Por cierto, no son los andes, ni el cóndor,
ni la presencia de Vivaldi
en algún adormecido ritmo de silencio.
Hay una palabra, un sueño, un deseo,
evidencias de mi esencia
que no la traiciona
el capricho de un misterio.
Tú, a mi lado, en silencio.
Sonriente.
En paz el alma
transitando el tiempo
que no espera ya, olvidar el pasado.
Como en las cuatro estaciones,
una nota siempre escrita
en todo pentagrama.
¡ Sol !, la vida que nos vive, aún en los inviernos. |