas hasta que cesaron. Entonces Ulises abrió los ojos y se encontró sentado sobre un pequeño montículo de arena, con las rodillas semienterradas y mojado como si hubiera estado en un aguacero.
...... ¡se lo tragó el suelo!........ fue lo primero que se le ocurrió como explicación. Le dolían las manos y soltó por fin la madera.
Ludwin lo miraba serio a un lado de Francisco como a tres metros de él.
__ ¿esta bien?...__ preguntó Ulises
__ No se... esta desmayado....¿me ayudas a alzarlo?....__
Ulises se levantó y se aproximaba a Ludwin cuando vieron a dos personas que se acercaban desde el otro lado del estrecho.

__ ¡Esos son disparos!........__
__ Si.....__ Su dolor de cabeza no remitía y su compañero de turno andaba muy nervioso.
__ ¿nos vamos a adelantar, verdad?...__ la voz de jorge se quebró un poco.
__ Creo que si...__
Roberto estacionó la patrulla frente a la gran reja principal de la arboleda. Los árboles que crecían a todo lo largo del alambrado frontal se mecían como invitándolos a pasar.
Se apeó del auto y observó un momento la oscuridad que los invadiría después de cruzar la reja.
__ Vamos a entrar__ comentó Roberto desesperanzado. Sentía un vacío enorme en el estómago que crujía como una puerta vieja.
Jorge lo miró demasiado serio. El temor afloraba por sus ojos y piel.
__ Bu ... bueno... voy a avisar por radio que nos vamos a adelantar__ se metió en la unidad con torpeza. Se golpeó la cabeza con el toldo y lanzó maldiciones.
Roberto no lo culpaba... es mas, hasta él con todo y sus quince años de servicio activo, estaba nervioso; cuanto más un novato como Jorge Peña.
__ ¡Ya estuvo!... ¡ya les avisé!...__ Jorge sudaba mucho.
__ Ok, ... ¿estas tranquilo?..... __ preguntó deteniéndolo pues ya enfilaba para el alambrado.
__ Le voy a ser franco....¡estoy que me lleva pifas!....__ contestó
__ ¡ya somos dos!...__
Caminaron en silencio y cruzaron hacia la arboleda. Las armas en sus manos brillaron a la luz de la luna la cual pareció coquetear con ellas.

Francisco se encontraba acostado en alguna parte del rancho de sus abuelos. Muchas siluetas oscuras y borrosas lo rodeaban como esperando a que las advirtiese........ ¿qué hago aquí?........ ¿y Lud?.... ¿y Ulises?........
Trató de incorporase rápido pero sus movimientos eran espesos. Se sobresaltó al verse desnudo ante aquella pequeña congregación que lo miraban con ojos brillantes y rostros escondidos en sombras.
Un calor envolvente y agradable le llegaba desde algún lado...... ¡esta chido aquí!........
Poco apoco su mente se fue acostumbrando a esta nueva forma de captar las cosas: bajo el agua. La desorientación, que al principio lo angustió, comenzó a disiparse como la bruma del mar al salir el sol........
.......... ¡estoy en casa de mi abuela!.... brindó una sonrisa estúpida a todos los presentes.
...........¡Uli y Lud deben andar por ahí!......... Una silueta le brindó la mano y él la tomó sin dejar de sonreír.
........ ¿y tu quien eres?........ preguntó feliz.
.......No te preocupes, soy del mar......__
Pensó que sus abuelos invitaron a sus amigos y compadres. Era claro que no conocía a todos.
Lo condujeron por en medio de un gran barullo. Mas siluetas se apretujaban formando hilera a sus dos costados para verlo pasar y una que otra vez sintió que le palmeaban la espalda.
...... ¿me creerán la reina del carnaval, o que?.......__ al parecer su pensamiento causó algarabía entre la multitud. Se oyeron risas o al menos así lo tradujo su percepción... Era un sonido extraño, como si estuvieran encendiendo diez o mas motores a la vez...
Una ráfaga de viento helado pareció entrar a su cuerpo y vio a Ludwin jalándolo de un brazo hacia abajo. El se encontraba aprisionado....... ¿qué es esto?....... Luego, como si en un teatro cambiaran con extraordinaria rapidez de escenografía, volvió a estar entre toda esa gente que no conocía....Pero ahora ya se encontraba de nuevo recostado sobre una alfombra brillante...
........ ¡Lud, ayúdame!.......... ese pensamiento trajo consigo un aire frío que le oprimió el pecho y le corto la respiración...
Aspiró hondo cuando ya no sintió esa opresión y volvió a ver a Ludwin que lo abrazaba de la cintura tratando arrancarlo de la arena.... ¡no me dejes aquí!....... entonces captó a unas siluetas que se arrojaron a sus pies convirtiéndose antes de llegar a tocarlo en gruesas bolas de arena.
Intentó a mover las piernas...y nada... creyó tenerlas bajo toneladas de tierra.
...... ¡Suéltenme, méndigas!.......
En su vista se formó un caos de imágenes: unas eran de Ludwin, en diferentes ángulos, intentando desenterrarlo. Otras, las siluetas que lo jalaban, apretaban y hasta le golpeaban el estómago...
.....Apareció un callejón oscuro y largo. La barda que lo flanqueaba estaba húmeda y sucia. Al fondo... solo negrura.
.......¡Al menos aquí no me hacen nada!........__ caminó hacia él y se sumió en una piadosa inconsciencia total.

Ulises y Ludwin vieron acercarse a dos personas por en medio de los médanos y no tuvieron mas fuerzas para correr, aparte Francisco aún no despertaba.
A la luz engañosa de la luna, parecían gente normal... pero no podían confiarse.
Ulises buscó con la mirada el arma que en algún sitio tiró. Ludwin tomó una piedra que estaba a su lado y la hubiera arrojado en su defensa a no ser porque el brillo metálico de las pistolas de los policías le detuvieron.
__ ¿Uli?...__ dijo en voz baja.
__ ¿qué?...__
__ Son... personas de adeveras__
__ ¿neta?......__
Roberto fue el que se acercó primero.
__ ¿Está bien tu cuate?.....__ le preguntó a Ludwin guardando su arma.
__ Si... señor...solo está desmayado...__ contestó sin inflexiones en la voz.
Jorge ya se aproximaba a Ulises que estaba parado junto a Ludwin.
__ ¿Que pasó?... ¿ustedes dispararon?__
__Si señor....__
__¿Contra que?...__
Ulises señaló con la cabeza el montoncito de arena con el palo enterrado que estaba a dos metros de sus pies. El aire ya había esparcido la mayoría.
Roberto y Jorge cruzaron miradas de franca interrogancia.
__ ¡No chinguen con nosotros!...__ amenazó Roberto.
No le contestaron
Francisco abrió los ojos y se levantó como rayo. Los arbustos y el cielo giraron a su alrededor
y volvió a sentarse.
__ ¡Vaya!.... despertó el bello durmiente__ Roberto guardó su arma en la funda.
__ Vámonos, los voy a llevar a sus casas niños.....__ A Roberto algo le molestaba. No era el haber encontrado a tres semi-niños en vez de adolescentes ebrios o marihuanos, sino el temor tan fuerte que podía observar en los ojos de cada uno. Fuera lo que fuera a lo que le dispararon debió de asustarlos mucho y eso no estaba bien.
__ ¿Qué cuetes traían?...__ le preguntó a Ludwin.
__ Son de mi papá, pero no se en donde están__ agitó la mano para indicar que a lo mejor se encontraban entre la arena en un área bastante grande de terreno.
__ ¿estas seguro?....__
__ Si, señor...__
__ Tons, párense y Vámonos de aquí...__ Roberto les dio la espalda y comenzó a caminar.
Jorge lo miró extrañado y corrió a su lado.
__ ¿qué pasa?.....__ quiso saber.
__ Nada... solo que estamos perdiendo el tiempo aquí y me quiero ir a mi casa...__
Dio unos cinco pasos muy lentos y volteó con discreción... ya venían detrás los niños.
Reiniciaba la marcha cuando escuchó golpes en la parte alta de las montañas de arena que formaban el estrecho paso. Alzó la cabeza y escudriñó la oscura cima. Oyó decir algo a unos delos niños... ¿ya vienen de nuevo?......¿quiénes?........ Pensó en preguntar a quien se referían pero guardo silencio. Los golpes eran mas fuertes y constantes. Sacó su revolver y tuvo la esperanza de que Jorge hiciera lo mismo.
No abrió fuego cuando cayeron, lo que a él le parecieron piedras grandes que rodaron desde la cima de los dos médanos aunque si se asustó y necesitó de todo su temple para no hacerlo.
__ ¿ Que carajos es esto?...__
Las bolas de piedra ( al parecer en una cuenta rápida, sumaban 10 ó 12) , tomando como centro el angosto pasadizo, cayeron formando un arco de frente a Roberto y los demás.
Se oyeron otros golpes del otro lado de los médanos.
__ Jorge!... quiero que tomes a dos de los mocosos y pases lo mas rápido que puedas a través de ahí__ ordenó en voz baja.__ Yo me llevó al que todavía no puede caminar bien… __ señaló con la cabeza a Francisco que había estado caminando como ebrio.__ No los cargues!!, solo guíalos!!__
Algo estaba mal y su estómago se lo gritaba con una serie de retortijones y ruidos de acomodamiento de vísceras.
Jorge tomó por el cuello a Ulises y a Ludwin por el brazo y casi los arrastró hacia el estrecho paso. La luna se escondió temerosa en su vaporoso manto de nubes.
__ Cuando hayas pasado del otro lado me gritas y voy yo!__
Jorge asintió con la cabeza casi sin voltear a verlo.
Los observó entrar; la oscuridad interior los fue devorando uno a uno hasta que solo quedaron en el viento los pasos vacilantes del los tres.
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Jorge fue entrando a esa negrura con el alma sobrecogida y la espina dorsal hecha un nudo gordiano. Los dos muchachos iban delante de él; ya los había soltado y caminaban tan juntos como se los permitía el angosto camino.
Sin embargo, estaba demasiado oscuro. Sacó su lámpara de mano y la encendió. Diez metros o quizá once se proyectaban en el as de luz de su linterna. Arena de un lado, arena del otro, y al final, negro como el cielo en esos momentos.
Volteó unos instantes y vio una silueta parada en la entrada, como a cinco o seis metros de donde se encontraban… ese Roberto que hace!... siguió avanzando.
No recordaba que fuera tan largo ese camino. De ida había sido mas corto… o no?...
La vereda comenzó a quebrar su dirección hacia la izquierda. La entrada fue desapareciendo y con ella la supuesta silueta de Roberto...

Texto agregado el 29-12-2007, y leído por 57 visitantes. (1 voto)


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