2008.01.01 11.17
que tienen de nuevos los años, me pregunto con cuchillos y navajas? yo no soy valiente, ni genial, no soy fuerte, especial, no soy demasiado más que tonto. tonto, realmente, iluso, insensato. lanzarse al vacío no es otra cosa que suicidarse, todos los que nos lanzamos sabemos que en algún momento el suelo nos golpeará. cuál de nosotros ha crecido alas en el proceso de caer hasta el fondo, de hundirse hasta los abismos de la oscuridad? no recuerdo si alguna vez soñé que las personas volaban, que yo mismo volaba por sobre mis pasados y mis ayeres que gritan, arañan y patean. algún día todo se desenterrará, y saldrán mis manos putrefactas a la superficie, como muertos después de Jesus, como navidades o familias que han desaparecido casi accidentalmente. casi, no lo suficiente. o todos esos comentarios que son voces de noche, todas esas voces que son garras de noche, y las preguntas sin respuesta. toda esa música que jamás existirá, todas esas letras que podría haber escrito y no lo hice, todos esos dolores que podría haber vivido y no lo hice. yo no soy valiente, no soy fuerte y no soy yo. yo no soy genio, no soy inteligente y no soy yo. terrible es hallarse ante la propia ley y el propio verdugo, qué tienen de nuevos los años? la memoria no me abandona, quizá algún don me habrán entregado al arrojarme salvajemente a este mundo como en vómitos, y quién sabe si no es, quizá, condenarme? yo no sé qué tienen de nuevos los años, pero recuerdo que algún día imaginé las cosas cambiarían, creí esperanzado que todo esto se iría, se perdería bajo tumbas y mugre, la sangre se secaría y las caídos serían olvidados. recé por olvidarlo todo, y la tierra teñida de rojo me atrapó como manos ancestrales de asesinatos y crímenes que me perseguirán hasta el fin de los tiempos.
no recuerdo si alguna vez soñé que la gente volaba, o era que caía interminable en los abismos de la memoria. los destellos son impredecibles, las imágenes, el miedo a desaparecer, todo lo que he obtenido es quizá una fantasía, los reflejos que me miran como si mi carne fuera nueva y mi voluntad fuera nueva. vida nueva. tiempo nuevo, año nuevo. todo lo que algún día también se secará y perderá como si jamás hubiera existido, algún día querrás también verme desaparecer, y el remordimiento de no poder sostenerlo me carcomerá inevitable. sé que es inevitable, lo sé. sé que es impredecible, lo sé. y cuando me miras como si el amor fuera tangible y vibrante, como si dios mismo tuviera ojos y manos y espadas y sabuesos para protegernos recuerdo que la vida eterna es solo una falacia, que hay tantos y tantos y tantos universos para habitar que decidirse por uno sería como querer anularse y morir. talla mi lápida con esas manos que me sostienen y acarician, cava mi tumba con esos ojos que me iluminan y admiran: algún día, algún año nuevo quizá jamás encontrado, esto también perecerá. |