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Inicio / Cuenteros Locales / gaviotapatagonica / Mecánica Cuàntica

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Afirma el premio Nóbel Murray-Gellman:

"Hay una diferencia mayor entre un hombre que sabe Mecánica Cuántica
y otro que no, que entre un ser humano que no sabe
Mecánica Cuántica y los otros grandes simios".






Seríamos; o no. Tal vez; después.

Al primer instante los ojos retenidos
en la inquietud de aquellos huertos distraídos,
una sombra transitoria, fragmentada;
un deambular del ser a la manera del búho
y la razón trastornada.
Trayendo la agitación de no saber y la mirada desnuda.
La agitación nada tiene que ver con los ojos;
Y sacude y las sombras suben.
Voltear es desaparecer.
Por fuera.
Una voz de auxilio.
Anticipándose a las últimas noches del otoño,
de acuerdo con el augurio de una alegría artificial,
de flujos desbordados.

Recuperado desde las fronteras de la razón,
ignorando que habitábamos en la oscuridad.
Esa oscuridad que no era
sin el alivio del agua,
sin el gusto de las lágrimas,
pestañas de alambre
al modo de la tierra
que se abre sin asco.
Luego, nada permanece.
Las flores con las que se tropieza,
el sonido del agua bajo los puentes,
la alegría de nadie después de los silencios.
En ocasiones la conciencia se ilumina sutilmente
y asciende la humanidad incluso con prisa
y surge un amanecer fresco, un blanco alivio.

No sabríamos si nos encontramos.
En ese breve acontecer de extraviados errantes,
desde un instante ajeno a la memoria
fragmentado como nunca
y las cenizas deambulando en el viento,
volcán,
lava apagándose.
El invierno fluyendo.
Y la nostalgia reptando en espiral
bajo la lluvia monótona
al modo de señales en la noche.
No es verdad que se muera una y otra vez
saliendo de una tristeza



No partimos
con el fulgor del polvo en el viento
bajo el tragaluz aun obstruido.
Cargamos sobre la nuca
la simple opacidad de la maleza.
Y no se observa el rumbo fugaz
de las hilachas de seda luminosas
que colmaban en el ayer;
la sala de juegos
o aquel parque frondoso
donde de pequeños
nos brillaba el rumor cálido de las hamacas;
luego; no se observa nada
que se hilvane sobre la piel.

Ahora
ya
después quizás
y siquiera
un suspiro mínimo de ausencia sin lenguaje,
despacio,
aún,
se eleva y no obstante,
el esqueleto se desmorona,
los bordes de la tela,
un tiempo reducido
descarado
durante la caída
una a una las vidas inmaduras,
y ninguna se junta,
y la lluvia que encoge
y descubre los vacíos
junto al eco sordo de las sombras acechantes.
Por tanto desvelo, intuyo, olvidamos
engrasar el mecanismo
de las extremidades.
En ese tiempo de pies inquietos y manos labriegas.

Lo olvidamos.


Diciembre 2007.-

Texto agregado el 04-01-2008, y leído por 96 visitantes. (6 votos)


Lectores Opinan
2008-04-09 18:59:06 Tremendas consecuencias el de semejante olvido! Entre lo cotidiano y efímero del día a día de las cosas y de los sentimientos que otorgan significados con irreponsable impulsividad, irrumpe con tu decir, por segundos, como chispas, la conciencia, lo esencial, lo "grave" Profundo contenido el de esta poesía tuya. Excelente! ***** Lancy_
2008-03-21 08:22:41 ¿Sabrá el ilustre premio nobel de la cita de la diferencia entre loscuentos.net con tu aporte y sin él? OrlandoTeran< /a>
2008-01-04 14:31:13 Volviste fresca y regia, como antes, como siempre. 5* zepol
2008-01-04 12:52:50 Debo ser un simio; No lo entendi.! foruslegolas< /a>
 
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