Finalmente… Una luz; La luz del día.
Toda una noche esperando rescate…
Fui a probar el teléfono, llamé a mi madre y ZAZ! ¡Funcionaba!
Contestó… y le dije – ¡Mamá! Volvió el teléfono –
-¡Donde estás! – Preguntó preocupadísima
- No lo sé…. Está cerca del pueblo, hay harta vegetación – Respondí asustado de que no nos puedan encontrar
- ¿Del pueblo? Pero como no se te ocurrió… anda allí a la calle 5… Te recojo – Respondió
El pueblo… como no se me pudo ocurrir…lo más obvio que pude hacer…
Ahora, ¿Cómo le explicaría lo de la mujer a mi madre?
Siempre me dijo con su actitud sobre protectora… “No hables con extraños”
A veces es extremadamente necesario hablar con desconocidos, para pedirles ayuda….
Pero como aquella vez que fue necesario, nada, no entendió…
A veces quisiera que no fuera tan sobre protectora, pero es inevitable… de todos modos lo hace por que me quiere…
Soy de los pocos que lo entiende, y tal vez me llamen “niño de mamá” por esto, pero que me importa lo que piensa la gente, mientras no sean críticas constructivas, y sean de aquellos típicos que se dedican tan sólo a criticar, no importan…
Fui a aquella esquina… y bueno, pasó un rato y lo esperado, llegó…
Nervioso, tartamudeando casi, le dije:
- Bueno… ehh… ella me ayudó… gracias a ella te llamé –
- Bueno… si te ayudo, la llevo… - Respondió, yo no entendía su entendimiento…
- ¿No que me tenías prohibido hablar con desconocidos? – Dije
- Bueno… esta noche me di cuenta… si te pude mandar a comprar solo, en una noche como aquella… ya estarás grande, ¿no? –
- Eh…. Si, buen punto…. – dije sorprendido tras este entendimiento
Llegamos a casa, y todos me saludaron con un caluroso abrazo… olvidando el frío que hacía, tras mi llegada, todo se tornó calor de amor en mi hogar.
Esta salida logró muchas cosas, amor en mi hogar, que mi madre me entienda, y muchas más cosas que no alcanzaría a decir
Kampano, Enero 2008 |