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Una fábula inconclusa Se dice en mi pueblo desde hace ya muchos años que hay diferentes espíritus errantes en distintas parte de la región de los llanos. Ellos están destinados a vivir con sed de venganza y tormento. Ya sea para hacer recapacitar a la gente de actos tontos y equivocados que ellos también incurrieron. Por lo que se verán en la necesidad de corregir las faltas de aquellos que ellos llaman: "los seres pecaminosos", nosotros los humanos, con el fin de guiarnos por la senda de lo correcto. Valiendose del infundio de un estratificado miedo, que no es otro que a lo desconocido. O, mucho peor, al miedo de lo que sí conocemos pero deseamos olvidar. O ya sea para quitar una vida más que habrá que llorar, pues seguramente el escarmiento no fue lo suficiente, y aquel monstruo que más tememos nos habrá de juzgar no por otra razón inverosímil que el malsano olor que expelan los hombres. Y que lo huelen por sus narices putrefactas, capaces de sentir y percibir, en las venas del aparente inocente, la corrupción que ha caído en las sombras oscuras de la noche, donde no hay vuelta atrás. La Página de los Cuentos - www.loscuentos.net |