Avizoro el asedio
entreveo la oscuridad,
no me sorprende
estoy alerta
se que me espera
Ya se apresura
late,
gime,
lanza llamarlas
de júbilo,
se alza
dominando
mi figura,
represento su presa.
Lo soy
no me avergüenzo
me gusta, serlo
me enternece, que lo sienta
como suyo
dejo que corra
por mis sienes,
el calor deambula
desértico,
entre mi piel
Ya sube
un viento huracanado
se hace fuerte,
el silencio
no llega,
espera en las sombras
su derrota,
aflora el llanto
se consumió,
ya duerme
la indiferencia.
MARÍA DEL ROSARIO ALESSANDRINI
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